viernes, 17 de noviembre de 2017

Veinticuatro horas en la vida de una mujer

Hace tiempo que Stefan Zweig es reconocido como un magistral narrador y no seré yo la que lo venga a descubrir ahora, que ya son varias las publicaciones sobre sus obras que he publicado en este blog. Uno de las aspectos que más me sorprenden en sus libros es la capacidad de condensar en las escasas páginas que ocupan la mayoría de sus novelas (no hablo de María Antonieta, está claro), que en ocasiones son más bien relatos y que suelen rondar algo más de cien, pues en esta breve extensión es capaz de plasmar todo un escenario espacial y humano, trazar los rasgos fundamentales de los protagonistas y, según avanza el relato, penetrar en lo más hondo de las motivaciones, de las contradicciones que la educación o las costumbres o las normas sociales plantean a los protagonistas, la manera en que sufren por sus errores, la manera en que se arrepienten o se lanzan a lo desconocido o toman cualquier decisión que puede cambiar su vida o el modo de vivirla.

En esta novelita titulada "Veinticuatro horas en la vida de una mujer" lleva esta capacidad suya al límite ya que son sólo eso, veinticuatro horas, lo que necesita una persona para ver su vida alterada para siempre. Nos encontramos en este caso con una dama inglesa habitual de la alta sociedad que pasa largas temporadas en la Riviera francesa y que hace partícipe al autor de un suceso que hace ya muchos años le habría llevado a renunciar a todo, a dejarse arrastrar irreflexivamente a la locura de una pasión que la abocó hasta el límite de verse capaz de abandonar todo lo que conocía y poseía por un irracional enamoramiento. Y todo ello en esas pocas horas tan intensas como breves.

Los personajes de Zweig son transparentes, muestran todas sus sensaciones en sus gestos, expresiones, ademanes, se expresan con su rostro y, en este caso también con sus manos. Son personajes cuyas pasiones son capaces de someter sus auténticas naturalezas, y el autor lo narra de tal manera que crees que se puede conocer todo de una persona simplemente observando como mueve las manos, que se puede llegar hasta lo más profundo de un alma fijándose en sus ojos, para él el conocimiento del ser humano es posible en base a una atenta observación de su comportamiento y lo que transmite con su actitud, que todo se puede adivinar por su expresión. Yo no lo creo así, pero cuando me lo cuenta Zweig estoy dispuesta a creerlo aunque sólo sea por un rato.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Mr. Mercedes

Hace bastante tiempo que no tenía entre las manos una novela del Rey del misterio con mayúsculas, del gran Stephen King, campeón sin duda de la literatura de misterio y suspense, categoría en la que ya cuenta con un buen número de novelas que pueden considerarse clásicos a nivel mundial. Tanto es así que en este Mr. Mercedes, el propio autor se permite salpicar el texto con varias autorreferencias de novelas propias porque, para qué negarlo, algunos personajes o escenas de sus obras son ya imágenes icónicas de la cultura occidental del cine y la literatura y él mismo lo sabe y no se hace el despistado, sino que presume de ello y se autocita en sus propios libros de manera descarada como sólo un genio puede permitirse.

En lo que se refiere al argumento propiamente dicho, nos encontramos frente a dos protagonistas antagónicos: el policía retirado William Hodges y el culpable de uno de sus casos sin resolver, el frío "asesino del Mercedes", Brady Hartsfield, un loco maniaco que hace algunos años arrolló con un Mercedes robado a una multitud de personas que hacían cola esperando la apertura de una feria de empleo. El asesino no fue identificado pero lo que más fastidia al friki de Hartsfield, lo que verdaderamente no soporta es que el policía que llevó la investigación de su caso se jubilase con méritos y gran fiesta de despedida cuando ni siquiera fue capaz de descubrirle ni detenerle. La obsesión de Brady le lleva a ponerse en contacto con Hodges por medio de una carta donde le convoca a encontrarse en una red social más discreta que las habituales para charlar sobre los motivos de Brady para cometer la matanza del Mercedes y desafiarle de igual a igual mientras planifica una nueva masacre. Esto provoca que el detective comience a darle nuevas vueltas al viejo caso mientras que Brady le mantiene bajo vigilancia tratando de controlar sus pasos e incluso pretendiendo dirigir sus futuros movimientos. Estando retirado y no pudiendo acudir a sus antiguos compañeros policías, Hodges se hará acompañar, a modo de improvisado ayudante, por su joven vecino Jerome, un inteligente adolescente que le asesora en asuntos informáticos y le ilumina en su investigación con su clara mente y acertadas reflexiones.

La atmósfera de la novela es opresiva y tensa por el hecho de que asistimos a una persecución donde el ratón vigila constantemente al gato que le debe dar caza. Desde el primer momento el desquiciado asesino que se transmuta mediante diversos empleos que le permiten camuflarse en distintos ambientes, de manera que controla todos y cada uno de los movimientos del detective, conoce sus costumbres, su localización prácticamente al momento, y casi adivina sus pensamientos y prevé sus próximos pasos. Con buen ritmo, la historia se va acelerando en esa caza a ciegas del fanático asesino del tipo que sólo puede darse en los Estados Unidos: un obseso de la muerte con libre acceso a armamento de todo tipo y que sueña con pasar a la posteridad mediante un crimen de enorme repercusión. Una novela de acción trepidante que demuestra la habilidad de King de crear personajes memorables, sean héroes o antihéroes, pero siempre cargados de potencia y atractivo en medio de tramas muy bien planteadas y entretenidas.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

La mala hierba

Cuando Jacobo pierde el trabajo y su vida se derrumba decide trasladarse junto a su mujer y su hija adolescente al pueblo de origen de la esposa donde intentar comenzar de nuevo desde cero. La casa familiar resulta ser un viejo cortijo cochambroso en la localidad de Portocarrero, un pueblucho en mitad del desierto de Almería. Pero la suerte no les acompañará y la familia malvive a base de favores de familiares y vecinos. Hasta que un suceso espantoso lo termina de desbatatar todo, un crimen cruel y sin sentido que deberá ser aclarado.

Desde la primera página de "La mala hierba" de Agustín Martínez nos encontramos en medio de un paisaje seco y desolado donde se mueven unos personajes desencantados, perdidos, tanto los adultos como los adolescentes son figuras cargadas de desilusión en un entorno sin perspectivas de futuro, una población que depende económicamente de un ruinoso Pueblo del Oeste medio abandonando que ya no atrae apenas turistas, donde todo es ruina y escasez en una localidad de calles arrasadas por un calor implacable, sin una mala sombra que alivie de la asfixia permanente, que salve del viento de fuego que asola cualquier vegetación y cualquier asomo de esperanza.

¿Quién organizó el crimen? ¿Puede una adolescente odiar tanto a sus padres como para planear su muerte? ¿Que le puede llevar hasta ese extremo? Esta es, sin embargo, una historia llena de mentiras y medias verdades, de personajes que se van mostrando poco a poco, que cambian de bando según avanza la trama, que parecen culpables hasta que surge otro sospechoso, todos parecen tener razones para desear la muerte de sus familiares o vecinos, nadie está completamente libre de culpa, todos guardan cuentas pendientes por resolver. La novela plantea un debate sobre el origen de la maldad, si está puede ser innata o si debe culpar a las circunstancias o al entorno. Y las conclusiones a las que llegamos no son necesariamente tranquilizadoras.

No es hasta que termino la novela que descubro que este Agustín Martínez es el autor de "Monteperdido", novela que leí hace algún tiempo y que se desarrollaba en un escenario radicalmente opuesto al que encontramos en esta; en aquella ocasión se trataba de un paisaje de alta montañas, un pueblo rodeado de picos nevados, valles escarpados y bosques impenetrables pero sus habitantes se enfrentaban al mismo aislamiento que los de Portocarrero, con la Naturaleza siempre enfrente como una barrera, como un enemigo al que el hombre debe adaptarse en circunstancias extremas. Me admira la capacidad del autor de recrear estos paisajes radicales, del desierto más despiadado a la montaña más inalcanzable, convirtiendo al entorno en un elemento esencial de la novela, en un personaje más que determina la forma y las condiciones de vida en las que se desenvuelve la acción. Un buen autor que tendré que seguir de cerca y que me atrevo a recomendar.

sábado, 4 de noviembre de 2017

Si esto es un hombre

Por lo general mis lecturas tienen por objeto la pura evasión, el disfrute, el descubrimiento de personajes, escenarios o épocas históricas pasadas que despiertan mi curiosidad o interés. La lectura es, por lo tanto, fuente permanente de goce y disfrute, de ser capaz de vivir historias que otros me cuentan y que me permiten evadirme del mundo. Pero en contadas ocasiones siento la necesidad de enfrentarme a libros como este "Si esto es un hombre" de Primo Levi, el primer volumen de una trilogía en la que el autor italiano y, como bien indica su apellido, judío, narra en primera persona su experiencia como preso en el campo de concentración de Auschwitz, así como continuará en los sucesivos libros contando sus vivencias posteriores, una vez liberado del campo y finalizada la guerra.

No hay manera de resumir o contar brevemente lo que Primo, junto tantos otros miles de judíos vivieron y padecieron en aquellos campos. Cada anécdota, suceso o hecho puntual es un drama inconmensurable. Levi nos cuenta su propia experiencia y también la de otros, con sus nombres y apellidos propios, nos cuenta cómo murieron aquellos que no tuvieron su suerte, con sus detalles particulares de modo que no es un relato genérico sino que trata de acercarnos a cada una de esas muertes, una por una, crueles e innecesarias todas ellas.

