domingo, 24 de septiembre de 2017

El encanto

Desde las primeras líneas de "El encanto", la encantadora primera novela de Susana López Rubio, tengo la sensación de que no van a tardar mucho en convertir esta historia magníficamente ambientada en una miniserie " de amor y lujo" de las que últimamente abundan en nuestra televisión. No en vano, la autora tiene bastante experiencia como guionista televisiva y este acertado manejo de las escenas se le nota a la legua. La verdad es que esta historia que nos traslada a la Cuba de principios del pasado siglo está narrada con una prosa enormemente visual que logra evocar un ambiente, una sociedad de disfrute, lujo y alegría que antecedió a la revolución que a finales de los cincuenta terminó con la influencia norteamericana en la política y la economía de la isla y dio inicio al régimen socialista.

Pero antes de que todo esto ocurriera, la Habana era una capital llena de vida y posibilidades lo que la convertía en objetivo de muchos españoles que huían de la miseria que les amenazaba en su país, sumido en continuas crisis económicas y políticas, y buscaban hacer fortuna allende los mares, como ocurre con el protagonista de la novela, el joven asturiano Patricio que desembarca en su puerto sin un real en los bolsillos pero la energía y la ilusión de su juventud y la esperanza de alcanzar fortuna en aquel magnífico escenario. Muy pronto Patricio conocerá a la otra protagonista de la novela: Gloria es una bella habanera casada casi siendo una niña con el malévolo César Valdés, un mafioso sin escrúpulos que provocó la ruina de la familia de la joven para ofrecerle después el matrimonio como única salvación para su honor. 

El escenario del encuentro es también un protagonista más de la historia: los almacenes El encanto no sólo son el paraíso de las compras más lujosas, de los productos de la más alta calidad a la altura de las grandes capitales mundiales, también es un mundo de sueños donde se ponen en marcha las primeras técnicas de marketing y fidelización de clientes, donde la decoración exquisita con vitrinas expositores y paredes forradas de madera, el selecto trato de los empleados a los clientes o la gran novedad de las escaleras mecánicas iguales a las instaladas en los almacenes Macy's de Nueva York los convierten en un lugar de ensueño donde todo es posible, salvo la historia de amor condenada al fracaso entre un joven empleado estrella y una adinerada clienta habitual.

Pero los almacenes no sólo sirven para disfrute de los mismos cubanos; en aquellos tiempos todas las estrellas del cine y la música del mundo pasaban por La Habana, todo el glamour de los años 40 y 50 desfilaba por la ciudad y por la tienda, por los teatros y las salas de fiesta, desde John Wayne a la seductora Ava Gardner, Christian Dior o Frank Sinatra aparecen en pequeños papeles secundarios en la trama de la historia, incluyendo al mismísimo Hemingway escribiendo en calzoncillos en la terraza del hotel Ambos Mundos.

Aunque en algún momento se le va la mano a la autora como en la excesivamente romántica y fantasiosa escena de la noche pasada por los amantes dentro de los almacenes saltando de departamento en departamento, en general la historia es, volviendo al juego de palabras, absolutamente encantadora, con unos protagonistas que caen simpáticos enseguida, él con su ingenio y desparpajo, ella con su atractivo y su deseo de encontrar la felicidad, la historia está contada con la ilusión que emana del amor más inocente que hace fácil empatizar con la pareja y su historia de amor imposible. El resultado es una bonita fábula romántica en el escenario fascinante de la vieja Habana. Muy recomendable.

martes, 19 de septiembre de 2017

El grupo de lectura

Esta de "El grupo de lectura" es la primera novela que leo de Elizabeth Nobel y no me ha parecido una mala experiencia, si bien no será de esas novelas que permanecen en tu pensamiento más allá del momento en que pasas la última página, sí que me ha entretenido mientras ha durado su lectura. La trama del libro va repartida entre las distintas protagonistas que se nos van presentando con sus diferentes caracteres, situaciones personales, familiares y sentimentales y la forma en que se ponen en contacto unas y otras a través de ese grupo de lectura que da título a la novela, se desarrolla de modo ágil y dinámico precisamente por esa abundancia de personajes y tramas que  se van cruzando. La novela es netamente coral sin que haya una historia que prevalezca sobre las demás y cada una de ellas nos acerca a mujeres con diferentes perfiles con sus diversos problemas matrimoniales, con madres enfermas, hijos que se apoyan en ellas con sus propios problemas... Susan, Polly, Nicole, Harriet y Clare representan diferentes perfiles de mujer con variedad de edades, formación y situación sentimental pero comparten en esa reunión mensual en la que comentan la novela elegida por una de ellas no sólo sus puntos de vista sobre la lectura sino también sus propios problemas o sus grandes alegrías. En mi opinión el club de lectura no es más que un pretexto de la autora para reunir todas las historias de mujeres y hacerlas confluir en una trama común. Bien es cierto que los libros que se van leyendo a lo largo del año en el que se desarrolla la historia son obras generalmente recientes, otras más clásicas, muchas de las cuales yo misma he leído y tienen parte de peso en el argumento de la novela, se vuelcan comentarios acerca de ellas pero estos no suelen ser de gran profundidad y no constituye el eje de la historia, sino que siempre terminan interpretándose en función de las propias circunstancias personales de las protagonistas.

En definitiva, considero esta novela como una lectura entretenida para pasar las tardes del verano, una historia plagada de los avatares sentimentales que atraviesa un grupo de mujeres a lo largo de un año donde no faltan embarazos, fracasos matrimoniales, relaciones materno-filiales y que nos habla fundamentalmente de la capacidad de resistencia femenina, de la amistad como clave en la que apoyarse para afrontar los grandes problemas y de las familias de todo tipo que siempre tienen como eje una mujer que lucha por mantenerla unida.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Azul de medianoche

No puedo evitar recordar, al hilo de esta última lectura, la maravillosa novela de Tracy Chevalier "La joven de la perla" que, aunque no se encuentra reseñada en este blog, es una de las lecturas recomendadísimas para cualquiera que disfrute con la buena narrativa histórica. Y es que todos aquellos que disfrutamos con el evocador ambiente de aquella obra que nos trasladaba a los Países Bajos en los años más brillantes de la pintura barroca, no podemos dejar pasar este "Azul de medianoche" de Simone Van Der Vlugt que nos lleva nuevamente a aquellas ciudades del norte, a aquella sociedad de comerciantes que navegaban por todo el mundo en busca productos exóticos que traer a Europa mientras que en tierra permanece un gran número de artistas que reflejan el mundo cotidiano de las ciudades en delicadas y exquisitas obras pictóricas.

Estos dos mundos, el del comercio y el de la pintura, serán los que descubra la joven Catrijn, nuestra protagonista, que huyendo de un pasado triste y de un matrimonio que sólo le producía sufrimiento llega, tras emplearse como ama de llaves en Amsterdam, a la ciudad de Delft, donde consigue trabajo en un taller de ceramistas como pintora, su gran pasión y para la que está bien dotada. Allí conocerá al maestro Rubbens, admirado por todos los demás artistas locales, desde Nicolas Maes hasta Vermeer, al que conocemos más en su faceta de mesonero que la de pintor, pasando por Carel Fabritius, famoso por su cuadro del jilguero, que será maestro de pintura de Catrijn. Nos paseamos, así, gracias a esta novela, entre los grandes maestros flamencos, conocemos a los comerciantes que pusieron en marcha la Compañía de las Indias Orientales, descubrimos el funcionamiento de los gremios de artesanos, entre los que se encuentran los pintores como otros artesanos más y nos pasearemos por una sociedad puritana y recogida donde la creación de las grandes obras artísticas convivía con un modo de vida discreta, de duro trabajo y donde la protagonista consigue ascender socialmente con esfuerzo y dedicación. Una novela que se disfruta en distintos niveles y que deja un buen recuerdo tras su lectura.

viernes, 8 de septiembre de 2017

New York, New York...

Ya desde la vista de la portada, con esa fotografía cargada de evocador ambiente y bellísima luz otoñal, me siento transportada de la mano de Javier Reverte a ese "New York, New York..." al que el afamado escritor y viajero se traslada durante unos meses y nos invita a acompañarlo a través de este entretenido diario en el que va alternando el relato de sus infatigables paseos, alguna recomendación de restaurantes y muchos bares, infinidad de detalles sobre la vida cotidiana, de la ciudad y sus barrios como espacio geográfico, las peculiaridades del paisaje urbano y del carácter de sus habitantes, notas históricas y otros muchos comentarios que nos hacen sentirnos parte del paisaje que recorre incansable y sobre el que Reverte reflexiona con lenguaje sencillo y profundidad al mismo tiempo. 

