jueves, 20 de julio de 2017

Una librería en Berlín

"Una librería en Berlín" es una obra autobiográfica de la polaca Françoise Frenkel nacida como Frymeta Idesa Frenkellibrera de profesión y vocación y escritora como resultado de las vivencias que le tocó protagonizar durante la Segunda Guerra Mundial. Esta obra autobiográfica comienza con evocadores recuerdos del inicio de su pasión por los libros en su Polonia natal, de su juventud en París durante sus años de estudiante universitaria  y el establecimiento junto a su marido como propietarios de una pequeña librería francesa en el centro de Berlín. Desde ahí va narrando en primera persona los peligrosos tiempos que siguieron a la promulgación de las leyes raciales en Alemania. Su condición de extranjera parece que la libra al menos al principio de las medidas tomadas contra los judíos pero pronto las leyes se irán ampliando a todo tipo de personas, alemanas o no. Su marido se exiliará a París antes que ella y ya no se volverán a encontrar. Con el paso de los meses el ambiente se vuelve irrespirable en Berlín y Françoise acabara por verse obligada a huir ella también de la Alemania nazi abandonando su amada librería, uno de los pocos reductos de paz y racionalidad que quedaban en ese desquiciado Berlín de preguerra.
"Recuerdo la aparición de un jefe con cara de robot, cara en la que el odio y el orgullo estaban tan profundamente marcados que en ella había muerto todo sentimiento de amor, de amistad, de bondad, de piedad... Y alrededor de ese jefe, con voz histérica, una muchedumbre hechizada capaz de toda violencia y de todo asesinato. Visión del nacimiento de ese monstruoso y siempre creciente termitero humano que se extendía rápidamente por todo el país con un siniestro chirrido metálico, termitero de un incalculable potencial de fuerzas colectivas."
Narrada con sencillez y gran sutileza, esta es una obra que destila amor por los libros en todas sus páginas. Con breves sentencias describe a las perfección el proceso de expansión del nacionalsocialismo y cómo alteró por completo y para sienpre la forma de vida que hasta entonces conocían los europeos, cómo acabó con una sociedad culta y educada que acabó hundida bajo la barbarie de la más absoluta irracionalidad. 

Françoise fue siempre una francófila empedernida, amaba todo lo francés, su lengua, sus poetas y también a los franceses como pueblo. A todo lo largo del libro se muestra este gran cariño y respeto hacia los franceses, ensalzando el papel de la gran cantidad de ciudadanos opuestos a los ocupantes, que ayudan, ocultan y arriesgan su vida por los judíos. Habla con gran afecto de sus amigos franceses, de todos aquellos que la ayudaron en su peregrinar por distintas ubicaciones, tratando de salvarse de la persecución, algunos de aquellos que la ayudaron siendo completos desconocidos hasta ese momento, y del pueblo bueno, de los ciudadanos de a pie que sufrieron la ocupación y se opusieron a ella, cada uno al nivel de sus posibilidades, algunos de manera heroica y otros con pequeños gestos cotidianos de resistencia. 

Este libro es un testimonio más de tantos como se dieron que nos presenta las experiencias personales, en este caso de una mujer judía, culta, positiva y valiente, frente a la sinrazón; no es más que una de tantas historias que ocurrieron en aquellos tiempos de vergüenza y terror, y como todas esas historias, tiene el valor de contarnos una vida particular, una experiencia personal en torno a unos hechos que no deberían volverse a repetir nunca más. Aunque nunca se sabe de cuánta maldad sigue siendo capaz de hacer gala el hombre "civilizado" aún hoy día.