El relato se centra en la manera en que Levi y sus compañeros de encierro tratan de subsistir día a día, de acomodarse a normas irracionales y numerosísimas, órdenes en idioma desconocido, la manera en que sus carceleros tratan de hacer que los presos dejen de ser personas, les llevan a perderlo todo, lo más fundamental, su condición de individuos al arrabatarles los aspectos que los distinguen a unos de otros, convertirlos en meros números, en cosas, olvidando que son personas. La máxima lucha que tendrán que enfrentar es adaptarse al ritmo y a las normas del campo, con la convicción de que no saldrán vivos de allí en el momento en que sufran cualquier debilidad, cualquier error o descuido les llevará a la muerte tan rápidamente como cualquiera de las muchas enfermedades que les amenazan.
"Hemos viajado hasta aquí en vagones sellados; hemos visto partir hacia la nada a nuestras mujeres y a nuestros hijos; convertidos en esclavos hemos desfilado cien veces ida y vuelta al trabajo mudo, extinguida el alma antes de la muerte anónima. No volveremos. Nadie puede salir de aquí para llevar al mundo, junto con la señal impresa en su carne, las malas noticias de cuanto en Auschwitz ha sido el hombre capaz de hacer con el hombre."
Levi detalla el complejo sistema de organización, las numerosas y absurdas normas, el mercadeo con los escasos y míseros enseres que son fundamentales para la subsistencia: una camisa andrajosa y sin botones, una cuchara fabricada con chapa o media ración de pan que puede alcanzar un valor altísimo en aquel infierno. Reflexiona a lo largo del relato sobre la naturaleza humana, las técnicas desarrolladas por el ingenio impulsado por el instinto de supervivencia, allí dentro ya no valen las reglas del mundo exterior ni las leyes que antes regían entre los hombres libres: robar es una necesidad, escapar del trabajo en cuanto sea posible engañando o aparentando una enfermedad asegura el poder sobrevivir al menos un día más. 

La lectura, como no podía ser de otro modo, es inmensamente triste, desesperanzada, terrible y a pesar de todo resulta un elemento necesario para conocer lo que ocurrió allí de primera mano. Dice Levi que no escribió el texto ni desde el punto de vista de la víctima ni siquiera con afán de venganza, prefirió reservarse el papel de testigo que presenta el caso a unos jueces que serán los lectores de manera que cada uno juzgue y saque sus propias conclusiones a la vista de los hechos y los datos expuestos ante ellos.
"...ellos, la masa anónima, continuamente renovada y siempre idéntica, de no-hombres que marchan y trabajan en silencio, apagada en ellos la llama divina, demasiado vacíos ya para sufrir verdaderamente. Se duda en llamarlos vivos: se duda en llamar muerte a su muerte, ante la que no temen porque están demasiado cansados para comprenderla."

martes, 31 de octubre de 2017

Viaje con Clara por Alemania

Clara es profesora en un instituto alemán, si bien ya ha tenido alguna experiencia como escritora de un par de libros que, seamos sinceros, no han tenido muy buenas ventas. A pesar de ello, ella sueña con cambiar algún día las aulas por el oficio de escribir a tiempo completo. El último encargo que ha recibido ha sido el de elaborar una guía de viaje por el norte de Alemania, ruta que emprende en coche acompañada por su marido español, una combinación de chófer, crítico literario y asistente y que no podemos evitar creer que se parece mucho al propio Fernando Aramburu, porque el tono de este "Viaje con Clara por Alemania" que está escrito en primera persona por el esposo de Clara, que no es Aramburu pero se le parece, suena tan espontáneo y sincero que cuesta creer que se trate de un personaje totalmente ficticio, además de compartir numerosos datos biográficos con el propio autor.

Tenemos que decir que Clara es más bien quisquillosa, tendente al pesimismo, pelín histérica y demasiado mandona, pero el autor la adora igual; a él se le adivina paciente y bienhumorado y sobre todo enamorado de su esposa alemana y dispuesto a satisfacerla en todas sus exigencias esperando que así ella se encuentre del mejor humor posible de modo que se avenga a cumplir con el débito conyugal con la mayor frecuencia posible. Frente a los esfuerzos de Clara para sacar adelante su libro, afectada como está por por la frecuente falta de inspiración, bloqueo creativo y arrebatos de pesimismo sobre su capacidad de culminar el proyecto asignado, el narrador se presenta como su más fiel apoyo, el hombro sobre el que llorar, el chico de la recados y el felpudo en el que sacudirse los disgustos y frustraciones. Y a pesar de que su mujer le insiste en que no la entiende en sus manías y rarezas porque él no es, como ella, un artista, un novelista, un creador, ello no quita para que él vaya elaborando una narración en paralelo de ese viaje, en ratos muertos en que se sienta a escribir a la mesa de la cocina nos  va contando el viaje en un relato plagado de detalles de la convivencia, costumbres íntimas del matrimonio, hábitos del pueblo alemán y divertidas escenas contadas con humor y desenfado en la mayoría de los casos.
"Hasta la fecha no le he contado que yo también escribo, aunque no soy escritor en el sentido en que ella concibe la tarea de escribir. Ni gozo ni sufro cuando en mis ratos libres converso conmigo por escrito, a veces, como en este instante, mientras se cuecen las legumbres sobre el fuego de la cocina. Redacto a mi aire recuerdos de nuestro viaje; pero cuando quiero me detengo y cuando quiero prosigo, sin que jamás me atosiguen la angustia o las responsabilidades, libre de críticos y lectores, de plazos y reglas, como no sea las que respeto sin darme cuenta o por capricho. Que me perdone la literatura si me río de ella."
El autor demuestra un exquisito uso del lenguaje, un gran dominio de la prosa con frases perfectamente construidas que incluyen palabras inventadas con gran ingenio pero sobre todo una absoluta ausencia de seriedad en el fondo y en la forma, con grandes dosis de humor, a veces cruel, a veces negro, se burla de los alemanes y también de los españoles y, sobre todo, se burla de sí mismo, de esa figura del vividor paseante, del amo de casa que se dedica a la literatura como pasatiempo y que no tiene público ante el que justificarse ni que le juzgue por aquello que escribe y cuenta. Y tal vez por esa ausencia de presión el texto suena tan espontáneo y divertido. Una estupenda broma literaria en la que el lector se sumerge completamente, confundiendo por completo narrador y personaje en una ficción que suena a relato autobiográfico, cosa que no es. ¿O sí?

viernes, 27 de octubre de 2017

Después del amor

"Después del amor" es la tercera novela de la periodista televisiva Sonsoles Ónega y que le ha proporcionado el premio de novela Fernando Lara 2017, cosa que alguna garantía de calidad ya nos puede dar, así de primeras, pero habrá que leerla para comprobarlo, claro.

La novela gira en torno a una protagonista central, Carmen Trilla, mujer de la alta sociedad barcelonesa que vive un matrimonio desgraciado con un reputado doctor en el que el amor se ha apagado hace tiempo, pero lo peor ocurre cuando Carmen descubre que su marido tiene una aventura amorosa con su propia hermana. Carmen está resignada a continuar manteniendo las apariencias en ese matrimonio fracasado, cuando un encuentro casual en un breve trayecto en tren con Federico Escofet, un atractivo militar con un destacado puesto en la complicada Barcelona de los años treinta, da un giro radical a sus sentimientos. En un indudable caso de amor a primera vista, ese encuentro será el inicio de un enamoramiento imposible: ambos están casados en una época en que, a pesar de los nuevos derechos y libertades implantados por la II República, pertenecen a un entorno en el que las convenciones sociales hacen imposible pensar en la separación matrimonial o en rehacer sus vidas dejando de lado a sus familias. Pero a pesar de lo difícil de su situación la pasión entre ambos no decae sino que irá a más con el tiempo. Carmen vive volcada en sus hijos, son ellos los que le impiden plantearse el abandonar a su marido y unirse a Federico. Pero los tiempos se volverán cada vez más convulsos hasta que la incertidumbre de la guerra, la traición imperdonable de su hermana y la crueldad de su marido la impulsarán a tomar la decisión de abandonarlo todo y lanzarse en brazos de su amor, aunque ello suponga alejarse de los niños.

Reconozco que me ha costado sentirme arrastrada en un primer momento por la historia de amor de los protagonistas, no me he sentido implicada en el inicio de la intensa pasión, tal vez debido a que Carmen presenta demasiada indecisión, está llena de incertidumbres, por otro lado lógicas dada su situación personal, pero confieso que su actitud no ha contado con mi empatía hacia ella en un principio. Es cuando su vida se convierte en un auténtico drama, cuando todo estalla y Carmen debe dejar todo atrás y se sumerge en un verdadero infierno, cuando he logrado conectar con esa mujer que lo abandona todo, que arriesga su vida por el hombre al que ama, llegando casi a perder la razón, abandonando la seguridad de su posición, de su familia y de todo su mundo conocido hasta ese momento.

Sí que he disfrutado enormemente con el marco histórico de la Barcelona de la República, de los sucesos de intensa agitación política de aquellos días, el estallido de la guerra civil, el inicio a continuación de la guerra mundial y el incierto itinerario que Carmen y Federico emprenden huyendo de un conflicto bélico y cayendo sin remedio en otro incluso mayor. Sin duda, los hechos relatados en la novela, más aún sabiendo que responden a sucesos realmente padecidos por los protagonistas, están cargados de emoción, peligro, miedo y sufrimiento y están contados con intensidad, profundidad histórica y acaban por atrapar en el relato de la cantidad de penurias y desgracias que tuvieron que atravesar los dos amantes en medio de una Europa en guerra que arrasó con tantas vidas y entre ellas con las de nuestros protagonistas.