No son muchas las novedades o hechos desconocidos que nos va a mostrar el autor, al menos para aquellos que, como yo, somos desde hace tiempo fanáticos de la gran ciudad. Son numerosas las novelas, diarios de viaje y obras de no ficción que llevo ya leídos con la ciudad de Nueva York como fondo, por lo que muchos de los lugares y personajes que aparecen en este libro me resultan ya conocidos pero ello no quita para que haya disfrutado del encanto de la crónica bien narrada, de las impresiones de primera mano que surgen de la pluma del periodista viajero, que nunca turista, que disfruta de la ciudad sin prisa, con pasión, que la observa con atención, trata de empaparse de su esencia y nos transmite su fascinación por el lugar y sus habitantes.
"Voy descubriendo Nueva York como un flâneur, un deambulador, un callejeador, al modo en que Baudelaire y Walter Benjamin gustaban de describir a este espécimen: un tipo inquieto, holgazán, observador apasionado, inmerso en la multitud como un ser anónimo, espectador urbano (...), como «un botánico de las aceras»."
Muchos paseos, mucho jazz, capítulos cortos e intensos, uno por día a lo largo de tres meses de patear calles, montar en ferrys y trenes, subir a edificios y bajar a sótanos y metros, de rozarse con la gente, de descubrir la variedad humana, cultural, religiosa y social del lugar, profundizar en su origen histórico y su carácter tan puramente norteamericano y a la vez tan diferente al resto del país. Una mirada imprescindible para todos aquellos que nos seguimos sintiendo fascinados por la ciudad que nunca duerme.

domingo, 3 de septiembre de 2017

Nieve en otoño

En lo más alto de mi pódium de autores favoritos figura en un lugar de privilegio la escritora ucraniana Irene Nemirovsky desde el momento en que descubrí, hace ya bastantes años, su magistral "Suite Francesa" y desde entonces voy leyendo, sin prisa pero sin pausa, sus restantes obras en las que siempre encuentro esa maravillosa forma suya de narrar y, especialmente, el retrato de unos personajes que cobran vida en unas pocas y acertadas pinceladas y en cuyo interior profundiza con intensidad al tiempo que nos muestra un mundo que dejó de existir pero que sigue vivo gracias a obras como la que hoy comento, "Nieve en otoño", un breve retrato a la altura de lo que acostumbra la autora en la que pone en el primer plano protagonista la figura de la vieja Tatiana Ivanovna, criada de la aristocrática familia rusa de los Karin a los que sirve desde que era una jovencita. Muchas guerras y enfermedades que durante años han asolado Rusia se han llevado a numerosos miembros de varias generaciones de la familia y mientras tanto ella persevera en su entrega a su trabajo con una lealtad a toda prueba, sufriendo como propios los dramas de sus señores y siempre confiando en la voluntad de Dios en cuyas manos pone el destino de la familia y el suyo propio que siente unido irremisiblemente a lo que les suceda a ellos.

El relato nos muestra como Tatiana abandona el palacete de los Karin y sigue a la familia en su huida de Rusia tras el estallido de la revolución hasta París donde a la vieja criada le impactan los modos de vida con los que se encuentra, tan distintos a lo que le marca su talante religioso y sacrificado y a lo que estaba acostumbrada la antigua y tradicional sociedad rusa. Mientras que los miembros más jóvenes de la familia tratan de habituarse a los nuevos aires y modas y los mayores se esfuerzan por su parte en olvidar los malos momentos vividos y hacerse a su nueva situación, la vieja criada conserva la memoria de aquellos días, el lujo de los viejos tiempos en los que su condición de miembro de la servidumbre no le impedía sentirse parte de algo importante, una más de la familia y la única encargada de conservar las costumbres y maneras de ese mundo que ya nunca volverá y que tal vez sólo ella lamenta realmente haber perdido.

Una nueva muestra de la maravillosa obra de Nemirovsky que siempre supone un placer reencontrar y disfrutar.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Los días modernos

"Los días modernos" supone el estreno como novelista de la periodista radiofónica Cristina López Schlichting en la que nos narra una tierna historia de iniciación en la adolescencia situada temporalmente entre los meses que transcurren desde la llegada del hombre a la luna y la muerte de Franco, en una España que comienza a abrirse a una supuesta modernidad, el inicio de esos días modernos a los que se refiere el título. Amelia, la protagonista de la historia, vive una infancia feliz e inocente en un barrio del extrarradio de Madrid. Pero ya está entrando en esa edad en la que se da cuenta de que los adultos les ocultan muchas cosas a los pequeños, tiene ganas de ser mayor, de descubrir el mundo y conocer lo que hay más allá del pequeño universo de su barrio y su colegio de monjas.

La novela supone un simpático relato mitad antropología social, mitad desenfadado retrato costumbrista de una España en proceso de cambio, la del baby boom de los últimos sesenta en un Madrid en desordenado crecimiento, donde la vida comenzaba a ser más fácil gracias a los nuevos electrodomésticos y los horizontes se abrían a la modernidad. Todo ello desde el punto de vista de una niña que entra en la adolescencia con una mirada todavía inocente que da lugar a una narración alejada de los juicios políticos de la situación del momento, más centrada en la vida cotidiana, en los usos y costumbres, en los descubrimientos propios de la edad.
"Muchos españoles intentaban rescatarse a sí mismos de la boina, la alpargata y la pobreza, que se les pegaban como una segunda piel. Ese esfuerzo los impulsaba vigorosamente hacia delante, como un resorte que hubiese estado constreñido los veinte años en que Europa prosperó al calor del Plan Marshall y nosotros nos cocimos en la miseria de la autarquía. El resorte saltó de golpe, proyectándonos a toda velocidad hacia el futuro."
La novela está plagada de tópicos que siguen la actual moda de revisionismo nostálgico tipo "yo fui a EGB" que nos muestra aquellos años como una auténtica edad dorada para los que ya peinamos canas y que revive verdaderos tesoros sentimentales de nuestra infancia y adolescencia casi perdidos en la memoria. El resultado es una historia que se lee con una sonrisa en los labios, sin más ánimo que el de recordar, con nostalgia y sin profundizar en otros asuntos, unos años en los que los niños fuimos felices en nuestra ignorancia y que fueron el comienzo de un cambio radical en la forma de vida de nuestro país.

jueves, 24 de agosto de 2017

The woman in cabin 10 (La mujer del camarote 10)

"The woman in cabin 10" de Ruth Ware es una de las novelas best seller internacionales de este verano, un thriller de esos fáciles de leer, con mucha intriga y que se disfrutan como lectura de evasión pura y dura. Nada más comenzarlo me pareció me encontraba frente a una protagonista que me recordaba levemente a la de "La chica del tren", esto es: una joven británica algo desorientada personal y profesionalmente y dada a la bebida en exceso (¿será esa acaso una característica distintiva de las jóvenes británicas actuales?) 

Lo cierto es que nuestra protagonista, Laura Blacklock, es una joven periodista que tras años trabajando a la sombra en una modesta revista de viajes, resulta invitada un poco de rebote, por la ausencia de su jefa, a participar en la travesía inaugural de un selecto crucero de lujo, aunque esta oportunidad no le pille precisamente del mejor ánimo: el asalto de un ladrón en su casa pocos días antes de zarpar y la resistencia a acceder a la petición de su novio a que se vayan a vivir juntos no la predisponen del mejor humor para disfrutar de la fabulosa experiencia de navegar por los fiordos noruegos en un ambiente de lujo total. Pero las cosas empeorarán todavía más cuando Laura crea ser testigo de un crimen en el camarote contiguo al suyo.

Según iba avanzando el argumento, confieso que el planteamiento me recordó (salvando las distancias) a las novelas clásica Agatha Christie: una historia que transcurre en un escenario claramente delimitado como es el pequeño crucero con unos personajes obligados a convivir en ese reducido espacio, algunos de ellos ya se conocían previamente por cuestiones personales o profesionales y, finalmente, un misterioso asesinato por resolver. La nota distintiva en este caso es que se plantea una duda fundamental: ¿se ha dado el asesinato realmente? ¿No se tratará de un desvarío de nuestra protagonista? Y, en cualquier caso ¿quién es la víctima, si es que existe?

La novela se lee con facilidad, es bastante entretenida y tiene buen ritmo, sobre todo al principio ya que la parte final es más parecida a un telefilme de sábado por la tarde y no está, según mi gusto, a la altura del planteamiento inicial, pero así y todo es una buena lectura para ocupar un par de tardes de verano.

viernes, 18 de agosto de 2017

Acqua alta

Repito nuevamente con Donna Leon, cosa que, según puedo comprobar en base a mi escasa experiencia, viene siendo garantía de buena lectura. Esta vez lo hago con "Acqua alta", título que evoca indudablemente al escenario habitual de las novelas del comisario Brunetti. Volvemos, efectivamente, a Venecia a reencontrarnos con los personajes a los que conocimos en la anterior novela reseñada de la autora, "Muerte en la Fenice". Y curiosamente, a pesar de no tratarse de obras consecutivas, sino que existen otras tres publicadas entre medias, resulta que precisamente de aquel caso proceden dos de las protagonistas de esta nueva entrega: la diva de la ópera Flavia Petrelli y su compañera, la arqueóloga norteamericana Brett Lynch. En esta ocasión ambas mujeres se ven involucradas en un caso relacionado con robo, tráfico y falsificación de obras de arte procedentes de China, asunto en el que se ve envuelto también el director del museo del palazzo Ducal.

Nuevamente tenemos el gusto de introducirnos en la vida cotidiana de la Venecia más profunda, en las entrañas de una ciudad que se asemeja a un pequeño pueblo donde los vecinos se conocen y los extranjeros o desconocidos son vistos con desconfianza. Destaca la descripción de la ciudad calmada y silenciosa alejada de los centros de atracción del turismo masivo, la paz que se respira en los canales menos transitados, en ese lugar peculiar en donde no circulan coches ni ningún otro vehículo a motor lo que garantiza la paz y el sosiego. Y es en los meses de invierno, precisamente cuando apenas asoman turistas por allí, cuando se da el fenómeno del acqua alta, cuando la lluvia y las corrientes marinas se confabulan para elevar el nivel de las aguas del Adriático que cubren así calles y también viviendas y locales hasta más arriba de los tobillos, es entonces cuando los venecianos muestran la cara más resistente de su carácter, cuando se pone a prueba su intenso amor y lealtad por su ciudad a pesar de la dureza de las condiciones en las que se ven obligados a vivir.