viernes, 14 de julio de 2017

El cuento de la criada

Cada cierto tiempo se da el caso de libros que se convierten en lecturas obligadas, en trending topic globales que nos avasallan por su omnipresencia en todos los medios de comunicación: te asomas por internet, lees blogs, miras en Instagram y descubres que todo el mundo está leyendo la misma novela, lo que te hace sentirte fuera de la realidad si no lo haces tú también.  Y esta temporada ese libro "de obligado cumplimiento" es "El cuento de la criada", novela publicada por Margaret Atwood allá por los años 80 y que ha vuelto triunfalmente a la actualidad en estos meses debido al éxito de la serie televisiva basada en la misma. Sea como sea, siempre es de agradecer que la que se ponga de moda sea una buena novela aunque sea con algunos decenios de retraso porque lo cierto es que con este revival literario he tenido ocasión de encontrarme con un relato absolutamente inquietante, una distopía que da terror, de puro creíble que resulta, por la cantidad de elementos reconocibles en los riesgos y amenazas que nos rodean en la convulsa sociedad actual y las radicales medidas que, para contrarrestar los peligros, se toman en la ficción literaria pero que no se ven como desmesurados o implanteables aquí y ahora si pensamos en las ideas y actuaciones de algunos dirigentes de hoy día que tratan de combatir unas ideas extremas con otras igual de radicales aunque sea hacia el extremo contrario del espectro ideológico.

La protagonista de la novela de Atwood es Defred (un nombre que significa que pertenece a un hombre llamado Fred), es una Criada, una de esas mujeres fértiles que, ocultas bajo vestiduras rojas y tocas blancas, constituyen el futuro reproductivo seguro del régimen, cumplen con la misión de garantizar la continuidad de la República, son esclavas de los Señores y odiadas y envidiadas por las Señoras que desean, sin embargo, sus hijos para criarlos como propios. Pero peor sería ser una No Mujer, incapaz de procrear, lo que provocaría ser enviada a las Colonias, un lejano lugar pasto de la contaminación más atroz del que nadie regresa. La acción se desarrolla en la república de Giled, en un pueblito de aspecto idílico ubicado en lo que antes eran los Estados Unidos, en la parte donde el nuevo sistema ha triunfado, un lugar que rezuma una falsa paz, un mundo perfectamente ordenado, organizado, puritano y decente.
"Me gustaría creer que esto no es más que un cuento que estoy contando. Necesito creerlo. Debo creerlo.(...) Esto no es un cuento que estoy contando. También es un cuento que estoy contando, en mi imaginación, sobre la marcha. Contando, más que escribiendo, porque no tengo con qué escribir y, de todos modos, escribir está prohibido. Pero si es un cuento, aunque sólo sea en mi imaginación tengo que contárselo a alguien. Nadie se cuenta un cuento a sí mismo. Siempre hay otra persona. Aunque no haya nadie."
En esta sociedad autoritaria existe una vigilancia constante sobre las obligaciones que corresponden a cada uno, cada persona tiene asignada una tarea, una función en esta sociedad jerarquizada y rígida donde no se permite a nadie escapar a su destino, dejar de cumplir con su papel.

Defred recuerda que hubo un tiempo pasado diferente, donde tuvo un verdadero nombre, un esposo y una hija, y una madre que hoy se encuentra en las Colonias, que luchaba por los derechos de las mujeres en una sociedad que, ahora se da cuenta, era pura libertad, una libertad que ahora no está permitido ni siquiera mencionar, igual que no está permitido opinar ni disentir. Las Criadas no pueden ni hablar con los demás fuera de su ámbito, ni mantener contacto físico ni visual con hombres que no sean su Capitán, son mujeres consagradas a su labor de engendrar. Pero hay otras prohibiciones terribles, la peor de todas: la palabra escrita. Ni libros, ni diarios, ni revistas están permitidos, ni las tiendas tienen carteles, sino que se identifican con dibujos, como las antiguas tabernas medievales. La palabra es expresión de voluntad, manifestación de pensamiento, expresión de libertad ¡¡lo peor que puede existir!!