Ha sido afortunada Sonsoles Ónega al descubrir esta historia de amor y tener la ocasión de novelar los sucesos que la rodearon pero también hay que reconocer que ha tenido acierto y habilidad al hacerlo, ha sabido reflejar tanto el marco histórico como el fondo humano de los personajes y sus conflictos personales, los ha situado perfectamente en medio de los sucesos que tuvieron que vivir y les ha vuelto a dar vida reconstruyendo su intensa historia de amor con final trágico. Un acierto de novela, sin duda.

domingo, 22 de octubre de 2017

La chica en la niebla

Nos situamos en el lugar de los hechos que suceden en "La chica en la niebla" del italiano Donato Carrisi, a través de un párrafo muy descriptivo del propio libro:
"–Un valle perdido. Pero un día descubren que debajo de las montañas hay un mineral raro como la fluorita. De modo que, de repente, gente normal se hace rica. Un lugar donde todo el mundo se conoce, donde nunca sucede nada. O sí, pero nadie habla de ello, nadie dice nada. Porque aquí la costumbre es esconderlo todo, incluso la riqueza… Ya sabes lo que dicen, ¿no? «Comunidad pequeña, secretos grandes»."
El agente especial Vogel es un investigador policial especializado en casos escandalosos, preferiblemente con gran impacto mediático. Sus métodos de trabajo no son los más ortodoxos pero su índice de casos resueltos con éxito le otorgan una libertad de acción excepcional. Cuando en el pequeño pueblo de montaña de Avechot se denuncia la desaparición de Anna Lou, una discreta chica de dieciséis años cuyo mundo se limita a su familia, el colegio y la congregación religiosa a la que pertenece, Vogel se persona en el lugar y toma el mando de la operación de búsqueda. Pero Vogel ya no busca a la chica a la que da por perdida desde el primer momento, ahora a quien deben buscar es al monstruo que se la ha llevado y seguramente asesinado. Lo que deben encontrar ahora es a un criminal que presentar a la prensa y a los vecinos, a alguien a quien presentar ante los medios y a quien el público pueda odiar y el agente Vogel lo encontrará a cualquier precio y si no existe lo creará, aunque no siempre sea posible usar métodos completamente legales o lícitos para dar con él.

El relato esta narrado en un tono frío e implacable, como la actitud del investigador protagonista; los distintos personajes se van presentando llenos de sombras, las sospechas se extienden entre todos los habitantes del pueblo, ninguno queda libre de ser observado y analizado. La investigación irá tirando de diferentes hilos, siguiendo diversos caminos de acuerdo con los métodos más formales a cargo del oficial Borghi, policía asignado a apoyar al detective estrella y los procedimientos más intrincados de éste otro, más interesado en alcanzar un resultado brillante que en hacer auténtica justicia. Toda la novela está envuelta en un ambiente inquietante de incertidumbre que combina bien con el escenario de frío, niebla y oscuridad que envuelve física y figuradamente al relato hasta el final.

miércoles, 18 de octubre de 2017

La biblioteca de los libros rechazados

Descubrí a David Foenkinos hace ya algunos años a través de su encantadora novela "La delicadeza" que me pareció una obra llena de sensibilidad y romanticismo bien entendido. Esa experiencia tan positiva junto con un título tan atractivo para una amante de la lectura y del mundo de los libros como el es el de "La biblioteca de los libros rechazados" me predisponía, sin duda, del mejor humor posible para disfrutar de otra buena experiencia de parte de este particular y premiado autor francés.

El escenario inicial de la novela es una peculiar biblioteca de pueblo cuyo encargado se ha ocupado durante años de almacenar manuscritos de libros rechazados por las editoriales. En el pueblo se encuentra pasando una temporada Delphine, una joven editora que viene acompañada de su marido, un talentoso escritor falto de inspiración y de éxito editorial. Cuando Delphine descubre entre esos proyectos de libros que nunca llegaron a ver la luz una novela que la cautiva, decide publicarla sin dudas. Pero no sólo la obra en sí es atractiva sino que desde su origen, su misterioso autor, la forma en que fue compuesto y encontrado casi por casualidad, todos los elementos que rodean a la novela añaden valor e interés a ese nuevo libro que todos desean conocer. Y además la aparición de la obra alterará la vida de aquellos que se encuentran en su entorno, de la familia del presunto autor, de la joven editora y su marido, el escritor bloqueado, de los habitantes del pueblo que hasta entonces vivían en la paz de un anonimato que el éxito editorial vendrá a trastocar.

Todo en esta novela gira en torno a los libros, a quienes los escriben, al proceso creativo, a lo que transmiten a aquellos que los leen, sobre el modo en que los libros hacen sentirse al lector que los descubre y pueden cambiar su propia vida, la manera en que un libro nos muestran siempre algo de nuestra propia realidad, cómo nos vemos reflejados en aquello que leemos. Igualmente se reflexiona en torno a la cuestión de para quién escribe un escritor: ¿para sí mismos, para que los lean, para la posteridad o para comprenderse a sí mismo? ¿Son el éxito o el fracaso de una obra los que determinar su valor? Este es, indudablemente, un claro ejemplo de "libro sobre libros" pero es mucho más, una obra salpicada de anécdotas literarias y artísticas y también una comedia ligera con toques de crítica social que en ocasiones toma la forma de novela de misterio e investigación, casi en un thriller literario que además tiene mucho de novela romántica. Todo un cóctel de diversos elementos que dan lugar a una novela estupenda, muy completa en todos sus aspectos y que confirman la genialidad de su autor, capaz de crear un maravilloso mundo propio con personajes inolvidables.

viernes, 13 de octubre de 2017

Te estoy viendo

Vuelvo a disfrutar con "Te estoy viendo" de Clare Mackintosh de una novela británica de suspense protagonizada por una mujer joven que se ve envuelta en una trama criminal que vuelve del revés su anodina vida cotidiana. Sí, en efecto, esta es una premisa que ya nos suena de "La chica del tren" o a "La mujer del camarote 10 " pero eso no quita para que resulte atractiva, emocionante y podamos disfrutar de la lectura siguiendo de cerca los sufrimientos de la pobre protagonista.

Esta protagonista se llama Zoe y le sucede que una tarde se sorprende cuando, mientras vuelve a casa en metro desde el centro de Londres donde trabaja, encuentra su foto en un extraño anunció clasificado del periódico. A partir de ahí se suceden anuncios similares con imágenes de diferentes mujeres anónimas que casualmente comienzan a ser objeto de diversos delitos que van desde el robo de llaves hasta el asesinato. Nos encontramos, por tanto, con un acosador, un vigilante, un asesino al que no conocemos pero al que oímos en segundo plano de vez en cuando amenazando a sus futuras víctimas en una especie de juego persecución en el que siempre acabará perdiendo la mujer a la que el cazador ha puesto en su punto de mira. Todas las víctimas son usuarias del Metro de Londres que se convierte en una trampa para las víctimas anónimas que el acosador elige, vigila y finalmente da muerte.

El suspense está muy bien dosificado a todo lo largo de la novela, la sospecha recae sobre diversos personajes cercanos a la protagonista que no tendrá ni un momento de respiro hasta el último momento hacia el que avanzaremos a un ritmo imparable, sintiendo el agobio y la incertidumbre constante de Zoe que tendrá que luchar por su propia vida sin saber de donde le viene la amenaza. Pues eso: emoción y adrenalina a tope hasta el final e incluso un poco más allá. 

domingo, 8 de octubre de 2017

El brillo de las luciérnagas

Ya sé que es materialmente imposible mantenerse al dia con la lectura de todas las novedades literarias que constantemente van saliendo publicadas, así que a menudo me encuentro como si fuera corriendo con la lengua fuera tratando de dar alcance a todos esos autores y novelas que voy viendo recomendadas y comentadas en páginas y blogs de confianza y que trato de tener anotados en la siempre creciente lista de lecturas deseadas. Y ese es el caso del escritor madrileño de nombre con resonancias anglosajonas Paul Pen, de cuya última novela no veo más que buenas críticas por todas partes, pero no puedo ponerme con esa novedad cuando hace tiempo que lo tengo apuntado en esa lista de pendientes con su anterior novela, "El brillo de las luciérnagas", que es por la que he decidido comenzar a descubrirlo, de manera que borro un libro de la lista e inmediatamente apunto otro, la cuestión es que siempre me encuentre como Sísifo, subiendo la piedra de una novela que logro leer a lo alto de la montaña, para inmediatamente apuntarme un título nuevo por leer y vuelta a empezar otra vez.

Al menos puedo decir que el estreno con este autor ha sido plenamente satisfactorio, ya que se trata de una lectura absolutamente inquietante, con un ambiente totalmente claustrofóbico dado que el escenario en el que transcurre la acción es un sótano en el que vive el chico protagonista junto a su familia que se encuentra allí desde antes de que él naciera. Todos los mayores sufren quemaduras de diverso alcance causadas por un fuego que él no conoció pero que fue la razón que les llevó a encerrarse en esa casa bajo tierra ajena al mundo exterior, de manera que ese hogar subterráneo es todo lo que el chico conoce, su único mundo, con sus olores propios, luces huidizas que se cuelan por las ranuras, todo allá abajo tiene la apariencia de ser una vida normal salvo que el chico nunca ha salido de allí y no sabe qué es una vida normal. Únicamente dos visitas del mundo exterior entran en aquel sótano: las luciérnagas que se cuelan en su cuarto y traen su luz misteriosa y fascinante y el hombre grillo, una aterradora presencia que el chico no ha visto nunca directamente pero lo adivina cuando lo escucha arrastrarse por el pasillo, procedente de ese mundo exterior que su padre le ha dicho que duele, que no es seguro; sólo allí abajo junto a su familia puede estar el chico a salvo.

