sábado, 9 de diciembre de 2017

El muñeco de nieve

Tenía pendiente todavía conocer la serie de novelas del autor noruego Jo Nesbø protagonizada por el detective Harry Hole. Ya sé que no es muy común (al menos para mi mente habitualmente cuadriculada y sistemática) comenzar una serie por la séptima entrega, pero teniendo en cuenta que por un lado "El muñeco de nieve" es una de las novelas mejor valoradas de la serie y por otra parte considerando la inminencia del estreno de la versión cinematográfica de la obra, no me quedaba más remedio que comenzar mi aproximación al personaje por este libro y, a partir de ahí, decidir si continúo con el orden natural de publicación o me decanto por seleccionar de entre la serie los títulos más relevantes.

Al ser novata con la serie, carecía de cualquier referencia previa que me orientara sobre la personalidad y circunstancias del protagonista que seguramente se fueron exponiendo y desarrollando en las anteriores entregas, pero eso no ha sido impedimento para hacerme enseguida una idea de por donde respira el detective, más aún cuando cuento con su propia autodescripción tan breve como acertada:
"«Mi alma gemela en Bergen», pensó Harry después de oír la  descripción de Müller-Nilsen: una relación poco saludable con el alcohol, un temperamento difícil, un lobo solitario, de moral dudosa y conducta muy censurada."
Así y todo, tal vez por ignorancia de los oscuros episodios de su pasado o porque soy de las que adivina siempre la parte positiva de cualquier protagonista por oscuro y torturado que me lo hagan ver, no me ha parecido que se trate de una figura tan turbia como él mismo se dibuja, a pesar de su lucha contra sus fantasmas y debilidades he visto en Hole un policía decente y avispado.

Entrando en el argumento del libro, se nos presentan varios casos de desapariciones de mujeres, algún asesinato, casos ocurridos en el pasado con puntos coincidentes que hacen creer a Hole que se encuentran tras un criminal en serie que ha vuelto a actuar. Lo cierto es que todas las víctimas son mujeres de mediana edad con hijos y que desaparecen de sus casas sin dejar pista alguna. En todos los casos se da la circunstancia de que en las cercanías del lugar de la desaparición, que siempre coincide temporalmente con la primera nevada de la temporada, se encuentra un muñeco de nieve, tétrica figura que no tiene nada del encanto inocente que habitualmente acompaña a esos entrañables muñecos.

El relato se encuentra inmerso en un ambiente gélido, no sólo en lo referido al tiempo atmosférico que cubre todo de nieve, silencio y luz grisacea, sino también en lo que se refiere a los personajes a los que les falta calidez en el trato, en las relaciones personales y familiares. El propio Hole es muestra de ello, de una persona solitaria e incapaz de abrirse a los que le rodean. Los crímenes que se investigan conllevan una crueldad que no podemos evitar asociar al propio carácter criminal nórdico donde no se evita la violencia más brutal a la hora de cometer los asesinatos. La tensión es constante desde el principio, desde la primera desaparición que conocemos y según se va complicando la trama las perspectivas no mejoran, no se adivina una salida favorable a los hechos investigados. Algunos pasajes resultan bastante sórdidos pero al fin y al cabo nos encontramos frente a una novela negra, no podíamos esperar encontrar precisamente mariposas y confeti. En cualquier caso, supongo que no será la última novela de la serie que lea ya que tengo cierta debilidad por el género y Harry Hole no me ha defraudado.

domingo, 3 de diciembre de 2017

Cabaret Biarritz

El escenario de "Cabaret Biarritz", novela con la que José C. Vales se hizo con el Premio Nadal 2013 es, obviamente, la alegre y elegante ciudad de Biarritz del año 1925 en plena temporada de baños, la "belle saison" como la llaman allí, donde aparece, tras una terrible galerna, el cadáver de una joven, presunta suicida, arrastrado hasta el puerto. Pero no es la única muerte violenta o accidental que se da en esos días en la ciudad y hay que reconocer que esa no es la mejor publicidad para una población que vive del lujo, la fiesta, el desenfreno y la alegría de vivir, así que el caso se despachará a prisa por parte de la policía y a la chica se le dará rápida sepultura y el resto de muertes serán consideraras como tristes sucesos esporádicos y sin ninguna conexión entre ellos.