Entiendo el éxito que ha tenido esta obra, ya que es una lectura que no deja indiferente a nadie, te obliga a cuestionarte muchos aspectos de nuestra sociedad, lo que tiene de bueno y los peligros que la amenazan y los valores que están en riesgo y que no nos esforzamos apenas por defender, confiados en que prevalecerán siempre por su bondad, cosa que al vez no esté garantizada en el futuro.

lunes, 10 de julio de 2017

La chica que dejaste atrás

Confieso que esta es la primera novela que leo de Jojo Moyes, a pesar de lo renombradísimas que han sido sus novelas anteriores que resultarían casi de lectura obligada si atendemos a los millones de ejemplares que ha vendido por todo el mundo. Pero no ha sido hasta esta novela de "La chica que dejaste atrás" que me he sentido atraída por un argumento que, en principio me resultaba bastante atractivo, con esas dos historias de mujeres separadas por los años pero conectadas por un atractivo cuadro, además de situar parte de la acción en la ocupación de Francia durante la I Guerra Mundial, escenario que me resulta, a priori, altamente atractivo y que me terminó de decidir a estrenarme con tan notoria autora, decisión de la que no puedo más que congratularme y que supongo que me llevará a recuperar alguna de sus novelas anteriores, aunque sólo sea para no quedar como la única lectora de occidente que se las ha dejado sin leer. En cualquier caso, reconozco que la lectura de esta novela me ha descubierto una autora con una escritura fresca, que mantiene la atención del lector mediante un pulso narrativo constante, genial en su  manera de describir escenarios y personajes y con un argumento muy atractivo, con una historia muy bien contada que te sumerge completamente en ella y te hace disfrutar a tope a todo lo largo de la novela .

Este argumento se inicia en 1916, cuando el ejército alemán ha ocupado el pequeño pueblo francés de St. Péronne durante la Primera Guerra Mundial. Sophie Lefèvre y su hermana Heléne regentan un pequeño hotel en el pueblo mientras que sus esposos se encuentran en el frente. Le Coq Rouge es un agradable lugar de encuentro para los vecinos hasta que los ocupantes deciden utilizarlo como base para que cenen allí a diario los mandos militares, dirigidos por un nuevo Kommadant, un hombre severo pero que no parece tan rígido y cruel como el anterior alemán a cargo del destacamento que controla el pueblo. La desconfianza de los vecinos hacia cualquier asomo de colaboracionismo con los ocupantes recae sobre Sophie que debe servir a los alemanes para evitar posibles represalias sobre ella o su familia mientras que confía en que su esposo, un talentoso pintor del que no tiene noticias desde hace mucho, regrese pronto a casa. Un retrato que éste le hizo en sus más felices días en París es lo único que conserva de aquellos buenos tiempos pasados, un cuadro que decora Le Coq Rouge y atrae la atención del Kommandant, hombre sensible al arte y a la belleza de Sophie.

Ese mismo cuadro nos lo encontramos casi cien años después presidiendo el dormitorio de Liv, una joven viuda que todavía no ha logrado superar la pérdida de su marido, un prometedor arquitecto que construyó para ellos una moderna y peculiar vivienda en Londres, un cubo de cristal y metal que reflejaba su maestría y su genio creativo y que ahora Liv apenas puede permitirse mantener, abrumada por los impuestos que debe abonar y la soledad en la que ha quedado sumida tras perder a su marido de manera repentina.

El cuadro de La chica que dejaste atrás supondrá una mágica conexión entre dos mujeres separadas por un siglo pero con muchas cosas en común, como la manera en que se enfrentan a la soledad y al dolor al perder a su marido, como se deben reponer y luchar por sí mismas. Para ambas mujeres ese cuadro tendrá mucho más valor que para los demás, es un símbolo de amor, de la vida que vivieron junto a sus respectivos maridos, independientemente de su valor económico e incluso artístico. Una bonita historia en la que se mezclan muy hábilmente lo romántico con lo histórico y en la que comprobamos que las cosas que de verdad importan no son materiales y que vale la pena luchar por lo que uno cree que es auténticamente valioso.