La novela desarrolla la trama policíaca al modo clásico, con gran incidencia en los retratos humanos, siendo preciso recordar que la fecha de publicación original de esta serie se remonta a los años 90 del pasado siglo, lo que no parece mucho tiempo en algunos aspectos, pero sí que supone un salto en lo que a la prevalencia de la tecnología se refiere, por lo que en la lectura se aprecia la ausencia de teléfonos móviles, del uso de internet como fuente de información en el desarrollo de la investigación que todavía se realiza, en gran medida, al modo tradicional, analizando la información que van obteniendo por los medios más básicos de la observación y el interrogatorio, aplicando sus conocimientos sobre arte y cultura en general, su experiencia previa, la manera de analizar a todos aquellos implicados en el caso, su capacidad de elaborar conclusiones a la vista de los datos obtenidos, el uso de los contactos personales y combatiendo, como no, de la mejor manera posible el ritmo lento de la burocracia y el sector público en general de los italianos. Una estupenda novela policíaca que garantiza que siga considerando a Donna Leon como un valor seguro con la que seguro que repetiré cuando tenga la ocasión y se cruce en mi camino cualquier otra de sus recomendables novelas.

domingo, 13 de agosto de 2017

La flor del norte

Hace muchos años que no leía nada de Espido Freire, autora que ostenta el récord de ser la autora más joven en ganar el premio Planeta con su novela "Melocotones helados" Así que he elegido esta nueva novela suya, "La flor del norte", aunque no sea la última que ha publicado, para reencontrarme con la autora después de tantos años, tantos que no tengo reseñados en este blog, que inicié en 2009, ninguno de sus libros leídos.

Ciertamente, el personaje elegido por Freire como protagonista de esta novela no se encuentra entre los más populares de la Historia de España, si bien me ha parecido una mujer digna de ser descubierta. Se trata de Kristina Haakonardóttir, nacida princesa de Noruega y casada con el infante Felipe de Castilla, hermano de Alfonso X el Sabio. Piadosa y discreta, vivió en Sevilla donde moriría joven por causas desconocidas. De hecho la novela nos la presenta ya en un momento bastante cercano a su muerte y la encontramos rememorando su breve vida, en un entorno tan extraño a su país de origen, en medio de jardines de naranjos y jazmines, donde no se conocen la nieve ni los largos inviernos de su tierra natal. Todo el relato transcurre contado por boca de la propia princesa que, viendo cercana su muerte, recuerda, a modo de confesión general, sus años de infancia y juventud en la corte noruega, un mundo cruel de luchas por el poder, con hijos bastardos que acceden al trono, muertes oportunas de herederos que cambian los planes trazados, de alianzas entre familias enemigas que se matan y se desposan entre sí para crear o destrozar pactos y acuerdos.

Cristina recuerda como debió abandonar finalmente su país, a su amado padre, a su rigurosa madre y a sus adorados hermanos para ser entregada en favor de los intereses de los reinos, como prenda de amistad y garantía del cumplimiento de los tratados entre Noruega y Castilla, cómo estuvo a punto de convertirse en reina de Aragón, pretendida como fue por don Jaime "el conquistador". Detalla su relación con su cuñado Alfonso X de Castilla y con su cruel cuñada la reina doña Violante, su estéril matrimonio con el infante Felipe que la trataba con enorme consideración y respeto, tanto respeto que incluso olvidaba frecuentar el lecho conyugal.

La novela es una más que correcta reconstrucción de la época en la que transcurre la vida de Cristina, tanto en los reinos de nuestra península como de la casi desconocida historia de la Noruega medieval, con acertados retratos humanos e históricos. Tanto la parte de relato histórico como la de los avatares personales de la princesa resultan de interés, están contados con buen pulso narrativo y resultan atractivos. Buena lectura, en fin.

domingo, 6 de agosto de 2017

La ridícula idea de no volver a verte

"La ridícula idea de no volver a verte" no es una novela porque no tiene nada de ficción, es un libro sobre la vida de dos mujeres, una de ellas la autora, la otra Marie Curie; son dos mujeres que sufren, que aman y que muestran cómo los sentimientos son, al mismo tiempo, el asunto más íntimo y el más universal que existe. En esta obra Rosa Montero nos narra su experiencia propia en el duelo por su marido y nos lo presenta en paralelo con la historia de la científica polaca Marie Curie en base a la información recabada de diversas biografías y fundamentalmente del diario que la propia Marie escribió tras el fallecimiento de su compañero de investigación y amado esposo. Este diario es el origen de la obra, Montero nos cuenta cómo los diarios llegaron a sus manos en el momento preciso, cómo se vio reflejada en el dolor de aquella otra mujer tan lejana en el tiempo pero tan cercana en el sentimiento, nos lleva a lo largo del proceso creativo dejándonos asomarnos al modo en el que se fraguó la escritura de este libro, mostrándonos la labor del escritor, el proceso de escritura, las fuentes de las que se alimenta, no sólo en cuanto a la obtención de información sobre su protagonista, sino que nos incluye reflexiones sobre noticias de actualidad, recuerdos de su vida profesional y matrimonial, sus dudas y dificultades a la hora de ponerse a escribir y cómo los paralelismos entre su historia y la de Marie Curie la impulsaron a crear este libro.
"Ganas de contar su historia a mi manera. Ganas de usar su vida como vara de medir para entender la mía"
Al margen de presentarnos la figura histórica y profesional de Marie Curie, la científica más importante de la Historia, única en recibir dos premios Nobel en distintas materias, pionera en casi todo y que entregó su salud y su vida (literalmente) en aras de la Ciencia, Rosa Montero se identifica con la mujer, con la viuda que sufre el duelo por su esposo muerto, con el ser humano que se encuentra en la misma situación que ella, que sufre lo mismo que ella, con la mujer de ciencia que era también y sobre todo una mujer apasionada. Y esto lo hace con una enorme agudeza y tino para reflejar sentimientos de donde resulta un certero retrato humano en el que reflexiona sobre temas universales como el enamoramiento, la pérdida, la muerte, la ausencia, el dolor y especialmente muestra sus ideas sobre las mujeres en la sociedad actual, su papel en el mundo del trabajo, su manejo de los sentimientos, la culpabilidad, las obligaciones (auto)impuestas a las mujeres por el mero hecho de serlo. Todos estos asuntos los refiere a su propia experiencia y a la de Marie Curie probando la validez de que es más lo que une a cada mujer con las demás a través de sus experiencias emocionales que lo que las distancia en función de sus distintas circunstancias personales.
"¿Y dónde encontraré yo un alma si la mía se ha ido contigo? (...) la vida es atroz sin ti, es una angustia sin nombre, un desamparo sin fondo, una desolación sin límites" 

martes, 1 de agosto de 2017

La ciudad

El año pasado quedé conquistada con la novela de Luis Zueco "El castillo" en la que nos narra, con enorme viveza y agilidad, la construcción del castillo aragonés de Loarre allá por los tiempos de la Reconquista. Convencida por aquella experiencia, no dudé en repetir nuevamente con el autor al encontrarme con esta otra novela suya, "La ciudad", esta vez situada en una época más avanzada de la Edad Media y en este caso ubicada en la ciudad de Albarracín, cruce de caminos entre distintos reinos: castellanos, aragoneses, navarros, además de los reinos moros, rodean este enclave y pretenden hacerse con las riendas de su gobierno. La ciudad cuenta además con un emplazamiento privilegiado protegido por escarpadas montañas y las hoces del río, supone un lugar prácticamente infranqueable, lo que durante muchos siglos ha permitido a este señorío conservar su independencia de los reinos circundantes y convertirse en punto neurálgico de las rutas comerciales, dado que todos los caminos que comunican los distintos territorios se cruzan en la ciudad lo que la convierte en importante nudo comercial y centro de poder gracias a su condición de sede episcopal.

Con sus grandes dotes narrativas, Zueco nos traslada a este lugar privilegiado en el que antiguos linajes y nobles familias luchan constantemente por hacerse con el poder del señorío. Con la crueldad propia de aquellos tiempos en donde la vida humana tenía poco valor y los grandes peligros no venían ya exclusivamente de los infieles, sino de los distintos vecinos cristianos que se encontraban enzarzados en constantes enfrentamientos, la historia que se nos cuenta y que transcurre entre los muros de esta ciudad fortificada, está llena de muertes violentas, asesinatos que parecen seguir una pauta, ya que afectan a miembros de los distintos gremios y cada uno de ellos supone una técnica diferente de tortura. Estos crímenes serán los que un joven ayudante de alguacil junto con un curita con escasa vocación tratarán de resolver, acompañados por una misteriosa chica que lucha por su propia vida en este entorno tan poco propicio para una joven sin familia que la ampare.

Confiesa el autor al comienzo de la novela la gran inspiración que ha supuesto para él la genial obra de Umberto Eco "El nombre de la rosa" a la hora de escribir sus novelas históricas ubicadas en la Edad Media. Es cierto que algunos elementos de esa gran obra aparecen en la historia, fundamentalmente en los personajes del sacerdote enviado a investigar los crímenes que se hace acompañar de un joven ayudante. Pero, obviamente, no pretendo con ello afirmar que las coincidencias supongan que la novela alcance el nivel de la gran obra citada, pero sí que evoca aquella misma atmósfera y la recuerda a también en algunas de las escenas por las características de los crímenes que se suceden en ambos casos.