La novela está contada con un tono que mezcla la magia con la que la imaginación del chico recrea la realidad y el misterio de los secretos que la familia le oculta. Los personajes y sus relaciones son ciertamente inquietantes y el descubrimiento de lo que ocurrió es una historia que está llena de belleza y horror, de amor familiar y de necesaria huida del mundo. Una lectura llena de emoción que no defrauda.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Más allá del invierno

La ultima novela de Isabel Allende, "Más allá del invierno" transcurre en Brooklyn durante una terrible tormenta de nieve que deja la ciudad paralizada y sirve de elemento que reúne de manera casual bajo el mismo techo a tres personas diferentes pero que acabarán atados por un secreto compartido, por un asunto al que deben encontrar una solución que no les comprometa seriamente a ningún de ellos. La convivencia forzosa les obligará a conocerse, a abrirse a los demás y a desplegar ante los otros sus pasados conflictivos, traumáticos o complicados que configurarán, junto con la peripecia en la que se ven envueltos, el grueso de la trama.

Los tres personajes centrales me han parecido bastante prototípicos: Lucía, la mujer ya sesentona pero con espíritu juvenil y gran fuerza interior que, no sé por qué razón, he estado identificado constantemente con la propia autora, seguramente debido a su origen chileno y su edad semejante; Richard, el taciturno profesor universitario imagen fiel del norteamericano WASP, intelectual, progresista y solidario de exterior duro y frágil interior; y finalmente Evelyn, la diminuta inmigrante explotada por sus patrones y que se encuentra indefensa ante el mundo en medio de la gran ciudad.

El estilo y planteamiento es el propio de la novela romántica norteamericana que sigue el esquema de chica impetuosa conoce chico reservado y sabemos que al final acabarán juntos como pareja ideal porque resultan ser totalmente complementarios. Poca sorpresa por ese lado.

Más interés me ha despertado el retorno a los orígenes de los protagonistas, a la Guatemala de los guerrilleros, las maras, la miseria y la emigración; al Chile de Allende y el golpe de estado, las ideologías enfrentadas, los ideales políticos derrumbados. Los temas que sobrevuelan la narración son variados y atractivos: la posibilidad del amor otoñal, la inmigración hispana en los Estados Unidos, incluso aparecen elementos cercanos a aquel realismo mágico del inicio de la obra de la autora y que últimamente han derivado más hacia asuntos de santería, pluralidad de religiones, la intervención de los espíritus y las fuerzas sobrenaturales en la vida cotidiana de los personajes. Asuntos y temas secundarios todos estos que enriquecen el relato.

Pero debo concluir reconociendo que no, definitivamente no me he reencontrado con aquella Isabel Allende que me hizo amar la novela con la ya mítica "La casa de los espíritus". Lo sospechaba en cualquier caso, no tenía todas mis esperanzas puestas en esta novela, pero al final voy a tener que admitir que tal vez esa Isabel mágica que yo añoro y ansiaba recuperar ya no existe y ha sido sustituida por esta escritora madura, vivaracha y vitalista con gran dominio del oficio y que nos deja cada año una novela bien escrita, entretenida y ligera con la que consolarnos aunque sea un poco de nuestra pérdida.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Americanah

Hace tiempo que veo rondar por la red comentarios entusiastas sobre esta novela, "Americanah", una historia sobre jóvenes africanos emigrados a Estados Unidos obra de la autora nigerana Chimamanda Ngozi Adichie. Reconozco que temía que un entorno en principio tan extraño al mío como es el de la sociedad nigeriana me iba a llevar a encontrar una historia que quizás me pillara muy lejana, en unos escenarios totalmente ajenos a mi propia experiencia y sobre unos personajes con los que no sabía si podría conectar. Y es que tengo la sensación de que la visión que desde España tenemos de Nigeria y su población procede eminentemente del tipo de inmigración que recibimos desde aquel país: jóvenes generalmente poco cualificados y que permanece en ámbitos casi marginales de nuestra sociedad. Poco que ver con la imagen que la novela nos traslada de una juventud altamente formada, con grandes influencias culturales del Reino Unido, lo que se refleja especialmente en el correcto idioma inglés que se maneja entre las clases más formadas, lo que se combina con los sueños de unos jóvenes de salir de su país para desarrollar sus carreras profesionales en entornos más favorables, bien en el Reino Unido, bien en los Estados Unidos.

Dentro de este grupo de nigerianos educados y formados se encuentran los protagonistas de la novela, empezando por Ifemelu, una joven que regresa tras quince años residiendo en los Estados Unidos donde ha cursado estudios universitarios y donde gestiona un interesante y exitoso blog sobre las condiciones de vida y las peculiaridades con las que se encuentran los negros no norteamericanos en aquel país. A su regreso a Nigeria Ifemelu se resiste a reencontrarse con su antiguo novio, Obinze, que ahora es un hombre de negocios de gran éxito en Lagos. Precisamente la conciencia de que ninguno de ellos son las mismas personas que eran tantos años antes, cuando ambos eran prometedores estudiantes de secundaria llenos de sueños y planes en común, la conciencia de lo mucho que han cambiado ambos retrasa este encuentro. 

En ese espacio de tiempo Ifemelu va recordando cómo era la Nigeria en la que se educó y creció: un país revuelto y efervescente con una población hundida en el desencanto de las huelga continuas, las protestas contra el gobierno, funcionarios que no reciben sus pagas, universidades paralizadas y jóvenes que suenan con escapar a América como pudo hacer ella. Igualmente reflexiona sobre la sorpresa que sintió cuando descubrió la imagen que de los africanos tienen los norteamericanos, la cantidad de prototipos y prejuicios sobre África en general que el desconocimiento de la realidad provoca. Allí ella pertenece a un grupo ajeno al de los afroamericanos, es una verdadera africana, un elemento exótico que los americanos identifican con costumbres tribales, pueblos pobres subdesarrollados sobre quienes hacer caridad a través de múltiples ONGs, pero les cuesta considerarlos como iguales, miembros de sus universidades, vecinos en sus propios barrios.

A su regreso, lo que Ifemelu se encuentra es una Nigeria que ha evolucionado hacia una sociedad occidentalizada ávida de riqueza y éxito en base a un nuevo resurgir de la economía donde la ambición por la formación y la cultura ha sido sustituida por la persecución del mero éxito económico.

Me habría gustado leer esta novela en inglés para captar en versión original los contrastes entre el habla británica y la norteamericana, la cantidad de giros y expresiones que a Ifemelu tanto le sorprenden, la diferencia en cuanto a educación y cultura dentro del mismo país que suponen, por lo que recomiendo a quien tenga la posibilidad de hacerse con esa versión original y ser capaz de leerla, no dude en hacerlo. También confieso que he acabado un poco saturada de tantas reflexiones sobre la raza y sus avatares porque con frecuencia las reflexiones superan al argumento, se da más disgresión que narración, más antropología que puro relato. Pero a pesar de ello he descubierto a una buena narradora que transmite a la perfección las circunstancias de una sociedad y de unos personajes que, continentes de origen aparte, color de piel o problemas de control del pelo más o menos crespo aparte, en lo básico no se diferencian tanto de cualquiera de nosotros.

domingo, 24 de septiembre de 2017

El encanto

Desde las primeras líneas de "El encanto", la encantadora primera novela de Susana López Rubio, tengo la sensación de que no van a tardar mucho en convertir esta historia magníficamente ambientada en una miniserie " de amor y lujo" de las que últimamente abundan en nuestra televisión. No en vano, la autora tiene bastante experiencia como guionista televisiva y este acertado manejo de las escenas se le nota a la legua. La verdad es que esta historia que nos traslada a la Cuba de principios del pasado siglo está narrada con una prosa enormemente visual que logra evocar un ambiente, una sociedad de disfrute, lujo y alegría que antecedió a la revolución que a finales de los cincuenta terminó con la influencia norteamericana en la política y la economía de la isla y dio inicio al régimen socialista.

Pero antes de que todo esto ocurriera, la Habana era una capital llena de vida y posibilidades lo que la convertía en objetivo de muchos españoles que huían de la miseria que les amenazaba en su país, sumido en continuas crisis económicas y políticas, y buscaban hacer fortuna allende los mares, como ocurre con el protagonista de la novela, el joven asturiano Patricio que desembarca en su puerto sin un real en los bolsillos pero la energía y la ilusión de su juventud y la esperanza de alcanzar fortuna en aquel magnífico escenario. Muy pronto Patricio conocerá a la otra protagonista de la novela: Gloria es una bella habanera casada casi siendo una niña con el malévolo César Valdés, un mafioso sin escrúpulos que provocó la ruina de la familia de la joven para ofrecerle después el matrimonio como única salvación para su honor. 

El escenario del encuentro es también un protagonista más de la historia: los almacenes El encanto no sólo son el paraíso de las compras más lujosas, de los productos de la más alta calidad a la altura de las grandes capitales mundiales, también es un mundo de sueños donde se ponen en marcha las primeras técnicas de marketing y fidelización de clientes, donde la decoración exquisita con vitrinas expositores y paredes forradas de madera, el selecto trato de los empleados a los clientes o la gran novedad de las escaleras mecánicas iguales a las instaladas en los almacenes Macy's de Nueva York los convierten en un lugar de ensueño donde todo es posible, salvo la historia de amor condenada al fracaso entre un joven empleado estrella y una adinerada clienta habitual.