Pero siempre hay alguien a quien le favorecen los muertos, como por ejemplo a los periódicos sensacionalistas que saben que los crímenes pasionales, los suicidios, las jóvenes muertas en extrañas circunstancias e incluso los trágicos ahogamientos atraen el morbo de los lectores. Así, al periodista Paul Villequeau, más conocido como Vilko, le será encomendado por el diario para el que trabaja la cobertura de esta noticia a la cual deberá de sacar el mayor jugo posible. Acompañado por el fotógrafo Marcel Galet, enviado desde Burdeos y una excéntrica inglesa con el complicado nombre de Beatrix Ross Buttgereit-Dientzenhofer, que no es preciso tratar de pronunciar del tirón, convertirán la cobertura del suceso en una auténtica investigación criminal. Pero el relato que tenemos entre manos es la reconstrucción que de aquellos hechos trató de realizar bastantes años más tarde el escritor Georges Miet que emprendió la ingente tarea de recabar la mayor cantidad de testimonios sobre aquellos sucesos con el fin de elaborar una novela. De este modo, el autor se propone entrevistar a una gran variedad de personajes que rondaron la ciudad aquel verano y que van contando su propia versión de los hechos: el propio periodista Vilko, el fotógrafo Galet, el policía a cargo del caso, las sirvientas, familiares o amigos de los involucrados son entrevistados tantos años después de los hechos para tratar de reconstruir lo que realmente ocurrió. Cada uno dará su visión de los sucesos y también irán retratando los distintos aspectos de aquel mundo de lujo y depravación de la tentadora ciudad costera, polo de atracción tanto de la realeza mundial de aquéllos años de entreguerras como de la nobleza arruinada, de actores, modistos y gente del espectáculo, bailarinas y buscavidas.

La novela presenta una magnífica recreación del ambiente de lujo y decadencia donde los placeres y los vicios conviven con los baños de sol y las cenas lujosas frecuentadas por nobles y artistas. Pero el relato al comienzo resulta algo deslavazado, cada capítulo podría ser un relato independiente de los demás, un pequeño cuento completo, al tratarse de la visión por parte de los distintos implicados en un hecho que les une: la trágica muerte de la joven. Sólo hacia el final logramos recomponer el puzle completo de los hechos. En cada intervención, los personajes se retratan a sí mismos a través de sus propias palabras, según van refiriendo el papel que tuvieron en los dramáticos hechos sucedidos en Biarritz, cada uno va mostrando lo más ridículo de su propia personalidad, sus obsesiones, sus opiniones sobre el mundo, sus pretensiones y prejuicios, todo punteado de un humor más bien negro cargado de mala uva que convierte cada retrato de personaje en una parodia, como si de un enorme desfile de esperpentos se tratara. La estructura de la novela es bastante compleja, con testimonios cruzados en distintos momentos temporales, voces diversas y datos ciertos o falsos que se combinan correctamente hasta alcanzar un final que da sentido a todo lo leído. Una lectura poco complaciente que presenta una imagen bastante pesimista del género humano en general pero contado con maestría y acierto..

martes, 28 de noviembre de 2017

El próximo funeral será el tuyo

Rebeca Turumbay acaba de perder a su madre y decide tomarse unas vacaciones en Cárcar, el pueblo navarro donde nació su abuelo Ángel que fue para ella como un segundo padre y de cuyo pasado durante los años que aquel vivió en el pueblo ella no conoció nada. Un grupo de ancianos que conocieron al abuelo de Rebeca, un joven periodista en cuya casa rural se alojará la chica y otros paisanos le irán haciendo descubrir la historia que durante años ha corrido por el pueblo sobre el antiguo crimen de Celia Urbiola por el que Ángel fue condenado. Pero lo cierto es que nunca hubo pruebas definitivas que inculparan a Ángel del crimen, muchos secretos quedaron ocultos en aquella época y no todo lo que se contó respondía a lo que realmente ocurrió. La joven Rebeca tendrá que ir escarbando en ese borroso pasado hasta sacar al descubierto la verdad de aquellos hechos.