Se trata, en definitiva, de un thriller histórico muy bien planteado, con unos personajes bastante atractivos en general que, a través de una trama de acción bastante emocionante nos traslada muy bien a la época histórica, nos muestra las características particulares del peculiar escenario que supone la ciudad de Albarracín, nos ilustran sobre los enfrentamientos entre los distintos reinos cristianos y nos descubre el fenómeno del nacimiento y fortalecimiento de los gremios que agrupan a los diferentes oficios y su importante papel en la organización ciudadana, además de suponer el auge de la clase industrial, origen de la primitiva burguesía en la sociedad medieval hasta el momento dominada absolutamente por la nobleza y la Iglesia. Una novela, por consiguiente, de esas que tanto me gustan, de las que entretienen a la misma vez que instruyen en aspectos históricos, de las que unen emoción con información.

miércoles, 26 de julio de 2017

Belgravia

"Del creador de Downton Abbey" es, sin lugar a dudas, un irresistible gancho para atrapar a los que hemos sido seguidores incondicionales de tan insigne serie, así que no pude resistirme a lanzarme de cabeza a esta novela de Julian Fellowes en cuanto supe de su existencia, con la esperanza de que me ofreciera en esta "Belgravia" una oportunidad de asomarme al interior de las mansiones más exquisitas de la época victoriana en el corazón del imperio británico, conociendo ya el acierto con el que el creador de Downton Abbey es capaz de hacernos viajar en el tiempo a otros tiempos, a otras costumbres y a otros modos de vida. Nos situamos, efectivamente, unos años antes del momento en el que se ubica temporalmente la citada serie. En este caso la joven reina Victoria acaba de ascender al trono inglés; tras la derrota de Napoleón en Waterloo los ingleses inician una etapa de paz y prosperidad desconocida hasta el momento; el intenso comercio con las colonias, la expansión de la Commonwealth y la reactivación general de la economía dan lugar a un resurgimiento del esplendor urbanístico de Londres al tiempo que aflora una nueva clase social y económica de comerciantes adinerados que se han enriquecido gracias a su trabajo y que conviven y tratan de emular los modos de vida de la todavía poderosa nobleza tradicional que conserva la grandeza de los apellidos y las propiedades heredadas de sus antepasados.

James Trenchard es un ambicioso y honesto comerciante que ha hecho fortuna gracias a su ocupación como principal proveedor de suministros para el ejército británico en la guerra contra Francia y a haberse asociado posteriormente con las más importantes figuras en el negocio de la construcción de las grandes mansiones del área londinense de Belgrave Square, plaza que da nombre a todo el área de Belgravia, zona donde se concentra lo mejor de la sociedad londinense de la época y donde todos quieren construir su mansión, a cual más lujosa y sobresaliente. El destino cruzará la vida de esta familia adinerada con una de las de más rancio abolengo de la aristocracia tradicional británica, los Brockenhurst, a los que teóricamente no debería unirles nada, más allá de algún negocio ocasional, siendo como son miembros de diferentes clases sociales. Pero lo cierto es que entre ellos surgirán lazos inquebrantables, secretos que han de compartir a la fuerza, al margen de sus diferencias de clase, secretos que para unos no deben salir nunca a luz, mientras que para otros es preciso descubrir para asegurar la pervivencia del apellido y la propia familia.

El argumento de la novela es bastante simple, todos los personajes trabajan directamente en pro de la trama central de la historia, hay pocas subtramas paralelas que enriquezcan lo que se quiere contar, por ello tal vez se podría haber resuelto el embrollo en bastantes menos páginas, pero la simplicidad del argumento se compensa con la riqueza de la recreación histórica de la época que es formidable y es lo que más van a disfrutar los lectores que escogieron esta novela atraídos por la fama del autor; se recrearán en el detalle con el que se muestran las convenciones sociales, las condiciones de vida de cada grupo social, las relaciones entre los señores y el personal a su servicio, la instauración de la moda del hoy clásico té de las cinco de la tarde, la construcción de edificios emblemáticos de Londres como la Biblioteca Británica o Kew Gardens. La lectura de Belgravia es, sin lugar a dudas, una experiencia de disfrute total para los amantes de la época victoriana, de la literatura inglesa más clásica y de la rememoración de mundos y hábitos de vida desaparecidos con el avance de los siglos, aunque seguramente la sociedad inglesa sea de las que más se esfuerce en conservar sus antiguos signos de identidad y en la que más perviven hoy día el remanente de sus viejas tradiciones sociales junto con los avances democráticos y la multiculturalidad actual del país.

jueves, 20 de julio de 2017

Una librería en Berlín

"Una librería en Berlín" es una obra autobiográfica de la polaca Françoise Frenkel nacida como Frymeta Idesa Frenkellibrera de profesión y vocación y escritora como resultado de las vivencias que le tocó protagonizar durante la Segunda Guerra Mundial. Esta obra autobiográfica comienza con evocadores recuerdos del inicio de su pasión por los libros en su Polonia natal, de su juventud en París durante sus años de estudiante universitaria  y el establecimiento junto a su marido como propietarios de una pequeña librería francesa en el centro de Berlín. Desde ahí va narrando en primera persona los peligrosos tiempos que siguieron a la promulgación de las leyes raciales en Alemania. Su condición de extranjera parece que la libra al menos al principio de las medidas tomadas contra los judíos pero pronto las leyes se irán ampliando a todo tipo de personas, alemanas o no. Su marido se exiliará a París antes que ella y ya no se volverán a encontrar. Con el paso de los meses el ambiente se vuelve irrespirable en Berlín y Françoise acabara por verse obligada a huir ella también de la Alemania nazi abandonando su amada librería, uno de los pocos reductos de paz y racionalidad que quedaban en ese desquiciado Berlín de preguerra.
"Recuerdo la aparición de un jefe con cara de robot, cara en la que el odio y el orgullo estaban tan profundamente marcados que en ella había muerto todo sentimiento de amor, de amistad, de bondad, de piedad... Y alrededor de ese jefe, con voz histérica, una muchedumbre hechizada capaz de toda violencia y de todo asesinato. Visión del nacimiento de ese monstruoso y siempre creciente termitero humano que se extendía rápidamente por todo el país con un siniestro chirrido metálico, termitero de un incalculable potencial de fuerzas colectivas."
Narrada con sencillez y gran sutileza, esta es una obra que destila amor por los libros en todas sus páginas. Con breves sentencias describe a las perfección el proceso de expansión del nacionalsocialismo y cómo alteró por completo y para sienpre la forma de vida que hasta entonces conocían los europeos, cómo acabó con una sociedad culta y educada que acabó hundida bajo la barbarie de la más absoluta irracionalidad. 

Françoise fue siempre una francófila empedernida, amaba todo lo francés, su lengua, sus poetas y también a los franceses como pueblo. A todo lo largo del libro se muestra este gran cariño y respeto hacia los franceses, ensalzando el papel de la gran cantidad de ciudadanos opuestos a los ocupantes, que ayudan, ocultan y arriesgan su vida por los judíos. Habla con gran afecto de sus amigos franceses, de todos aquellos que la ayudaron en su peregrinar por distintas ubicaciones, tratando de salvarse de la persecución, algunos de aquellos que la ayudaron siendo completos desconocidos hasta ese momento, y del pueblo bueno, de los ciudadanos de a pie que sufrieron la ocupación y se opusieron a ella, cada uno al nivel de sus posibilidades, algunos de manera heroica y otros con pequeños gestos cotidianos de resistencia. 

Este libro es un testimonio más de tantos como se dieron que nos presenta las experiencias personales, en este caso de una mujer judía, culta, positiva y valiente, frente a la sinrazón; no es más que una de tantas historias que ocurrieron en aquellos tiempos de vergüenza y terror, y como todas esas historias, tiene el valor de contarnos una vida particular, una experiencia personal en torno a unos hechos que no deberían volverse a repetir nunca más. Aunque nunca se sabe de cuánta maldad sigue siendo capaz de hacer gala el hombre "civilizado" aún hoy día.

viernes, 14 de julio de 2017

El cuento de la criada

Cada cierto tiempo se da el caso de libros que se convierten en lecturas obligadas, en trending topic globales que nos avasallan por su omnipresencia en todos los medios de comunicación: te asomas por internet, lees blogs, miras en Instagram y descubres que todo el mundo está leyendo la misma novela, lo que te hace sentirte fuera de la realidad si no lo haces tú también.  Y esta temporada ese libro "de obligado cumplimiento" es "El cuento de la criada", novela publicada por Margaret Atwood allá por los años 80 y que ha vuelto triunfalmente a la actualidad en estos meses debido al éxito de la serie televisiva basada en la misma. Sea como sea, siempre es de agradecer que la que se ponga de moda sea una buena novela aunque sea con algunos decenios de retraso porque lo cierto es que con este revival literario he tenido ocasión de encontrarme con un relato absolutamente inquietante, una distopía que da terror, de puro creíble que resulta, por la cantidad de elementos reconocibles en los riesgos y amenazas que nos rodean en la convulsa sociedad actual y las radicales medidas que, para contrarrestar los peligros, se toman en la ficción literaria pero que no se ven como desmesurados o implanteables aquí y ahora si pensamos en las ideas y actuaciones de algunos dirigentes de hoy día que tratan de combatir unas ideas extremas con otras igual de radicales aunque sea hacia el extremo contrario del espectro ideológico.