martes, 4 de julio de 2017

El aniversario

"El aniversario" es una novela de Imma Monsó que podría describir como algo extraña, con un ritmo desigual, un ambiente bastante desasosegante que tal vez sea lo más logrado del libro, unos personajes complicados con los que me ha costado algo conectar y dos historias paralelas que cuentan con tonos narrativos diferentes pero acaban confluyendo apropiadamente. La historia comienza con un matrimonio que atraviesa una crisis en su relación, o tal vez sería más correcto decir que siempre han tenido una relación peculiar; son dos personas muy distintas entre sí, como dos mundos que se rozan pero no llegan a interconectar. El tema es que ambos parten en su coche a celebrar un aniversario hacia un destino desconocido para ella; el marido quiere sorprenderla por una vez y la sorpresa, según descubriremos, no necesariamente tiene que ser agradable. Lo cierto es que los protagonistas han desarrollado una extraña relación: él es pragmático y con los pies en la tierra mientras que ella mantiene una intensa conexión con las palabras, con el silencio, con los idiomas, la forma de lo que se dicen las cosas le parece tan importante como su contenido y su intención. Tras muchos años de convivencia dudamos de si se han llegado a conocer en profundidad.

Por otro lado, en el otro hilo argumental, tenemos a Carmina, una mujer que se oculta en la casa que se ocupa de mantener en ausencia de sus propietarios, en su biblioteca, en sus libros; a pesar de no saber apenas leer, sueña con las historias que contienen, se crea una vida ficticia entre las paredes de esa casa que es su refugio y el de su hijo, un niño en el que tiene puestas todas sus esperanzas. Carmina está segura de que el pequeño Guillem sí que sabrá manejarse con los libros y con el mundo, no tendrá miedo a todo como le ocurre a ella. Pero Guillém es un niño solitario que también vive dentro de los libros, que recrea las aventuras de las novelas que lee en la realidad, que juega a perseguir a Moby Dick o a emular a sus héroes literarios. Sólo tiene un amigo, Mateu, con el que comparte aventuras durante las vacaciones escolares.

Ambas historias avanzan lentamente, no encontramos conexión entre las dos hasta bastante avanzada la novela. Lo cierto es que el meollo de la historia se hace de rogar y, además, cuando llega es incómodo y desasosegante, incluso afirmaría que me ha llegado a poner mal cuerpo, no he logrado disfrutar de la historia a causa de la incomodidad del escalofriante plan de celebración de aniversario. Me da la sensación, además de todo, de que la historia se podía haber resuelto en la mitad de páginas, que la autora se regodea demasiado en conversaciones que no van a ningún lado y desde el momento en que convergen ambas tramas puedo decir que comienzo a perder interés por lo que voy leyendo y ya veo que no voy a tener un desenlace espectacular.

En fin, una lectura que formalmente es muy correcta pero a la que le falta algo de chispa en el argumento para terminar de enganchar y que no puedo decir que la considere como una novela memorable. Entretenida y diferente, como mucho.

viernes, 30 de junio de 2017

La cena

"¿Cómo habría sido esa noche si, apenas una hora antes, me hubiese quedado abajo esperando el momento de irnos al restaurante, en vez de subir la escalera y entrar en el cuarto de Michel? ¿Cómo habría sido el resto de nuestras vidas?"
El argumento de "La cena", del escritor holandés Herman Koch, discurre a lo largo de una noche en la que se juntan dos parejas a cenar de manera bastante civilizada en un selecto restaurante de Ámsterdam. Ellos son hermanos: Serge Lohman, un importante y conocido político; el otro, Paul, ejerce de narrador y lo cierto es que su descripción de Serge no es un retrato nada amable y según avancemos conoceremos que sus relaciones no son precisamente afables. Pero en definitiva son familia y eso siempre debe estar por encima de toda diferencia o desencuentro.