"El próximo funeral será el tuyo" de la autora navarra Estela Chocarro es una novela que se lee fácilmente, que no plantea una intriga demasiado complicada de seguir y aunque los diálogos suenan a veces poco naturales y los personajes carecen de mucha profundidad, igualmente la trama se sigue con interés a la espera del misterio que se oculta en el pasado del abuelo de Rebeca. No es una gran novela pero sirve para pasar el rato, yo no la despreciaría para quien busque algo de lectura de pura evasión que no le plantee muchas complicaciones. No todo van a ser grandes joyas literarias.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

El pintor de Flandes

Paul van Dyck se ha criado en casa de la familia del famoso pintor flamenco Anton van Dyck como un hermano más, pero sabe que su origen es otro, él sospecha y anhela que su padre sea el gran maestro Rubens en cuyo taller de pintura trabaja. A pesar de su talento y esfuerzos no logra brillar como cree que merece, por lo que cuando se le presenta la oportunidad de viajar a Madrid para trabajar a las órdenes del conde de Villamediana, personaje cercano a la Corte de Felipe IV, ve en ello una posibilidad de brillar en la capital más poderosa de Europa y cree que su trabajo le posibilitará convertirse en pintor al servicio del rey, pero el trabajo que se le encarga es, además de monumental, una tarea secreta que en ningún caso debe de ser revelado fuera de los muros del palacio del conde.

En "El pintor de Flandes" Rosa Ribas nos presenta el Madrid de 1622, la ciudad sucia y embarrada de casuchas desordenadas y monasterios descomunales, plagada de mendigos y delincuentes, donde los nobles se enzarzan en constantes luchas de poder, situados en bandos a favor o en contra del poderoso valido, el conde de Olivares y tratando de obtener el favor del rey adolescente y voluble. El joven flamenco descubrirá, de la mano de Fernando, secretario del conde, la realidad de una ciudad llena de intrigas que él tendrá que plasmar en su gran cuadro según las indicaciones de su mecenas que le hará retratar a las principales personalidades del momento en la escena del festín alegórico en el que se presenta la cabeza cortada de Juan el Bautista. Todo el que es alguien en la sociedad de la época aparecerá retratado a manos del pintor que demostrará a través de este encargo su gran maestría, lo que le permitirá pasar de ser un artesano manual a ser reconocido como un verdadero artista.

El libro nos presenta un vívido retrato de la España del Siglo de Oro a través de un cuadro que claramente, existe y se exhibe en el museo del Prado de Madrid, si bien su autoría está asignada al pintor de origen polaco Bartolomé Strobel "el joven", ya que la figura del bastardo de Rubens es una creación de la autora, pero es una historia creíble y muy bien contada con la que se disfruta del mundo del arte y de la política de la época retratada.

"La degollación de San Juan Bautista y el banquete de Herodes" Museo del Prado de Madrid

viernes, 17 de noviembre de 2017

Veinticuatro horas en la vida de una mujer

Hace tiempo que Stefan Zweig es reconocido como un magistral narrador y no seré yo la que lo venga a descubrir ahora, que ya son varias las publicaciones sobre sus obras que he publicado en este blog. Uno de las aspectos que más me sorprenden en sus libros es la capacidad de condensar en las escasas páginas que ocupan la mayoría de sus novelas (no hablo de María Antonieta, está claro), que en ocasiones son más bien relatos y que suelen rondar algo más de cien, pues en esta breve extensión es capaz de plasmar todo un escenario espacial y humano, trazar los rasgos fundamentales de los protagonistas y, según avanza el relato, penetrar en lo más hondo de las motivaciones, de las contradicciones que la educación o las costumbres o las normas sociales plantean a los protagonistas, la manera en que sufren por sus errores, la manera en que se arrepienten o se lanzan a lo desconocido o toman cualquier decisión que puede cambiar su vida o el modo de vivirla.