La protagonista de la novela de Atwood es Defred (un nombre que significa que pertenece a un hombre llamado Fred), es una Criada, una de esas mujeres fértiles que, ocultas bajo vestiduras rojas y tocas blancas, constituyen el futuro reproductivo seguro del régimen, cumplen con la misión de garantizar la continuidad de la República, son esclavas de los Señores y odiadas y envidiadas por las Señoras que desean, sin embargo, sus hijos para criarlos como propios. Pero peor sería ser una No Mujer, incapaz de procrear, lo que provocaría ser enviada a las Colonias, un lejano lugar pasto de la contaminación más atroz del que nadie regresa. La acción se desarrolla en la república de Giled, en un pueblito de aspecto idílico ubicado en lo que antes eran los Estados Unidos, en la parte donde el nuevo sistema ha triunfado, un lugar que rezuma una falsa paz, un mundo perfectamente ordenado, organizado, puritano y decente.
"Me gustaría creer que esto no es más que un cuento que estoy contando. Necesito creerlo. Debo creerlo.(...) Esto no es un cuento que estoy contando. También es un cuento que estoy contando, en mi imaginación, sobre la marcha. Contando, más que escribiendo, porque no tengo con qué escribir y, de todos modos, escribir está prohibido. Pero si es un cuento, aunque sólo sea en mi imaginación tengo que contárselo a alguien. Nadie se cuenta un cuento a sí mismo. Siempre hay otra persona. Aunque no haya nadie."
En esta sociedad autoritaria existe una vigilancia constante sobre las obligaciones que corresponden a cada uno, cada persona tiene asignada una tarea, una función en esta sociedad jerarquizada y rígida donde no se permite a nadie escapar a su destino, dejar de cumplir con su papel.

Defred recuerda que hubo un tiempo pasado diferente, donde tuvo un verdadero nombre, un esposo y una hija, y una madre que hoy se encuentra en las Colonias, que luchaba por los derechos de las mujeres en una sociedad que, ahora se da cuenta, era pura libertad, una libertad que ahora no está permitido ni siquiera mencionar, igual que no está permitido opinar ni disentir. Las Criadas no pueden ni hablar con los demás fuera de su ámbito, ni mantener contacto físico ni visual con hombres que no sean su Capitán, son mujeres consagradas a su labor de engendrar. Pero hay otras prohibiciones terribles, la peor de todas: la palabra escrita. Ni libros, ni diarios, ni revistas están permitidos, ni las tiendas tienen carteles, sino que se identifican con dibujos, como las antiguas tabernas medievales. La palabra es expresión de voluntad, manifestación de pensamiento, expresión de libertad ¡¡lo peor que puede existir!!

Entiendo el éxito que ha tenido esta obra, ya que es una lectura que no deja indiferente a nadie, te obliga a cuestionarte muchos aspectos de nuestra sociedad, lo que tiene de bueno y los peligros que la amenazan y los valores que están en riesgo y que no nos esforzamos apenas por defender, confiados en que prevalecerán siempre por su bondad, cosa que al vez no esté garantizada en el futuro.

lunes, 10 de julio de 2017

La chica que dejaste atrás

Confieso que esta es la primera novela que leo de Jojo Moyes, a pesar de lo renombradísimas que han sido sus novelas anteriores que resultarían casi de lectura obligada si atendemos a los millones de ejemplares que ha vendido por todo el mundo. Pero no ha sido hasta esta novela de "La chica que dejaste atrás" que me he sentido atraída por un argumento que, en principio me resultaba bastante atractivo, con esas dos historias de mujeres separadas por los años pero conectadas por un atractivo cuadro, además de situar parte de la acción en la ocupación de Francia durante la I Guerra Mundial, escenario que me resulta, a priori, altamente atractivo y que me terminó de decidir a estrenarme con tan notoria autora, decisión de la que no puedo más que congratularme y que supongo que me llevará a recuperar alguna de sus novelas anteriores, aunque sólo sea para no quedar como la única lectora de occidente que se las ha dejado sin leer. En cualquier caso, reconozco que la lectura de esta novela me ha descubierto una autora con una escritura fresca, que mantiene la atención del lector mediante un pulso narrativo constante, genial en su  manera de describir escenarios y personajes y con un argumento muy atractivo, con una historia muy bien contada que te sumerge completamente en ella y te hace disfrutar a tope a todo lo largo de la novela .

Este argumento se inicia en 1916, cuando el ejército alemán ha ocupado el pequeño pueblo francés de St. Péronne durante la Primera Guerra Mundial. Sophie Lefèvre y su hermana Heléne regentan un pequeño hotel en el pueblo mientras que sus esposos se encuentran en el frente. Le Coq Rouge es un agradable lugar de encuentro para los vecinos hasta que los ocupantes deciden utilizarlo como base para que cenen allí a diario los mandos militares, dirigidos por un nuevo Kommadant, un hombre severo pero que no parece tan rígido y cruel como el anterior alemán a cargo del destacamento que controla el pueblo. La desconfianza de los vecinos hacia cualquier asomo de colaboracionismo con los ocupantes recae sobre Sophie que debe servir a los alemanes para evitar posibles represalias sobre ella o su familia mientras que confía en que su esposo, un talentoso pintor del que no tiene noticias desde hace mucho, regrese pronto a casa. Un retrato que éste le hizo en sus más felices días en París es lo único que conserva de aquellos buenos tiempos pasados, un cuadro que decora Le Coq Rouge y atrae la atención del Kommandant, hombre sensible al arte y a la belleza de Sophie.

Ese mismo cuadro nos lo encontramos casi cien años después presidiendo el dormitorio de Liv, una joven viuda que todavía no ha logrado superar la pérdida de su marido, un prometedor arquitecto que construyó para ellos una moderna y peculiar vivienda en Londres, un cubo de cristal y metal que reflejaba su maestría y su genio creativo y que ahora Liv apenas puede permitirse mantener, abrumada por los impuestos que debe abonar y la soledad en la que ha quedado sumida tras perder a su marido de manera repentina.

El cuadro de La chica que dejaste atrás supondrá una mágica conexión entre dos mujeres separadas por un siglo pero con muchas cosas en común, como la manera en que se enfrentan a la soledad y al dolor al perder a su marido, como se deben reponer y luchar por sí mismas. Para ambas mujeres ese cuadro tendrá mucho más valor que para los demás, es un símbolo de amor, de la vida que vivieron junto a sus respectivos maridos, independientemente de su valor económico e incluso artístico. Una bonita historia en la que se mezclan muy hábilmente lo romántico con lo histórico y en la que comprobamos que las cosas que de verdad importan no son materiales y que vale la pena luchar por lo que uno cree que es auténticamente valioso.

martes, 4 de julio de 2017

El aniversario

"El aniversario" es una novela de Imma Monsó que podría describir como algo extraña, con un ritmo desigual, un ambiente bastante desasosegante que tal vez sea lo más logrado del libro, unos personajes complicados con los que me ha costado algo conectar y dos historias paralelas que cuentan con tonos narrativos diferentes pero acaban confluyendo apropiadamente. La historia comienza con un matrimonio que atraviesa una crisis en su relación, o tal vez sería más correcto decir que siempre han tenido una relación peculiar; son dos personas muy distintas entre sí, como dos mundos que se rozan pero no llegan a interconectar. El tema es que ambos parten en su coche a celebrar un aniversario hacia un destino desconocido para ella; el marido quiere sorprenderla por una vez y la sorpresa, según descubriremos, no necesariamente tiene que ser agradable. Lo cierto es que los protagonistas han desarrollado una extraña relación: él es pragmático y con los pies en la tierra mientras que ella mantiene una intensa conexión con las palabras, con el silencio, con los idiomas, la forma de lo que se dicen las cosas le parece tan importante como su contenido y su intención. Tras muchos años de convivencia dudamos de si se han llegado a conocer en profundidad.

Por otro lado, en el otro hilo argumental, tenemos a Carmina, una mujer que se oculta en la casa que se ocupa de mantener en ausencia de sus propietarios, en su biblioteca, en sus libros; a pesar de no saber apenas leer, sueña con las historias que contienen, se crea una vida ficticia entre las paredes de esa casa que es su refugio y el de su hijo, un niño en el que tiene puestas todas sus esperanzas. Carmina está segura de que el pequeño Guillem sí que sabrá manejarse con los libros y con el mundo, no tendrá miedo a todo como le ocurre a ella. Pero Guillém es un niño solitario que también vive dentro de los libros, que recrea las aventuras de las novelas que lee en la realidad, que juega a perseguir a Moby Dick o a emular a sus héroes literarios. Sólo tiene un amigo, Mateu, con el que comparte aventuras durante las vacaciones escolares.

Ambas historias avanzan lentamente, no encontramos conexión entre las dos hasta bastante avanzada la novela. Lo cierto es que el meollo de la historia se hace de rogar y, además, cuando llega es incómodo y desasosegante, incluso afirmaría que me ha llegado a poner mal cuerpo, no he logrado disfrutar de la historia a causa de la incomodidad del escalofriante plan de celebración de aniversario. Me da la sensación, además de todo, de que la historia se podía haber resuelto en la mitad de páginas, que la autora se regodea demasiado en conversaciones que no van a ningún lado y desde el momento en que convergen ambas tramas puedo decir que comienzo a perder interés por lo que voy leyendo y ya veo que no voy a tener un desenlace espectacular.