Aparentemente la cena es sólo una incómoda reunión familiar, pero una tormenta se oculta bajo la corrección que impone el entorno, un restaurante caro, rodeados de comensales discretos donde un personaje público debe aparentar normalidad y simpatía frente a potenciales votantes, aunque nada sea cierto, aunque tenga que resolver asuntos de máxima trascendencia y la tensión sea palpable.

La novela abunda en reflexiones sobre la violencia, la justificación de su papel en la sociedad, su atracción frente a necesidad de ocultarla a los demás. Se discuten dilemas morales sobre la verdad, la corrección política, la responsabilidad frente a la sociedad, la familia, lo que la une, lo que unos padres serian capaces de hacer por un hijo.
"Una familia feliz sobrevive al naufragio. No quiero decir que después sea más feliz que antes, pero tampoco lo será menos"
Una historia concentrada en lo que dura una cena, con un esquema teatral donde los capítulos o actos se conforman en torno a los platos que se van sirviendo y en la que todo confluye en una sola noche, en torno a cuatro personajes que conversan alrededor de una mesa sobre asuntos que determinarán el resto de sus vidas.

jueves, 22 de junio de 2017

Tierra de campos

Me pregunto porqué no había leído yo nunca antes nada de David Trueba, siendo como es un autor que siempre revolotea entre las recomendaciones que recibo o que veo por páginas o blogs de lectores de mi confianza; es uno de esos autores de los que todo el mundo habla bien pero que no había llegado nunca a convencerme totalmente como para ponerme con él, hasta que ha llegado esta novela "Tierra de Campos" que, para fortuna mía, decidí que fuera mi estreno con el autor. Y ha sido un estreno inmejorable, qué duda cabe.

Este es de esos libros que hay que leer con lápiz en ristre porque está lleno de frases subrayables, simples pero llenas de pasión, de emoción, sea cuando habla de sus hijos o de sus amantes, sea cuando evoca su propia infancia o habla de la amistad o del éxito.
"Cuando se lanzan sobre mi cama ya saben que no abro los ojos antes de cuatro besos. Es una norma de seguridad para que no me engañen hijos que no son los míos. Es la contraseña de mi caja fuerte. Ellos aún consienten mis juegos. Mi hija a regañadientes, papá, ¿cuándo vas a crecer?"
"Exhibía un gesto gatuno sentada sobre el colchón con el pelo despeinado que tan bien les sienta a las mujeres. Deberían pagar en la peluquería para que las despeinaran así." 
Estos párrafos son sólo los primeros que resalté recién comenzado el libro pero es que son multitud los párrafos en los que me he parado y he releído por el mero placer de escuchar esas palabras de nuevo, de reflexionar sobre los mensajes que encierran unas pocas líneas escritas. Y en ese tono continúa el relato. Las palabras de Trueba son sencillas pero de gran hondura, evocadoras de tiempos pasados, de momentos vividos, nos cuenta vivencias que nos suenan como propias porque nos enseña un paisaje vital que no pilla lejos de nuestra propia experiencia.