En esta novelita titulada "Veinticuatro horas en la vida de una mujer" lleva esta capacidad suya al límite ya que son sólo eso, veinticuatro horas, lo que necesita una persona para ver su vida alterada para siempre. Nos encontramos en este caso con una dama inglesa habitual de la alta sociedad que pasa largas temporadas en la Riviera francesa y que hace partícipe al autor de un suceso que hace ya muchos años le habría llevado a renunciar a todo, a dejarse arrastrar irreflexivamente a la locura de una pasión que la abocó hasta el límite de verse capaz de abandonar todo lo que conocía y poseía por un irracional enamoramiento. Y todo ello en esas pocas horas tan intensas como breves.

Los personajes de Zweig son transparentes, muestran todas sus sensaciones en sus gestos, expresiones, ademanes, se expresan con su rostro y, en este caso también con sus manos. Son personajes cuyas pasiones son capaces de someter sus auténticas naturalezas, y el autor lo narra de tal manera que crees que se puede conocer todo de una persona simplemente observando como mueve las manos, que se puede llegar hasta lo más profundo de un alma fijándose en sus ojos, para él el conocimiento del ser humano es posible en base a una atenta observación de su comportamiento y lo que transmite con su actitud, que todo se puede adivinar por su expresión. Yo no lo creo así, pero cuando me lo cuenta Zweig estoy dispuesta a creerlo aunque sólo sea por un rato.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Mr. Mercedes

Hace bastante tiempo que no tenía entre las manos una novela del Rey del misterio con mayúsculas, del gran Stephen King, campeón sin duda de la literatura de misterio y suspense, categoría en la que ya cuenta con un buen número de novelas que pueden considerarse clásicos a nivel mundial. Tanto es así que en este Mr. Mercedes, el propio autor se permite salpicar el texto con varias autorreferencias de novelas propias porque, para qué negarlo, algunos personajes o escenas de sus obras son ya imágenes icónicas de la cultura occidental del cine y la literatura y él mismo lo sabe y no se hace el despistado, sino que presume de ello y se autocita en sus propios libros de manera descarada como sólo un genio puede permitirse.

En lo que se refiere al argumento propiamente dicho, nos encontramos frente a dos protagonistas antagónicos: el policía retirado William Hodges y el culpable de uno de sus casos sin resolver, el frío "asesino del Mercedes", Brady Hartsfield, un loco maniaco que hace algunos años arrolló con un Mercedes robado a una multitud de personas que hacían cola esperando la apertura de una feria de empleo. El asesino no fue identificado pero lo que más fastidia al friki de Hartsfield, lo que verdaderamente no soporta es que el policía que llevó la investigación de su caso se jubilase con méritos y gran fiesta de despedida cuando ni siquiera fue capaz de descubrirle ni detenerle. La obsesión de Brady le lleva a ponerse en contacto con Hodges por medio de una carta donde le convoca a encontrarse en una red social más discreta que las habituales para charlar sobre los motivos de Brady para cometer la matanza del Mercedes y desafiarle de igual a igual mientras planifica una nueva masacre. Esto provoca que el detective comience a darle nuevas vueltas al viejo caso mientras que Brady le mantiene bajo vigilancia tratando de controlar sus pasos e incluso pretendiendo dirigir sus futuros movimientos. Estando retirado y no pudiendo acudir a sus antiguos compañeros policías, Hodges se hará acompañar, a modo de improvisado ayudante, por su joven vecino Jerome, un inteligente adolescente que le asesora en asuntos informáticos y le ilumina en su investigación con su clara mente y acertadas reflexiones.