En fin, una lectura que formalmente es muy correcta pero a la que le falta algo de chispa en el argumento para terminar de enganchar y que no puedo decir que la considere como una novela memorable. Entretenida y diferente, como mucho.

viernes, 30 de junio de 2017

La cena

"¿Cómo habría sido esa noche si, apenas una hora antes, me hubiese quedado abajo esperando el momento de irnos al restaurante, en vez de subir la escalera y entrar en el cuarto de Michel? ¿Cómo habría sido el resto de nuestras vidas?"
El argumento de "La cena", del escritor holandés Herman Koch, discurre a lo largo de una noche en la que se juntan dos parejas a cenar de manera bastante civilizada en un selecto restaurante de Ámsterdam. Ellos son hermanos: Serge Lohman, un importante y conocido político; el otro, Paul, ejerce de narrador y lo cierto es que su descripción de Serge no es un retrato nada amable y según avancemos conoceremos que sus relaciones no son precisamente afables. Pero en definitiva son familia y eso siempre debe estar por encima de toda diferencia o desencuentro.

Aparentemente la cena es sólo una incómoda reunión familiar, pero una tormenta se oculta bajo la corrección que impone el entorno, un restaurante caro, rodeados de comensales discretos donde un personaje público debe aparentar normalidad y simpatía frente a potenciales votantes, aunque nada sea cierto, aunque tenga que resolver asuntos de máxima trascendencia y la tensión sea palpable.

La novela abunda en reflexiones sobre la violencia, la justificación de su papel en la sociedad, su atracción frente a necesidad de ocultarla a los demás. Se discuten dilemas morales sobre la verdad, la corrección política, la responsabilidad frente a la sociedad, la familia, lo que la une, lo que unos padres serian capaces de hacer por un hijo.
"Una familia feliz sobrevive al naufragio. No quiero decir que después sea más feliz que antes, pero tampoco lo será menos"
Una historia concentrada en lo que dura una cena, con un esquema teatral donde los capítulos o actos se conforman en torno a los platos que se van sirviendo y en la que todo confluye en una sola noche, en torno a cuatro personajes que conversan alrededor de una mesa sobre asuntos que determinarán el resto de sus vidas.

jueves, 22 de junio de 2017

Tierra de campos

Me pregunto porqué no había leído yo nunca antes nada de David Trueba, siendo como es un autor que siempre revolotea entre las recomendaciones que recibo o que veo por páginas o blogs de lectores de mi confianza; es uno de esos autores de los que todo el mundo habla bien pero que no había llegado nunca a convencerme totalmente como para ponerme con él, hasta que ha llegado esta novela "Tierra de Campos" que, para fortuna mía, decidí que fuera mi estreno con el autor. Y ha sido un estreno inmejorable, qué duda cabe.

Este es de esos libros que hay que leer con lápiz en ristre porque está lleno de frases subrayables, simples pero llenas de pasión, de emoción, sea cuando habla de sus hijos o de sus amantes, sea cuando evoca su propia infancia o habla de la amistad o del éxito.
"Cuando se lanzan sobre mi cama ya saben que no abro los ojos antes de cuatro besos. Es una norma de seguridad para que no me engañen hijos que no son los míos. Es la contraseña de mi caja fuerte. Ellos aún consienten mis juegos. Mi hija a regañadientes, papá, ¿cuándo vas a crecer?"
"Exhibía un gesto gatuno sentada sobre el colchón con el pelo despeinado que tan bien les sienta a las mujeres. Deberían pagar en la peluquería para que las despeinaran así." 
Estos párrafos son sólo los primeros que resalté recién comenzado el libro pero es que son multitud los párrafos en los que me he parado y he releído por el mero placer de escuchar esas palabras de nuevo, de reflexionar sobre los mensajes que encierran unas pocas líneas escritas. Y en ese tono continúa el relato. Las palabras de Trueba son sencillas pero de gran hondura, evocadoras de tiempos pasados, de momentos vividos, nos cuenta vivencias que nos suenan como propias porque nos enseña un paisaje vital que no pilla lejos de nuestra propia experiencia.

El argumento se centra en la vida de Dani Campos, más conocido como Dani Mosca por su pertenencia a "Las Moscas", un grupo de pop que nació como un juego entre amigos del colegio y que les llevó a la fama inesperada. El libro está plagado de canciones, letras, estrofas, poemas, pensamientos breves...
"porque las canciones son cartas nunca enviadas, que se pudren en el bolsillo, como las cosas sin decir se pudren en el corazón y te hacen daño."
La novela es una larga reflexión en voz alta, un larguísimo monólogo en el que el protagonista va tocando asuntos tan íntimos como la convivencia con su madre enferma, el duelo por la muerte del padre y otros más públicos como su vida "bohemia" de músico, la relación con la fama, todo ello en medio de una sociedad cambiante, la que avanzó desde los años setenta de su/nuestra infancia, pasando por la apertura mental de los ochenta, los años de la música, de las canciones, de la ilusión y también de los desencantos y la droga fácil, de distinguir entre los intereses creados y la verdadera amistad, llegando finalmente a la madurez de los noventa y va así retratando una sociedad que va evolucionando, unas costumbres que cambian, la manera de relacionarnos con los amigos, con los compañeros del colegio, con los profesores o con los padres y más tarde con los colegas de trabajo, con el público, las relaciones sentimentales y profesionales que configuran su mundo. De entre los temas que aparecen en la lectura destacaría la reflexión que provoca la muerte del padre que empuja a Dani en ese viaje hacia la tierra de Campos de la que procede su familia y que supone un viaje también a su pasado, un regreso cargado de añoranza de la infancia, incluso de su parte más oscura llegando a remontarse hasta la época en que su padre era joven, a la idealización de la vida en el pueblo, cuando el mundo parecía más simple, más auténtico.
"yo pensaba que en la primera mitad de la vida lo que más importa es la apariencia externa, pero cuando entramos en la segunda mitad sólo nos sostienen los cimientos, los pilares ocultos donde se asienta la estructura de nuestra personalidad."
Trueba domina el lenguaje, nos muestra su pensamiento a través de frases altamente visuales, divertidas a veces, con definiciones llenas de ingenio y maestría, sin una pizca de ampulosidad ni retórica, con la simpleza del que habla sin elaborar las frases previamente.
"Decían que había sido músico, pero más bien parecía un ascensorista con claustrofobia."
"Uno triunfa no por su genialidad, sino por su menosmalidad. Por ser menos malo que los otros."
Nos encontramos ante una novela generacional donde los coetáneos de Dani Mosca nos sentiremos en tierra conocida, viajaremos a un paisaje y unos escenarios que nos hacen rememorar nuestra juventud y nuestro paso a la edad adulta; escucharemos una banda sonora que nos transportará hasta aquellos años en los que crecimos y tal vez nos identifiquemos con una edad adulta que no se parece a lo que creíamos que sería cuando ni tan siquiera nos tomábamos la molestia en pensar en el futuro.

jueves, 15 de junio de 2017

La modista

Después de pasar muchos años trabajando como modista de alta costura en Europa, la joven Tilly Dunnage regresa a su pequeño y polvoriento pueblo de Australia a ocuparse de su madre enferma. Ese es el arranque de "La modista", novela de la australiana " Rosalie Ham que me ha resultado sorprendente ya que no ha sido la novela ligera y desenfadada que me esperaba encontrar. Corren los años 50 y el mundo de glamour que Tilly ha conocido fuera de su país no se parece en nada a la cerrada y presuntuosa sociedad rural de Dungatar, un pueblucho donde la rumores y la desconfianza mutua son la tónica dominante en las relaciones vecinales y en donde Tilly está decidida a instalarse nuevamente sin doblegarse ante las murmuraciones sobre hechos del pasado que la marcaron y la obligaron a abandonar el lugar. Tilly regresa dispuesta a hacer frente a la exclusión en la que han vivido ella y su madre desde que llegaron a vivir allí bajo la etiqueta de locas que arrastran y que sus vecinos no pretenden olvidar. Pero lo que no pueden ignorar ese puñado de paletos que tiene por vecinos es la habilidad de Tilly para la costura, su capacidad para tapar con preciosos diseños sus miserias morales y defectos físicos, por lo que le permitirán restablecerse en el pueblo y retomar su profesión. Pero Tilly planea fríamente su terrible venganza contra aquellos que hicieron insoportable su vida y la de su madre durante tantos años.

La novela resulta menos dulce y edulcorada de lo que su argumento pudiera anticipar a primera vista; abunda el tono satírico en el relato, las descripciones del pueblo y de sus habitantes son bastante crudas, retratando con un toque de humor la miseria personal de la mayoría de ellos, sus rencores, la forma en que se inmiscuyen en las vidas ajenas, la envidia reinante y la bajeza moral crean una atmósfera atosigante en la que todas las vidas discurren arriba y abajo de la Calle Mayor ante la insidiosa mirada de los vecinos que acabarán recibiendo su merecido castigo de mano de la sofisticada protagonista.

sábado, 10 de junio de 2017

María Estuardo

No seré yo la que descubra a estas alturas a nadie la figura de Stefan Zweig (¿o tal vez sí que es posible que quede aún alguien por descubrirlo?) uno de los grandes genios de la literatura del siglo XX que tanto a través de sus novelas llenas de sensibilidad como de sus intensas biografías siempre logra conquistar al lector gracias a su acertadísimos retratos humanos, tanto cuando se trata de personajes ficticios como de figuras históricas. La protagonista del libro que hoy traigo no es una mujer cualquiera sino la apasionante "María Estuardo", reina de Escocia entre otras muchas cosas y una de las poco frecuentes figuras femeninas de la Historia que fueron importantes por sí mismas, no por su matrimonio o por lo que otros personajes (generalmente masculinos) le llevaron a protagonizar, sino que encarnó su papel de soberana como una misión divina que la llevó a una vida de constante lucha, enfrentamientos y batallas por conservar su rango y la herencia y misión recibida como reina de Escocia con pretensiones al trono inglés y aspiraciones casi cumplidas al trono francés.