Pero los almacenes no sólo sirven para disfrute de los mismos cubanos; en aquellos tiempos todas las estrellas del cine y la música del mundo pasaban por La Habana, todo el glamour de los años 40 y 50 desfilaba por la ciudad y por la tienda, por los teatros y las salas de fiesta, desde John Wayne a la seductora Ava Gardner, Christian Dior o Frank Sinatra aparecen en pequeños papeles secundarios en la trama de la historia, incluyendo al mismísimo Hemingway escribiendo en calzoncillos en la terraza del hotel Ambos Mundos.

Aunque en algún momento se le va la mano a la autora como en la excesivamente romántica y fantasiosa escena de la noche pasada por los amantes dentro de los almacenes saltando de departamento en departamento, en general la historia es, volviendo al juego de palabras, absolutamente encantadora, con unos protagonistas que caen simpáticos enseguida, él con su ingenio y desparpajo, ella con su atractivo y su deseo de encontrar la felicidad, la historia está contada con la ilusión que emana del amor más inocente que hace fácil empatizar con la pareja y su historia de amor imposible. El resultado es una bonita fábula romántica en el escenario fascinante de la vieja Habana. Muy recomendable.

martes, 19 de septiembre de 2017

El grupo de lectura

Esta de "El grupo de lectura" es la primera novela que leo de Elizabeth Nobel y no me ha parecido una mala experiencia, si bien no será de esas novelas que permanecen en tu pensamiento más allá del momento en que pasas la última página, sí que me ha entretenido mientras ha durado su lectura. La trama del libro va repartida entre las distintas protagonistas que se nos van presentando con sus diferentes caracteres, situaciones personales, familiares y sentimentales y la forma en que se ponen en contacto unas y otras a través de ese grupo de lectura que da título a la novela, se desarrolla de modo ágil y dinámico precisamente por esa abundancia de personajes y tramas que  se van cruzando. La novela es netamente coral sin que haya una historia que prevalezca sobre las demás y cada una de ellas nos acerca a mujeres con diferentes perfiles con sus diversos problemas matrimoniales, con madres enfermas, hijos que se apoyan en ellas con sus propios problemas... Susan, Polly, Nicole, Harriet y Clare representan diferentes perfiles de mujer con variedad de edades, formación y situación sentimental pero comparten en esa reunión mensual en la que comentan la novela elegida por una de ellas no sólo sus puntos de vista sobre la lectura sino también sus propios problemas o sus grandes alegrías. En mi opinión el club de lectura no es más que un pretexto de la autora para reunir todas las historias de mujeres y hacerlas confluir en una trama común. Bien es cierto que los libros que se van leyendo a lo largo del año en el que se desarrolla la historia son obras generalmente recientes, otras más clásicas, muchas de las cuales yo misma he leído y tienen parte de peso en el argumento de la novela, se vuelcan comentarios acerca de ellas pero estos no suelen ser de gran profundidad y no constituye el eje de la historia, sino que siempre terminan interpretándose en función de las propias circunstancias personales de las protagonistas.

En definitiva, considero esta novela como una lectura entretenida para pasar las tardes del verano, una historia plagada de los avatares sentimentales que atraviesa un grupo de mujeres a lo largo de un año donde no faltan embarazos, fracasos matrimoniales, relaciones materno-filiales y que nos habla fundamentalmente de la capacidad de resistencia femenina, de la amistad como clave en la que apoyarse para afrontar los grandes problemas y de las familias de todo tipo que siempre tienen como eje una mujer que lucha por mantenerla unida.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Azul de medianoche

No puedo evitar recordar, al hilo de esta última lectura, la maravillosa novela de Tracy Chevalier "La joven de la perla" que, aunque no se encuentra reseñada en este blog, es una de las lecturas recomendadísimas para cualquiera que disfrute con la buena narrativa histórica. Y es que todos aquellos que disfrutamos con el evocador ambiente de aquella obra que nos trasladaba a los Países Bajos en los años más brillantes de la pintura barroca, no podemos dejar pasar este "Azul de medianoche" de Simone Van Der Vlugt que nos lleva nuevamente a aquellas ciudades del norte, a aquella sociedad de comerciantes que navegaban por todo el mundo en busca productos exóticos que traer a Europa mientras que en tierra permanece un gran número de artistas que reflejan el mundo cotidiano de las ciudades en delicadas y exquisitas obras pictóricas.

Estos dos mundos, el del comercio y el de la pintura, serán los que descubra la joven Catrijn, nuestra protagonista, que huyendo de un pasado triste y de un matrimonio que sólo le producía sufrimiento llega, tras emplearse como ama de llaves en Amsterdam, a la ciudad de Delft, donde consigue trabajo en un taller de ceramistas como pintora, su gran pasión y para la que está bien dotada. Allí conocerá al maestro Rubbens, admirado por todos los demás artistas locales, desde Nicolas Maes hasta Vermeer, al que conocemos más en su faceta de mesonero que la de pintor, pasando por Carel Fabritius, famoso por su cuadro del jilguero, que será maestro de pintura de Catrijn. Nos paseamos, así, gracias a esta novela, entre los grandes maestros flamencos, conocemos a los comerciantes que pusieron en marcha la Compañía de las Indias Orientales, descubrimos el funcionamiento de los gremios de artesanos, entre los que se encuentran los pintores como otros artesanos más y nos pasearemos por una sociedad puritana y recogida donde la creación de las grandes obras artísticas convivía con un modo de vida discreta, de duro trabajo y donde la protagonista consigue ascender socialmente con esfuerzo y dedicación. Una novela que se disfruta en distintos niveles y que deja un buen recuerdo tras su lectura.

viernes, 8 de septiembre de 2017

New York, New York...

Ya desde la vista de la portada, con esa fotografía cargada de evocador ambiente y bellísima luz otoñal, me siento transportada de la mano de Javier Reverte a ese "New York, New York..." al que el afamado escritor y viajero se traslada durante unos meses y nos invita a acompañarlo a través de este entretenido diario en el que va alternando el relato de sus infatigables paseos, alguna recomendación de restaurantes y muchos bares, infinidad de detalles sobre la vida cotidiana, de la ciudad y sus barrios como espacio geográfico, las peculiaridades del paisaje urbano y del carácter de sus habitantes, notas históricas y otros muchos comentarios que nos hacen sentirnos parte del paisaje que recorre incansable y sobre el que Reverte reflexiona con lenguaje sencillo y profundidad al mismo tiempo. 

No son muchas las novedades o hechos desconocidos que nos va a mostrar el autor, al menos para aquellos que, como yo, somos desde hace tiempo fanáticos de la gran ciudad. Son numerosas las novelas, diarios de viaje y obras de no ficción que llevo ya leídos con la ciudad de Nueva York como fondo, por lo que muchos de los lugares y personajes que aparecen en este libro me resultan ya conocidos pero ello no quita para que haya disfrutado del encanto de la crónica bien narrada, de las impresiones de primera mano que surgen de la pluma del periodista viajero, que nunca turista, que disfruta de la ciudad sin prisa, con pasión, que la observa con atención, trata de empaparse de su esencia y nos transmite su fascinación por el lugar y sus habitantes.
"Voy descubriendo Nueva York como un flâneur, un deambulador, un callejeador, al modo en que Baudelaire y Walter Benjamin gustaban de describir a este espécimen: un tipo inquieto, holgazán, observador apasionado, inmerso en la multitud como un ser anónimo, espectador urbano (...), como «un botánico de las aceras»."
Muchos paseos, mucho jazz, capítulos cortos e intensos, uno por día a lo largo de tres meses de patear calles, montar en ferrys y trenes, subir a edificios y bajar a sótanos y metros, de rozarse con la gente, de descubrir la variedad humana, cultural, religiosa y social del lugar, profundizar en su origen histórico y su carácter tan puramente norteamericano y a la vez tan diferente al resto del país. Una mirada imprescindible para todos aquellos que nos seguimos sintiendo fascinados por la ciudad que nunca duerme.

domingo, 3 de septiembre de 2017

Nieve en otoño

En lo más alto de mi pódium de autores favoritos figura en un lugar de privilegio la escritora ucraniana Irene Nemirovsky desde el momento en que descubrí, hace ya bastantes años, su magistral "Suite Francesa" y desde entonces voy leyendo, sin prisa pero sin pausa, sus restantes obras en las que siempre encuentro esa maravillosa forma suya de narrar y, especialmente, el retrato de unos personajes que cobran vida en unas pocas y acertadas pinceladas y en cuyo interior profundiza con intensidad al tiempo que nos muestra un mundo que dejó de existir pero que sigue vivo gracias a obras como la que hoy comento, "Nieve en otoño", un breve retrato a la altura de lo que acostumbra la autora en la que pone en el primer plano protagonista la figura de la vieja Tatiana Ivanovna, criada de la aristocrática familia rusa de los Karin a los que sirve desde que era una jovencita. Muchas guerras y enfermedades que durante años han asolado Rusia se han llevado a numerosos miembros de varias generaciones de la familia y mientras tanto ella persevera en su entrega a su trabajo con una lealtad a toda prueba, sufriendo como propios los dramas de sus señores y siempre confiando en la voluntad de Dios en cuyas manos pone el destino de la familia y el suyo propio que siente unido irremisiblemente a lo que les suceda a ellos.

El relato nos muestra como Tatiana abandona el palacete de los Karin y sigue a la familia en su huida de Rusia tras el estallido de la revolución hasta París donde a la vieja criada le impactan los modos de vida con los que se encuentra, tan distintos a lo que le marca su talante religioso y sacrificado y a lo que estaba acostumbrada la antigua y tradicional sociedad rusa. Mientras que los miembros más jóvenes de la familia tratan de habituarse a los nuevos aires y modas y los mayores se esfuerzan por su parte en olvidar los malos momentos vividos y hacerse a su nueva situación, la vieja criada conserva la memoria de aquellos días, el lujo de los viejos tiempos en los que su condición de miembro de la servidumbre no le impedía sentirse parte de algo importante, una más de la familia y la única encargada de conservar las costumbres y maneras de ese mundo que ya nunca volverá y que tal vez sólo ella lamenta realmente haber perdido.