La atmósfera de la novela es opresiva y tensa por el hecho de que asistimos a una persecución donde el ratón vigila constantemente al gato que le debe dar caza. Desde el primer momento el desquiciado asesino que se transmuta mediante diversos empleos que le permiten camuflarse en distintos ambientes, de manera que controla todos y cada uno de los movimientos del detective, conoce sus costumbres, su localización prácticamente al momento, y casi adivina sus pensamientos y prevé sus próximos pasos. Con buen ritmo, la historia se va acelerando en esa caza a ciegas del fanático asesino del tipo que sólo puede darse en los Estados Unidos: un obseso de la muerte con libre acceso a armamento de todo tipo y que sueña con pasar a la posteridad mediante un crimen de enorme repercusión. Una novela de acción trepidante que demuestra la habilidad de King de crear personajes memorables, sean héroes o antihéroes, pero siempre cargados de potencia y atractivo en medio de tramas muy bien planteadas y entretenidas.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

La mala hierba

Cuando Jacobo pierde el trabajo y su vida se derrumba decide trasladarse junto a su mujer y su hija adolescente al pueblo de origen de la esposa donde intentar comenzar de nuevo desde cero. La casa familiar resulta ser un viejo cortijo cochambroso en la localidad de Portocarrero, un pueblucho en mitad del desierto de Almería. Pero la suerte no les acompañará y la familia malvive a base de favores de familiares y vecinos. Hasta que un suceso espantoso lo termina de desbatatar todo, un crimen cruel y sin sentido que deberá ser aclarado.

Desde la primera página de "La mala hierba" de Agustín Martínez nos encontramos en medio de un paisaje seco y desolado donde se mueven unos personajes desencantados, perdidos, tanto los adultos como los adolescentes son figuras cargadas de desilusión en un entorno sin perspectivas de futuro, una población que depende económicamente de un ruinoso Pueblo del Oeste medio abandonando que ya no atrae apenas turistas, donde todo es ruina y escasez en una localidad de calles arrasadas por un calor implacable, sin una mala sombra que alivie de la asfixia permanente, que salve del viento de fuego que asola cualquier vegetación y cualquier asomo de esperanza.

¿Quién organizó el crimen? ¿Puede una adolescente odiar tanto a sus padres como para planear su muerte? ¿Que le puede llevar hasta ese extremo? Esta es, sin embargo, una historia llena de mentiras y medias verdades, de personajes que se van mostrando poco a poco, que cambian de bando según avanza la trama, que parecen culpables hasta que surge otro sospechoso, todos parecen tener razones para desear la muerte de sus familiares o vecinos, nadie está completamente libre de culpa, todos guardan cuentas pendientes por resolver. La novela plantea un debate sobre el origen de la maldad, si está puede ser innata o si debe culpar a las circunstancias o al entorno. Y las conclusiones a las que llegamos no son necesariamente tranquilizadoras.

No es hasta que termino la novela que descubro que este Agustín Martínez es el autor de "Monteperdido", novela que leí hace algún tiempo y que se desarrollaba en un escenario radicalmente opuesto al que encontramos en esta; en aquella ocasión se trataba de un paisaje de alta montañas, un pueblo rodeado de picos nevados, valles escarpados y bosques impenetrables pero sus habitantes se enfrentaban al mismo aislamiento que los de Portocarrero, con la Naturaleza siempre enfrente como una barrera, como un enemigo al que el hombre debe adaptarse en circunstancias extremas. Me admira la capacidad del autor de recrear estos paisajes radicales, del desierto más despiadado a la montaña más inalcanzable, convirtiendo al entorno en un elemento esencial de la novela, en un personaje más que determina la forma y las condiciones de vida en las que se desenvuelve la acción. Un buen autor que tendré que seguir de cerca y que me atrevo a recomendar.