"A los deis días reina de Escocia, a los seis años prometida de uno de los príncipes más poderosos de Europa, a los diecisiete años reina de Francia" la vida de María fue intensa desde su nacimiento. Nacida para ser reina, educada como tal, dotada además para las artes y la poesía, activa, bella e inteligente, María encarna a la dama perfecta, digna representante de la época renacentista que se inicia entonces. A pesar de sus virtudes y capacidades, no pudo evitar llevar una vida cargada de dramas y ausencias, huérfana y viuda a temprana edad, fracasado su proyecto de reinar en Francia debe de regresar a las ásperas tierras de su reino escocés donde vuelve a ejercer de reina, enfrentada constantemente a su prima Isabel I, reina de Inglaterra, de la que también se nos hace en este libro un retrato profundo e intenso, así como de su relación mutua que oscila entra una fingida fraternidad, de una amorosa relación de primas queridísimas y un enconado enfrentamiento como no podía ser de otra manera entre dos mujeres que ostentan por nacimiento el derecho a portar la corona de Inglaterra dados sus estrechos lazos familiares y la ausencia de un heredero directo por parte de Isabel. Y es que no se entiende una figura histórica sin la otra, Isabel y María están condenadas a pasar a la Historia como dos figuras paralelas, como hermanas irreconciliables, dos soberanas dignas de la herencia recibida que brillaron en un mundo de hombres en una época dura y sangrienta. Porque son constantes en los días de María Estuardo las guerras, tanto contra el enemigo exterior como en el seno de su propio país donde los nobles se conjuran constantemente contra ella, le niegan la autoridad, rechazan a una reina católica en un país donde el protestantismo se impone y las grandes figuras políticas se rebelan contra su propia reina, con el más crudo calvinista, John Knox, a la cabeza e incluso el hermanastro de la reina y su propio esposo apostarán por el doble juego de servir a Inglaterra y recibir apoyo de Isabel en contra de su propia soberana.

Zweig profundiza en la psicología de la reina y de la mujer, una dama nacida para ser reina y que puso todo en riesgo por un amor irracional que la superó, la cegó y le hizo ponerse en contra de todo lo que había significado algo para ella: su corona, su reino, su honor, su hijo. Se nos muestra el origen de la leyenda que ha quedado en la memoria del pueblo escoces de la valiente y heroica reina que es encerrada en un castillo en mitad de un lago, que huye, lucha, cabalga sin descanso, esa figura creada por las obras románticas de Walter Scott en cuya leyenda se ignoran los errores, las debilidades y los riesgos tomados por la arrojada mujer que sin embargo si que están reflejados en la versión de la historia que creó Shakespeare, la del drama de Macbeth, el rey asesinado por el amante de la reina, la mujer sometida a sus pasiones que arriesgó todo su poder por un hombre que ni siquiera la merecía.

Como es habitual en las obras de Zweig, este es un retrato profundo y completo de una apasionante y controvertida figura histórica y de una apasionada mujer que pasaría a la Historia por méritos propios, por sus decisiones y por sus errores. Una maravillosa forma de descubrir la Historia europea que el autor tan bien nos transmite siempre con su habitual rigor que no carece del toque de humanidad que nos acerca a las personas que se hayan debajo de las figuras históricas.

lunes, 5 de junio de 2017

Los ritos del agua

"El silencio de la ciudad blanca", de Eva García Sáenz de Urturi, fue una de mis lecturas favoritas del año pasado, uno de los libros que más disfruté y que me descubrió la ciudad de Vitoria, una completa desconocida para mí hasta ese momento y que tuve la suerte de visitar el verano pasado llevada precisamente por la curiosidad despertada en mí tras la lectura de esa novela. Ha sido enormemente agradable, por tanto, el reencuentro con los personajes de esta trilogía en esta segunda entrega de la misma, " Los ritos del agua", y reconozco que he disfrutado de una manera diferente de esta novela ya que en este caso recorría escenarios que ya había tenido el placer de conocer personalmente además de reencontrarme con un grupo de personajes familiares y una forma amena de contar las cosas, aderezada, además, con interesante pinceladas históricas referentes a antiguas tradiciones y misterios ancestrales que tanta importancia tienen en el argumento, si bien en esta ocasión el ámbito geográfico del relato no se limitan al entorno de la ciudad blanca sino que se amplía hasta la zona de Santander, con lo que nos encontramos con nuevas tradiciones y antiguos mitos celtas comunes a todo el área de la cornisa Cantábrica.

Argumentalmente nos encontramos con los personajes ya conocidos casi en el punto donde los dejamos tras resolverse el caso de la anterior novela. El inspector Unai López de Ayala, más conocido por su apodo de Kraken y la subcomisaria Alba Díaz de Salvatierra aún no han tenido tiempo de relajarse ni de recuperarse de las secuelas de dicho caso cuando comienza otra serie de asesinatos rituales. Existe además en esta ocasión una inquietante relación personal entre las víctimas y el propio Kraken, ya que la primera víctima resulta ser su primera novia de la adolescencia y seguidamente se ven involucrados algunos miembros de su cuadrilla de amigos de toda la vida. Lo que que no sabemos es si esto será un hecho casual o si responde a un plan por el cual el mismo detective se encuentra entre los posibles objetivos de este nuevo asesino ritual.

Esta vez tendremos que trasladarnos en el tiempo junto a la cuadrilla de los amigos de Unai hasta el verano de 1992 en que participaron en un campamento de verano centrado en la arqueología en Cantabria. Esta vez la mitología vasca se mezcla con la del resto de la zona cantábrica, ritos de fertilidad, muertes rituales, elementos que ya tenían su gran papel en la novela anterior con la que también comparte el estilo narrativo ágil y la estructura de la trama, la investigación basada en el ingenio deductivo de Unai que cuenta como siempre con la inestimable ayuda de su compañera Estíbaliz y el final dramático, violento y la resolución del caso al límite del desastre.

Es esta, en fin, una novela que disfrutarán los que ya hubieran caído rendidos a los pies de "El silencio de la ciudad blanca" y que, sin ser completamente novedosa o sorprendente, sí que resultará altamente entretenida. Eso sí, veo preciso pasar previamente por la primera novela para tener una visión completa del argumento dadas las frecuentes referencias a los sucesos ya contados en la anterior entrega y seguir así mejor la evolución personal de los personajes e involucrarse más en profundidad en sus relaciones personales.


miércoles, 31 de mayo de 2017

No soy un monstruo

No podía dejar pasar la lectura de la primera novela de la periodista televisiva Carme Chaparro, no tanto por la fama de la autora como personaje mediático sino por la cantidad de comentarios favorables que ha recibido por su ópera prima "No soy un monstruo" que además le ha hecho ganar el premio Primavera de novela 2017 y quería comprobar de primera mano si eran efectivamente merecidos tantos elogios y reconocimientos. Lo cierto es que debo confesar que la novela engancha desde el minuto cero, con un argumento trepidante desde su inicio y un estilo narrativo muy fresco, una trama ágil que mantiene el buen ritmo a todo lo largo de la novela que transcurre en escenarios totalmente actuales, entre centros comerciales, urbanizaciones de barrios residenciales y redacciones de informativos de televisión. El tema central de la trama también está tristemente de plena actualidad pues se centra en el delicado asunto de la desaparición de niños, en el terror cotidiano que irrumpe en las familias de unos niños que son sustraídos por algún desconocido, sin que se cuente con ninguna pista a la que aferrarse y que les de esperanza alguna a los padres de si van a recuperar prestamente a sus hijos perdidos.

Los protagonistas principales de la novela son dos mujeres: Ana Arén, inspectora jefe del grupo de menores, atractiva e implacable en su actividad profesional e Inés Grau, periodista, popular reportera de las noticias de un canal televisivo y escritora de éxito en busca de un argumento impactante para arrancar una futura novela que ya le exigen ansiosos desde su editorial. La desaparición de un niño en un centro comercial hará coincidir a estas dos mujeres, que además son amigas, en el mismo lugar y tiempo: la una para investigar la desaparición y la otra para informar sobre el caso. No es el primer niño que es secuestrado en ese lugar y pronto el pánico se extiende entre las familias.

La acción de la historia es trepidante desde el inicio y se acelera y complica según avanza la trama. El argumento incide en el dolor desgarrador provocado por la pérdida de un hijo, la forma de amor más intenso que existe es capaz de provocar, en consecuencia, el dolor más inabarcable y esta intensidad esta muy bien reflejada en la novela en la que destaca también el aspecto metaliterario que supone que una de las protagonistas, que es, además, la que narra la historia, sea una famosa periodista televisiva metida a novelista de éxito, lo que provoca la sensación de que fuera la propia autora la que nos hablara en primera persona, confundiendo realidad y ficción y dándole así mayor realismo a la historia. 

Sólo le pondría un pero a esta lectura y es que aún me queda la duda de si el final me cuadra completamente; lo cierto es que el desenlace me dejó pensando un buen rato tratando de encajar las piezas del argumento para cuadrar ese final que no es descabellado pero me supuso dedicarle una pequeña reflexión. Pero dicho esto, lo cierto es que he disfrutado de una intriga muy bien contada, con un ritmo implacable y totalmente actual. Bastante recomendable.

sábado, 27 de mayo de 2017

Calle de las tiendas oscuras

Llevo una racha intensamente francesa en los escenarios y autores de mis ultimas lecturas; sin buscarlo expresamente, llevo todo un mes anclada en la literatura francesa y con esta novela "Calle de las tiendas oscuras" continúo por ese camino. Fue precisamente una de mis ultimas lecturas la que me creó la necesidad de releer a Patrick Modiano, al que sólo había conocido brevemente con anterioridad pero que supongo que era necesario que volviera a él para culminar con honores esta fase mía de "afrancesamiento" literario.