Una nueva muestra de la maravillosa obra de Nemirovsky que siempre supone un placer reencontrar y disfrutar.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Los días modernos

"Los días modernos" supone el estreno como novelista de la periodista radiofónica Cristina López Schlichting en la que nos narra una tierna historia de iniciación en la adolescencia situada temporalmente entre los meses que transcurren desde la llegada del hombre a la luna y la muerte de Franco, en una España que comienza a abrirse a una supuesta modernidad, el inicio de esos días modernos a los que se refiere el título. Amelia, la protagonista de la historia, vive una infancia feliz e inocente en un barrio del extrarradio de Madrid. Pero ya está entrando en esa edad en la que se da cuenta de que los adultos les ocultan muchas cosas a los pequeños, tiene ganas de ser mayor, de descubrir el mundo y conocer lo que hay más allá del pequeño universo de su barrio y su colegio de monjas.

La novela supone un simpático relato mitad antropología social, mitad desenfadado retrato costumbrista de una España en proceso de cambio, la del baby boom de los últimos sesenta en un Madrid en desordenado crecimiento, donde la vida comenzaba a ser más fácil gracias a los nuevos electrodomésticos y los horizontes se abrían a la modernidad. Todo ello desde el punto de vista de una niña que entra en la adolescencia con una mirada todavía inocente que da lugar a una narración alejada de los juicios políticos de la situación del momento, más centrada en la vida cotidiana, en los usos y costumbres, en los descubrimientos propios de la edad.
"Muchos españoles intentaban rescatarse a sí mismos de la boina, la alpargata y la pobreza, que se les pegaban como una segunda piel. Ese esfuerzo los impulsaba vigorosamente hacia delante, como un resorte que hubiese estado constreñido los veinte años en que Europa prosperó al calor del Plan Marshall y nosotros nos cocimos en la miseria de la autarquía. El resorte saltó de golpe, proyectándonos a toda velocidad hacia el futuro."
La novela está plagada de tópicos que siguen la actual moda de revisionismo nostálgico tipo "yo fui a EGB" que nos muestra aquellos años como una auténtica edad dorada para los que ya peinamos canas y que revive verdaderos tesoros sentimentales de nuestra infancia y adolescencia casi perdidos en la memoria. El resultado es una historia que se lee con una sonrisa en los labios, sin más ánimo que el de recordar, con nostalgia y sin profundizar en otros asuntos, unos años en los que los niños fuimos felices en nuestra ignorancia y que fueron el comienzo de un cambio radical en la forma de vida de nuestro país.

jueves, 24 de agosto de 2017

The woman in cabin 10 (La mujer del camarote 10)

"The woman in cabin 10" de Ruth Ware es una de las novelas best seller internacionales de este verano, un thriller de esos fáciles de leer, con mucha intriga y que se disfrutan como lectura de evasión pura y dura. Nada más comenzarlo me pareció me encontraba frente a una protagonista que me recordaba levemente a la de "La chica del tren", esto es: una joven británica algo desorientada personal y profesionalmente y dada a la bebida en exceso (¿será esa acaso una característica distintiva de las jóvenes británicas actuales?) 

Lo cierto es que nuestra protagonista, Laura Blacklock, es una joven periodista que tras años trabajando a la sombra en una modesta revista de viajes, resulta invitada un poco de rebote, por la ausencia de su jefa, a participar en la travesía inaugural de un selecto crucero de lujo, aunque esta oportunidad no le pille precisamente del mejor ánimo: el asalto de un ladrón en su casa pocos días antes de zarpar y la resistencia a acceder a la petición de su novio a que se vayan a vivir juntos no la predisponen del mejor humor para disfrutar de la fabulosa experiencia de navegar por los fiordos noruegos en un ambiente de lujo total. Pero las cosas empeorarán todavía más cuando Laura crea ser testigo de un crimen en el camarote contiguo al suyo.

Según iba avanzando el argumento, confieso que el planteamiento me recordó (salvando las distancias) a las novelas clásica Agatha Christie: una historia que transcurre en un escenario claramente delimitado como es el pequeño crucero con unos personajes obligados a convivir en ese reducido espacio, algunos de ellos ya se conocían previamente por cuestiones personales o profesionales y, finalmente, un misterioso asesinato por resolver. La nota distintiva en este caso es que se plantea una duda fundamental: ¿se ha dado el asesinato realmente? ¿No se tratará de un desvarío de nuestra protagonista? Y, en cualquier caso ¿quién es la víctima, si es que existe?

La novela se lee con facilidad, es bastante entretenida y tiene buen ritmo, sobre todo al principio ya que la parte final es más parecida a un telefilme de sábado por la tarde y no está, según mi gusto, a la altura del planteamiento inicial, pero así y todo es una buena lectura para ocupar un par de tardes de verano.

viernes, 18 de agosto de 2017

Acqua alta

Repito nuevamente con Donna Leon, cosa que, según puedo comprobar en base a mi escasa experiencia, viene siendo garantía de buena lectura. Esta vez lo hago con "Acqua alta", título que evoca indudablemente al escenario habitual de las novelas del comisario Brunetti. Volvemos, efectivamente, a Venecia a reencontrarnos con los personajes a los que conocimos en la anterior novela reseñada de la autora, "Muerte en la Fenice". Y curiosamente, a pesar de no tratarse de obras consecutivas, sino que existen otras tres publicadas entre medias, resulta que precisamente de aquel caso proceden dos de las protagonistas de esta nueva entrega: la diva de la ópera Flavia Petrelli y su compañera, la arqueóloga norteamericana Brett Lynch. En esta ocasión ambas mujeres se ven involucradas en un caso relacionado con robo, tráfico y falsificación de obras de arte procedentes de China, asunto en el que se ve envuelto también el director del museo del palazzo Ducal.

Nuevamente tenemos el gusto de introducirnos en la vida cotidiana de la Venecia más profunda, en las entrañas de una ciudad que se asemeja a un pequeño pueblo donde los vecinos se conocen y los extranjeros o desconocidos son vistos con desconfianza. Destaca la descripción de la ciudad calmada y silenciosa alejada de los centros de atracción del turismo masivo, la paz que se respira en los canales menos transitados, en ese lugar peculiar en donde no circulan coches ni ningún otro vehículo a motor lo que garantiza la paz y el sosiego. Y es en los meses de invierno, precisamente cuando apenas asoman turistas por allí, cuando se da el fenómeno del acqua alta, cuando la lluvia y las corrientes marinas se confabulan para elevar el nivel de las aguas del Adriático que cubren así calles y también viviendas y locales hasta más arriba de los tobillos, es entonces cuando los venecianos muestran la cara más resistente de su carácter, cuando se pone a prueba su intenso amor y lealtad por su ciudad a pesar de la dureza de las condiciones en las que se ven obligados a vivir.

La novela desarrolla la trama policíaca al modo clásico, con gran incidencia en los retratos humanos, siendo preciso recordar que la fecha de publicación original de esta serie se remonta a los años 90 del pasado siglo, lo que no parece mucho tiempo en algunos aspectos, pero sí que supone un salto en lo que a la prevalencia de la tecnología se refiere, por lo que en la lectura se aprecia la ausencia de teléfonos móviles, del uso de internet como fuente de información en el desarrollo de la investigación que todavía se realiza, en gran medida, al modo tradicional, analizando la información que van obteniendo por los medios más básicos de la observación y el interrogatorio, aplicando sus conocimientos sobre arte y cultura en general, su experiencia previa, la manera de analizar a todos aquellos implicados en el caso, su capacidad de elaborar conclusiones a la vista de los datos obtenidos, el uso de los contactos personales y combatiendo, como no, de la mejor manera posible el ritmo lento de la burocracia y el sector público en general de los italianos. Una estupenda novela policíaca que garantiza que siga considerando a Donna Leon como un valor seguro con la que seguro que repetiré cuando tenga la ocasión y se cruce en mi camino cualquier otra de sus recomendables novelas.

domingo, 13 de agosto de 2017

La flor del norte

Hace muchos años que no leía nada de Espido Freire, autora que ostenta el récord de ser la autora más joven en ganar el premio Planeta con su novela "Melocotones helados" Así que he elegido esta nueva novela suya, "La flor del norte", aunque no sea la última que ha publicado, para reencontrarme con la autora después de tantos años, tantos que no tengo reseñados en este blog, que inicié en 2009, ninguno de sus libros leídos.

Ciertamente, el personaje elegido por Freire como protagonista de esta novela no se encuentra entre los más populares de la Historia de España, si bien me ha parecido una mujer digna de ser descubierta. Se trata de Kristina Haakonardóttir, nacida princesa de Noruega y casada con el infante Felipe de Castilla, hermano de Alfonso X el Sabio. Piadosa y discreta, vivió en Sevilla donde moriría joven por causas desconocidas. De hecho la novela nos la presenta ya en un momento bastante cercano a su muerte y la encontramos rememorando su breve vida, en un entorno tan extraño a su país de origen, en medio de jardines de naranjos y jazmines, donde no se conocen la nieve ni los largos inviernos de su tierra natal. Todo el relato transcurre contado por boca de la propia princesa que, viendo cercana su muerte, recuerda, a modo de confesión general, sus años de infancia y juventud en la corte noruega, un mundo cruel de luchas por el poder, con hijos bastardos que acceden al trono, muertes oportunas de herederos que cambian los planes trazados, de alianzas entre familias enemigas que se matan y se desposan entre sí para crear o destrozar pactos y acuerdos.