El argumento se centra en la vida de Dani Campos, más conocido como Dani Mosca por su pertenencia a "Las Moscas", un grupo de pop que nació como un juego entre amigos del colegio y que les llevó a la fama inesperada. El libro está plagado de canciones, letras, estrofas, poemas, pensamientos breves...
"porque las canciones son cartas nunca enviadas, que se pudren en el bolsillo, como las cosas sin decir se pudren en el corazón y te hacen daño."
La novela es una larga reflexión en voz alta, un larguísimo monólogo en el que el protagonista va tocando asuntos tan íntimos como la convivencia con su madre enferma, el duelo por la muerte del padre y otros más públicos como su vida "bohemia" de músico, la relación con la fama, todo ello en medio de una sociedad cambiante, la que avanzó desde los años setenta de su/nuestra infancia, pasando por la apertura mental de los ochenta, los años de la música, de las canciones, de la ilusión y también de los desencantos y la droga fácil, de distinguir entre los intereses creados y la verdadera amistad, llegando finalmente a la madurez de los noventa y va así retratando una sociedad que va evolucionando, unas costumbres que cambian, la manera de relacionarnos con los amigos, con los compañeros del colegio, con los profesores o con los padres y más tarde con los colegas de trabajo, con el público, las relaciones sentimentales y profesionales que configuran su mundo. De entre los temas que aparecen en la lectura destacaría la reflexión que provoca la muerte del padre que empuja a Dani en ese viaje hacia la tierra de Campos de la que procede su familia y que supone un viaje también a su pasado, un regreso cargado de añoranza de la infancia, incluso de su parte más oscura llegando a remontarse hasta la época en que su padre era joven, a la idealización de la vida en el pueblo, cuando el mundo parecía más simple, más auténtico.
"yo pensaba que en la primera mitad de la vida lo que más importa es la apariencia externa, pero cuando entramos en la segunda mitad sólo nos sostienen los cimientos, los pilares ocultos donde se asienta la estructura de nuestra personalidad."
Trueba domina el lenguaje, nos muestra su pensamiento a través de frases altamente visuales, divertidas a veces, con definiciones llenas de ingenio y maestría, sin una pizca de ampulosidad ni retórica, con la simpleza del que habla sin elaborar las frases previamente.
"Decían que había sido músico, pero más bien parecía un ascensorista con claustrofobia."
"Uno triunfa no por su genialidad, sino por su menosmalidad. Por ser menos malo que los otros."
Nos encontramos ante una novela generacional donde los coetáneos de Dani Mosca nos sentiremos en tierra conocida, viajaremos a un paisaje y unos escenarios que nos hacen rememorar nuestra juventud y nuestro paso a la edad adulta; escucharemos una banda sonora que nos transportará hasta aquellos años en los que crecimos y tal vez nos identifiquemos con una edad adulta que no se parece a lo que creíamos que sería cuando ni tan siquiera nos tomábamos la molestia en pensar en el futuro.

jueves, 15 de junio de 2017

La modista

Después de pasar muchos años trabajando como modista de alta costura en Europa, la joven Tilly Dunnage regresa a su pequeño y polvoriento pueblo de Australia a ocuparse de su madre enferma. Ese es el arranque de "La modista", novela de la australiana " Rosalie Ham que me ha resultado sorprendente ya que no ha sido la novela ligera y desenfadada que me esperaba encontrar. Corren los años 50 y el mundo de glamour que Tilly ha conocido fuera de su país no se parece en nada a la cerrada y presuntuosa sociedad rural de Dungatar, un pueblucho donde la rumores y la desconfianza mutua son la tónica dominante en las relaciones vecinales y en donde Tilly está decidida a instalarse nuevamente sin doblegarse ante las murmuraciones sobre hechos del pasado que la marcaron y la obligaron a abandonar el lugar. Tilly regresa dispuesta a hacer frente a la exclusión en la que han vivido ella y su madre desde que llegaron a vivir allí bajo la etiqueta de locas que arrastran y que sus vecinos no pretenden olvidar. Pero lo que no pueden ignorar ese puñado de paletos que tiene por vecinos es la habilidad de Tilly para la costura, su capacidad para tapar con preciosos diseños sus miserias morales y defectos físicos, por lo que le permitirán restablecerse en el pueblo y retomar su profesión. Pero Tilly planea fríamente su terrible venganza contra aquellos que hicieron insoportable su vida y la de su madre durante tantos años.

La novela resulta menos dulce y edulcorada de lo que su argumento pudiera anticipar a primera vista; abunda el tono satírico en el relato, las descripciones del pueblo y de sus habitantes son bastante crudas, retratando con un toque de humor la miseria personal de la mayoría de ellos, sus rencores, la forma en que se inmiscuyen en las vidas ajenas, la envidia reinante y la bajeza moral crean una atmósfera atosigante en la que todas las vidas discurren arriba y abajo de la Calle Mayor ante la insidiosa mirada de los vecinos que acabarán recibiendo su merecido castigo de mano de la sofisticada protagonista.