De Modiano sabemos que es un autor eminentemente parisino, en sus obras la ciudad tiene tanto protagonismo como los propios personajes y también sabemos que los argumentos no son tanto de acción como de reflexión, más centrados en la introspección y el papel de los recuerdos y el pasado que en la recreación del momento presente. Todo esto lo tenemos en esta obra donde nuestro protagonista, Guy Roland, aparece como un hombre sin pasado ni recuerdos, ni su nombre es verdaderamente el suyo, lo ha olvidado todo y trata de descubrir su verdadera identidad preguntando, indagando entre aquellos que pudieron conocerlo, recorriendo bares u hoteles que pudo frecuentar, trazando el discurrir de otras vidas que pudieron rozar la suya, una existencia que pudo ser la suya, pero se encuentra solo, todos aquellos que lo conocieron han desaparecido. Acompañamos a Roland en su constante incertidumbre sobre propia identidad y lo que fue de la vida que vivió, a donde fue a parar aquel tiempo y todos los que lo habitaron.

El relato cuenta con escasas descripciones, los diálogos no cuentan con referencias previas, traza las escenas con breves apuntes dibujando un ambiente propio de cine negro, aunque se puede deber a la época en que transcurre la acción, los oscuros años de la ocupación, con tantos muertos,  tantos huecos en la memoria, tantas personas que Guy conoció y que ya no están: han muerto o han escapado o se ocultan, parece que no queda vivo ninguno de los que podían haberle conocido en otra época y que podían hacerle saber quien fue él mismo. Roland callejea por París tratando de encontrar un lugar que le resulte familiar o a alguien que le reconozca y le recuerde, una calle, un portal, pasea por avenidas, cruza puentes esperando que los recuerdos de la que fue su vida, los momentos que transcurrieron por aquellos lugares regresen a su memoria, algo que le devuelva sus recuerdos que van volviendo inconexos, poco a poco, a través de fogonazos de momentos vividos, de lugares que no logra ubicar. Mediante encuentros con aquellos que pudieron conocerle, a través de las vagas referencias que va descubriendo se nos presenta un relato creado a base de escenas en muchos casos inconexas, no hay una narración común ni un claro hilo argumental sino que nos lleva saltando de un lugar a otro, de un recuerdo a otro de personaje en personaje, lo que ayuda a compartir la sensación de inseguridad, de no tener un suelo firme en el que apoyarnos, en no poder, como no puede el protagonista, reconstruir su vida de manera completa, sino que vamos cosiendo retazos de momentos y personas con las que creamos un puzle que refleja de algún modo esa vida que se le escapó con la perdida de la memoria pero también la vida que perdieron todos con los oscuros años de la ocupación, con la vergüenza del colaboracionismo y el drama interminable de la guerra.

Una lectura intensa y en la que el lector tiene que tomar parte activa, no se lee con comodidad dejándonos llevar por el relato, sino que debemos trabajar para reconstruir el pasado de Roland, investigar con él y descubrir quién fue y qué fue de su pasado.

lunes, 22 de mayo de 2017

Tres días y una vida

Tenía ganas de conocer a Pierre Lemaitre fuera de su faceta de gran autor de novela policíaca, con lo que tenía por fuerza que leerme esta otra obra suya titulada "Tres días y una vida" en la que el genial autor francés demuestra que, independientemente del género que toque, su capacidad para retratar personajes de manera profunda no queda afectada en absoluto, tenga como protagonista de sus relatos a adultos involucrados en asuntos policiales o niños envueltos en hechos dramáticos.

En este caso nos presenta a un protagonista infantil llamado Antoine, un niño de doce años algo solitario y bastante sensato pero al que la vida le da un vuelco total cuando, a causa de un arrebato acaba involuntariamente con la vida de Rémi, su pequeño vecino y decide ocultar su cuerpo en una zona boscosa cercana a su casa. A partir de aquí, el niño no conocerá ni un minuto de paz; la desaparición de Rémi sacude el pequeño pueblo de Beauval, la población en pleno se vuelca en ayudar a los padres en la búsqueda del niño, el ambiente se tensa rápidamente ante falta de pistas, las dudas, los rumores, las antipatías y rencillas entre vecinos surgen a la hora de señalar a los posibles sospechosos potenciales de la desaparición, todo el mundo duda de todos, buscan posibles culpables, la desconfianza también se vuelve hacia las autoridades y su incapacidad de dar con el pequeño de manera eficaz.

Antoine observa todo el trajín de gente desde su ventana, observa a las fuerzas vivas del pueblo que pasan por el jardín de los vecinos para mostrar su apoyo, prestar ayudar, criticar la acción de la policía o del alcalde o simplemente cotillear sobre las ultimas novedades de la búsqueda. Al mismo tiempo que se ve obligado a acompañar a las partidas de búsqueda que remueven el estanque, que recorren el bosque en busca de Remí, Antoine va planificando en su mente la huida del lugar; ve que su única opción es escapar antes de que lo detengan, al tiempo que su viva imaginación va recreando futuras escenas de detención por parte de la policía, se ve confesando el crimen y también se ve huyendo, escapando del país, viviendo una vida de prófugo. La mala conciencia, los remordimientos y el miedo no le deja descansar y ni siquiera el transcurso de los años logrará librarle del peso de la culpabilidad que arrastrará constantemente.

La narración es absolutamente correcta, los personajes y sus sentimientos están muy bien retratados, los distintos habitantes de Beauval cobran vida ante nuestros ojos y nos atrapa la narración, pero es cierto que he echado en falta ese efecto que he sentido con la lectura de otras novelas de Lemaitre de que la historia te agarra las tripas y te las revuelve, esa sensación de no poder dejar la lectura a pesar de la crueldad y la irracionalidad que se muestra, esa aceleración constante en la trama que te hace seguir leyendo de manera compulsiva, aunque sí es verdad que en este caso el autor logra transmitir la angustia, la incertidumbre, la inquietud del culpable que espera ver caer la espada de la justicia sobre su cabeza en cualquier momento, el tono general del libro no es exactamente el de la serie del detective Verhoeven, pero, así y todo, se puede decir que esta es igualmente una novela notable, dejando al margen las siempre odiosas comparaciones.

miércoles, 17 de mayo de 2017

La mujer de la libreta roja

¿Qué cuenta el contenido de un bolso sobre su propietaria? ¿Es posible conocer a una mujer por lo que atesora en él, es posible enamorarse de ella sin haberla visto nunca, sólo por lo que sus pertenencias revelan de ella? Esta es la propuesta que nos hace Antoine Laurain en esta novela, "La mujer de la libreta roja", un libro breve pero que creo que debe ser así, donde una maravillosa historia queda concentrada en unas pocas páginas, como escasos son los objetos a través de los cuales el protagonista descubre todo el mundo de una desconocida. Desde un incidente fortuito como es el hallazgo de un bolso abandonado en un contenedor por parte de Laurent, un librero de París, se despliega el retrato que éste va creando sobre su propietaria; la imagina, la idealiza, le obsesiona. Sólo dispone de unos pocos efectos personales, pero ni documentación, ni un teléfono a través del que contactar con alguien de su entorno, no hay manera de conocer su nombre, edad o domicilio. Pero todo es posible si se posee curiosidad y creatividad. La historia sólo dura veinticuatro días, pero no hacen falta más para entrelazar la vida de estas dos personas y unirlas por medio de las pequeñas cosas.

La librería de Laurent se llama Le Cahier Rouge (el cuaderno rojo) y será precisamente un cuaderno rojo el objeto que más atraerá su atención de entre todo el contenido de aquel bolso; una libreta en donde Laure anota sus pensamientos, sus ideas, sus planes y sus sueños, lo que ama y lo que teme. Y a través de esa libreta Laurent se asoma a lo más íntimo del corazón de Laure y allí queda conquistado por ella.

La historia que se cuenta es magnífica pero es que además está plagada de referencias literarias, mención a autores y obras. Los oficios de ambos protagonistas nos acercan a unos mundos cargados de sensibilidad, amor por el arte y la cultura. El escenario en el que transcurre la acción es puramente contemporáneo pero también es cierto que rezuma nostalgia de otra época en la que la tecnología no nos sometía absolutamente, en que las relaciones personales eran directas, más humanas, en la que los libros no eran digitales sino que podías tocarlos y olerlos, en la que los adolescentes eran inocentes durante más tiempo, tardaban más en descubrir el mundo. O así nos parecía entonces al menos

Nos regala el autor, además de todo esto, una sorpresa añadida a este delicioso ambiente tan evocador con la aparición de Patrick Modiano, el genial escritor parisino, como personaje literario con una breve pero decisiva participación en la trama de la novela. Una guinda que remata el pastel de esta auténtica maravilla de libro, de esta completa gozada que nos presenta una historia preciosa contada de manera magistral y que no tengo más remedio que recomendarte que no esperes ni un momento para descubrirla si no lo has hecho ya: léela ya mismo, no pierdas más tiempo. Y además te advierto de que te generará la necesidad de volver a leer a Modiano o de descubrirlo si aún no lo conocías y te hará desear caminar por París o al menos revivir su ambiente cautivador, recorrer sus calles aunque sólo sea a través de los libros, empaparte de esa ciudad que tan bien describe Modiano y en lo que Laurain no le anda muy a la zaga. Ya lo verás.