Cristina recuerda como debió abandonar finalmente su país, a su amado padre, a su rigurosa madre y a sus adorados hermanos para ser entregada en favor de los intereses de los reinos, como prenda de amistad y garantía del cumplimiento de los tratados entre Noruega y Castilla, cómo estuvo a punto de convertirse en reina de Aragón, pretendida como fue por don Jaime "el conquistador". Detalla su relación con su cuñado Alfonso X de Castilla y con su cruel cuñada la reina doña Violante, su estéril matrimonio con el infante Felipe que la trataba con enorme consideración y respeto, tanto respeto que incluso olvidaba frecuentar el lecho conyugal.

La novela es una más que correcta reconstrucción de la época en la que transcurre la vida de Cristina, tanto en los reinos de nuestra península como de la casi desconocida historia de la Noruega medieval, con acertados retratos humanos e históricos. Tanto la parte de relato histórico como la de los avatares personales de la princesa resultan de interés, están contados con buen pulso narrativo y resultan atractivos. Buena lectura, en fin.

domingo, 6 de agosto de 2017

La ridícula idea de no volver a verte

"La ridícula idea de no volver a verte" no es una novela porque no tiene nada de ficción, es un libro sobre la vida de dos mujeres, una de ellas la autora, la otra Marie Curie; son dos mujeres que sufren, que aman y que muestran cómo los sentimientos son, al mismo tiempo, el asunto más íntimo y el más universal que existe. En esta obra Rosa Montero nos narra su experiencia propia en el duelo por su marido y nos lo presenta en paralelo con la historia de la científica polaca Marie Curie en base a la información recabada de diversas biografías y fundamentalmente del diario que la propia Marie escribió tras el fallecimiento de su compañero de investigación y amado esposo. Este diario es el origen de la obra, Montero nos cuenta cómo los diarios llegaron a sus manos en el momento preciso, cómo se vio reflejada en el dolor de aquella otra mujer tan lejana en el tiempo pero tan cercana en el sentimiento, nos lleva a lo largo del proceso creativo dejándonos asomarnos al modo en el que se fraguó la escritura de este libro, mostrándonos la labor del escritor, el proceso de escritura, las fuentes de las que se alimenta, no sólo en cuanto a la obtención de información sobre su protagonista, sino que nos incluye reflexiones sobre noticias de actualidad, recuerdos de su vida profesional y matrimonial, sus dudas y dificultades a la hora de ponerse a escribir y cómo los paralelismos entre su historia y la de Marie Curie la impulsaron a crear este libro.
"Ganas de contar su historia a mi manera. Ganas de usar su vida como vara de medir para entender la mía"
Al margen de presentarnos la figura histórica y profesional de Marie Curie, la científica más importante de la Historia, única en recibir dos premios Nobel en distintas materias, pionera en casi todo y que entregó su salud y su vida (literalmente) en aras de la Ciencia, Rosa Montero se identifica con la mujer, con la viuda que sufre el duelo por su esposo muerto, con el ser humano que se encuentra en la misma situación que ella, que sufre lo mismo que ella, con la mujer de ciencia que era también y sobre todo una mujer apasionada. Y esto lo hace con una enorme agudeza y tino para reflejar sentimientos de donde resulta un certero retrato humano en el que reflexiona sobre temas universales como el enamoramiento, la pérdida, la muerte, la ausencia, el dolor y especialmente muestra sus ideas sobre las mujeres en la sociedad actual, su papel en el mundo del trabajo, su manejo de los sentimientos, la culpabilidad, las obligaciones (auto)impuestas a las mujeres por el mero hecho de serlo. Todos estos asuntos los refiere a su propia experiencia y a la de Marie Curie probando la validez de que es más lo que une a cada mujer con las demás a través de sus experiencias emocionales que lo que las distancia en función de sus distintas circunstancias personales.
"¿Y dónde encontraré yo un alma si la mía se ha ido contigo? (...) la vida es atroz sin ti, es una angustia sin nombre, un desamparo sin fondo, una desolación sin límites" 

martes, 1 de agosto de 2017

La ciudad

El año pasado quedé conquistada con la novela de Luis Zueco "El castillo" en la que nos narra, con enorme viveza y agilidad, la construcción del castillo aragonés de Loarre allá por los tiempos de la Reconquista. Convencida por aquella experiencia, no dudé en repetir nuevamente con el autor al encontrarme con esta otra novela suya, "La ciudad", esta vez situada en una época más avanzada de la Edad Media y en este caso ubicada en la ciudad de Albarracín, cruce de caminos entre distintos reinos: castellanos, aragoneses, navarros, además de los reinos moros, rodean este enclave y pretenden hacerse con las riendas de su gobierno. La ciudad cuenta además con un emplazamiento privilegiado protegido por escarpadas montañas y las hoces del río, supone un lugar prácticamente infranqueable, lo que durante muchos siglos ha permitido a este señorío conservar su independencia de los reinos circundantes y convertirse en punto neurálgico de las rutas comerciales, dado que todos los caminos que comunican los distintos territorios se cruzan en la ciudad lo que la convierte en importante nudo comercial y centro de poder gracias a su condición de sede episcopal.

Con sus grandes dotes narrativas, Zueco nos traslada a este lugar privilegiado en el que antiguos linajes y nobles familias luchan constantemente por hacerse con el poder del señorío. Con la crueldad propia de aquellos tiempos en donde la vida humana tenía poco valor y los grandes peligros no venían ya exclusivamente de los infieles, sino de los distintos vecinos cristianos que se encontraban enzarzados en constantes enfrentamientos, la historia que se nos cuenta y que transcurre entre los muros de esta ciudad fortificada, está llena de muertes violentas, asesinatos que parecen seguir una pauta, ya que afectan a miembros de los distintos gremios y cada uno de ellos supone una técnica diferente de tortura. Estos crímenes serán los que un joven ayudante de alguacil junto con un curita con escasa vocación tratarán de resolver, acompañados por una misteriosa chica que lucha por su propia vida en este entorno tan poco propicio para una joven sin familia que la ampare.

Confiesa el autor al comienzo de la novela la gran inspiración que ha supuesto para él la genial obra de Umberto Eco "El nombre de la rosa" a la hora de escribir sus novelas históricas ubicadas en la Edad Media. Es cierto que algunos elementos de esa gran obra aparecen en la historia, fundamentalmente en los personajes del sacerdote enviado a investigar los crímenes que se hace acompañar de un joven ayudante. Pero, obviamente, no pretendo con ello afirmar que las coincidencias supongan que la novela alcance el nivel de la gran obra citada, pero sí que evoca aquella misma atmósfera y la recuerda a también en algunas de las escenas por las características de los crímenes que se suceden en ambos casos.

Se trata, en definitiva, de un thriller histórico muy bien planteado, con unos personajes bastante atractivos en general que, a través de una trama de acción bastante emocionante nos traslada muy bien a la época histórica, nos muestra las características particulares del peculiar escenario que supone la ciudad de Albarracín, nos ilustran sobre los enfrentamientos entre los distintos reinos cristianos y nos descubre el fenómeno del nacimiento y fortalecimiento de los gremios que agrupan a los diferentes oficios y su importante papel en la organización ciudadana, además de suponer el auge de la clase industrial, origen de la primitiva burguesía en la sociedad medieval hasta el momento dominada absolutamente por la nobleza y la Iglesia. Una novela, por consiguiente, de esas que tanto me gustan, de las que entretienen a la misma vez que instruyen en aspectos históricos, de las que unen emoción con información.

miércoles, 26 de julio de 2017

Belgravia

"Del creador de Downton Abbey" es, sin lugar a dudas, un irresistible gancho para atrapar a los que hemos sido seguidores incondicionales de tan insigne serie, así que no pude resistirme a lanzarme de cabeza a esta novela de Julian Fellowes en cuanto supe de su existencia, con la esperanza de que me ofreciera en esta "Belgravia" una oportunidad de asomarme al interior de las mansiones más exquisitas de la época victoriana en el corazón del imperio británico, conociendo ya el acierto con el que el creador de Downton Abbey es capaz de hacernos viajar en el tiempo a otros tiempos, a otras costumbres y a otros modos de vida. Nos situamos, efectivamente, unos años antes del momento en el que se ubica temporalmente la citada serie. En este caso la joven reina Victoria acaba de ascender al trono inglés; tras la derrota de Napoleón en Waterloo los ingleses inician una etapa de paz y prosperidad desconocida hasta el momento; el intenso comercio con las colonias, la expansión de la Commonwealth y la reactivación general de la economía dan lugar a un resurgimiento del esplendor urbanístico de Londres al tiempo que aflora una nueva clase social y económica de comerciantes adinerados que se han enriquecido gracias a su trabajo y que conviven y tratan de emular los modos de vida de la todavía poderosa nobleza tradicional que conserva la grandeza de los apellidos y las propiedades heredadas de sus antepasados.

James Trenchard es un ambicioso y honesto comerciante que ha hecho fortuna gracias a su ocupación como principal proveedor de suministros para el ejército británico en la guerra contra Francia y a haberse asociado posteriormente con las más importantes figuras en el negocio de la construcción de las grandes mansiones del área londinense de Belgrave Square, plaza que da nombre a todo el área de Belgravia, zona donde se concentra lo mejor de la sociedad londinense de la época y donde todos quieren construir su mansión, a cual más lujosa y sobresaliente. El destino cruzará la vida de esta familia adinerada con una de las de más rancio abolengo de la aristocracia tradicional británica, los Brockenhurst, a los que teóricamente no debería unirles nada, más allá de algún negocio ocasional, siendo como son miembros de diferentes clases sociales. Pero lo cierto es que entre ellos surgirán lazos inquebrantables, secretos que han de compartir a la fuerza, al margen de sus diferencias de clase, secretos que para unos no deben salir nunca a luz, mientras que para otros es preciso descubrir para asegurar la pervivencia del apellido y la propia familia.

El argumento de la novela es bastante simple, todos los personajes trabajan directamente en pro de la trama central de la historia, hay pocas subtramas paralelas que enriquezcan lo que se quiere contar, por ello tal vez se podría haber resuelto el embrollo en bastantes menos páginas, pero la simplicidad del argumento se compensa con la riqueza de la recreación histórica de la época que es formidable y es lo que más van a disfrutar los lectores que escogieron esta novela atraídos por la fama del autor; se recrearán en el detalle con el que se muestran las convenciones sociales, las condiciones de vida de cada grupo social, las relaciones entre los señores y el personal a su servicio, la instauración de la moda del hoy clásico té de las cinco de la tarde, la construcción de edificios emblemáticos de Londres como la Biblioteca Británica o Kew Gardens. La lectura de Belgravia es, sin lugar a dudas, una experiencia de disfrute total para los amantes de la época victoriana, de la literatura inglesa más clásica y de la rememoración de mundos y hábitos de vida desaparecidos con el avance de los siglos, aunque seguramente la sociedad inglesa sea de las que más se esfuerce en conservar sus antiguos signos de identidad y en la que más perviven hoy día el remanente de sus viejas tradiciones sociales junto con los avances democráticos y la multiculturalidad actual del país.

jueves, 20 de julio de 2017

Una librería en Berlín

"Una librería en Berlín" es una obra autobiográfica de la polaca Françoise Frenkel nacida como Frymeta Idesa Frenkellibrera de profesión y vocación y escritora como resultado de las vivencias que le tocó protagonizar durante la Segunda Guerra Mundial. Esta obra autobiográfica comienza con evocadores recuerdos del inicio de su pasión por los libros en su Polonia natal, de su juventud en París durante sus años de estudiante universitaria  y el establecimiento junto a su marido como propietarios de una pequeña librería francesa en el centro de Berlín. Desde ahí va narrando en primera persona los peligrosos tiempos que siguieron a la promulgación de las leyes raciales en Alemania. Su condición de extranjera parece que la libra al menos al principio de las medidas tomadas contra los judíos pero pronto las leyes se irán ampliando a todo tipo de personas, alemanas o no. Su marido se exiliará a París antes que ella y ya no se volverán a encontrar. Con el paso de los meses el ambiente se vuelve irrespirable en Berlín y Françoise acabara por verse obligada a huir ella también de la Alemania nazi abandonando su amada librería, uno de los pocos reductos de paz y racionalidad que quedaban en ese desquiciado Berlín de preguerra.
"Recuerdo la aparición de un jefe con cara de robot, cara en la que el odio y el orgullo estaban tan profundamente marcados que en ella había muerto todo sentimiento de amor, de amistad, de bondad, de piedad... Y alrededor de ese jefe, con voz histérica, una muchedumbre hechizada capaz de toda violencia y de todo asesinato. Visión del nacimiento de ese monstruoso y siempre creciente termitero humano que se extendía rápidamente por todo el país con un siniestro chirrido metálico, termitero de un incalculable potencial de fuerzas colectivas."
Narrada con sencillez y gran sutileza, esta es una obra que destila amor por los libros en todas sus páginas. Con breves sentencias describe a las perfección el proceso de expansión del nacionalsocialismo y cómo alteró por completo y para sienpre la forma de vida que hasta entonces conocían los europeos, cómo acabó con una sociedad culta y educada que acabó hundida bajo la barbarie de la más absoluta irracionalidad. 

Françoise fue siempre una francófila empedernida, amaba todo lo francés, su lengua, sus poetas y también a los franceses como pueblo. A todo lo largo del libro se muestra este gran cariño y respeto hacia los franceses, ensalzando el papel de la gran cantidad de ciudadanos opuestos a los ocupantes, que ayudan, ocultan y arriesgan su vida por los judíos. Habla con gran afecto de sus amigos franceses, de todos aquellos que la ayudaron en su peregrinar por distintas ubicaciones, tratando de salvarse de la persecución, algunos de aquellos que la ayudaron siendo completos desconocidos hasta ese momento, y del pueblo bueno, de los ciudadanos de a pie que sufrieron la ocupación y se opusieron a ella, cada uno al nivel de sus posibilidades, algunos de manera heroica y otros con pequeños gestos cotidianos de resistencia. 

Este libro es un testimonio más de tantos como se dieron que nos presenta las experiencias personales, en este caso de una mujer judía, culta, positiva y valiente, frente a la sinrazón; no es más que una de tantas historias que ocurrieron en aquellos tiempos de vergüenza y terror, y como todas esas historias, tiene el valor de contarnos una vida particular, una experiencia personal en torno a unos hechos que no deberían volverse a repetir nunca más. Aunque nunca se sabe de cuánta maldad sigue siendo capaz de hacer gala el hombre "civilizado" aún hoy día.

viernes, 14 de julio de 2017

El cuento de la criada

Cada cierto tiempo se da el caso de libros que se convierten en lecturas obligadas, en trending topic globales que nos avasallan por su omnipresencia en todos los medios de comunicación: te asomas por internet, lees blogs, miras en Instagram y descubres que todo el mundo está leyendo la misma novela, lo que te hace sentirte fuera de la realidad si no lo haces tú también.  Y esta temporada ese libro "de obligado cumplimiento" es "El cuento de la criada", novela publicada por Margaret Atwood allá por los años 80 y que ha vuelto triunfalmente a la actualidad en estos meses debido al éxito de la serie televisiva basada en la misma. Sea como sea, siempre es de agradecer que la que se ponga de moda sea una buena novela aunque sea con algunos decenios de retraso porque lo cierto es que con este revival literario he tenido ocasión de encontrarme con un relato absolutamente inquietante, una distopía que da terror, de puro creíble que resulta, por la cantidad de elementos reconocibles en los riesgos y amenazas que nos rodean en la convulsa sociedad actual y las radicales medidas que, para contrarrestar los peligros, se toman en la ficción literaria pero que no se ven como desmesurados o implanteables aquí y ahora si pensamos en las ideas y actuaciones de algunos dirigentes de hoy día que tratan de combatir unas ideas extremas con otras igual de radicales aunque sea hacia el extremo contrario del espectro ideológico.

La protagonista de la novela de Atwood es Defred (un nombre que significa que pertenece a un hombre llamado Fred), es una Criada, una de esas mujeres fértiles que, ocultas bajo vestiduras rojas y tocas blancas, constituyen el futuro reproductivo seguro del régimen, cumplen con la misión de garantizar la continuidad de la República, son esclavas de los Señores y odiadas y envidiadas por las Señoras que desean, sin embargo, sus hijos para criarlos como propios. Pero peor sería ser una No Mujer, incapaz de procrear, lo que provocaría ser enviada a las Colonias, un lejano lugar pasto de la contaminación más atroz del que nadie regresa. La acción se desarrolla en la república de Giled, en un pueblito de aspecto idílico ubicado en lo que antes eran los Estados Unidos, en la parte donde el nuevo sistema ha triunfado, un lugar que rezuma una falsa paz, un mundo perfectamente ordenado, organizado, puritano y decente.
"Me gustaría creer que esto no es más que un cuento que estoy contando. Necesito creerlo. Debo creerlo.(...) Esto no es un cuento que estoy contando. También es un cuento que estoy contando, en mi imaginación, sobre la marcha. Contando, más que escribiendo, porque no tengo con qué escribir y, de todos modos, escribir está prohibido. Pero si es un cuento, aunque sólo sea en mi imaginación tengo que contárselo a alguien. Nadie se cuenta un cuento a sí mismo. Siempre hay otra persona. Aunque no haya nadie."
En esta sociedad autoritaria existe una vigilancia constante sobre las obligaciones que corresponden a cada uno, cada persona tiene asignada una tarea, una función en esta sociedad jerarquizada y rígida donde no se permite a nadie escapar a su destino, dejar de cumplir con su papel.

Defred recuerda que hubo un tiempo pasado diferente, donde tuvo un verdadero nombre, un esposo y una hija, y una madre que hoy se encuentra en las Colonias, que luchaba por los derechos de las mujeres en una sociedad que, ahora se da cuenta, era pura libertad, una libertad que ahora no está permitido ni siquiera mencionar, igual que no está permitido opinar ni disentir. Las Criadas no pueden ni hablar con los demás fuera de su ámbito, ni mantener contacto físico ni visual con hombres que no sean su Capitán, son mujeres consagradas a su labor de engendrar. Pero hay otras prohibiciones terribles, la peor de todas: la palabra escrita. Ni libros, ni diarios, ni revistas están permitidos, ni las tiendas tienen carteles, sino que se identifican con dibujos, como las antiguas tabernas medievales. La palabra es expresión de voluntad, manifestación de pensamiento, expresión de libertad ¡¡lo peor que puede existir!!

Entiendo el éxito que ha tenido esta obra, ya que es una lectura que no deja indiferente a nadie, te obliga a cuestionarte muchos aspectos de nuestra sociedad, lo que tiene de bueno y los peligros que la amenazan y los valores que están en riesgo y que no nos esforzamos apenas por defender, confiados en que prevalecerán siempre por su bondad, cosa que al vez no esté garantizada en el futuro.