domingo, 13 de agosto de 2017

La flor del norte

Hace muchos años que no leía nada de Espido Freire, autora que ostenta el récord de ser la autora más joven en ganar el premio Planeta con su novela "Melocotones helados" Así que he elegido esta nueva novela suya, "La flor del norte", aunque no sea la última que ha publicado, para reencontrarme con la autora después de tantos años, tantos que no tengo reseñados en este blog, que inicié en 2009, ninguno de sus libros leídos.

Ciertamente, el personaje elegido por Freire como protagonista de esta novela no se encuentra entre los más populares de la Historia de España, si bien me ha parecido una mujer digna de ser descubierta. Se trata de Kristina Haakonardóttir, nacida princesa de Noruega y casada con el infante Felipe de Castilla, hermano de Alfonso X el Sabio. Piadosa y discreta, vivió en Sevilla donde moriría joven por causas desconocidas. De hecho la novela nos la presenta ya en un momento bastante cercano a su muerte y la encontramos rememorando su breve vida, en un entorno tan extraño a su país de origen, en medio de jardines de naranjos y jazmines, donde no se conocen la nieve ni los largos inviernos de su tierra natal. Todo el relato transcurre contado por boca de la propia princesa que, viendo cercana su muerte, recuerda, a modo de confesión general, sus años de infancia y juventud en la corte noruega, un mundo cruel de luchas por el poder, con hijos bastardos que acceden al trono, muertes oportunas de herederos que cambian los planes trazados, de alianzas entre familias enemigas que se matan y se desposan entre sí para crear o destrozar pactos y acuerdos.

Cristina recuerda como debió abandonar finalmente su país, a su amado padre, a su rigurosa madre y a sus adorados hermanos para ser entregada en favor de los intereses de los reinos, como prenda de amistad y garantía del cumplimiento de los tratados entre Noruega y Castilla, cómo estuvo a punto de convertirse en reina de Aragón, pretendida como fue por don Jaime "el conquistador". Detalla su relación con su cuñado Alfonso X de Castilla y con su cruel cuñada la reina doña Violante, su estéril matrimonio con el infante Felipe que la trataba con enorme consideración y respeto, tanto respeto que incluso olvidaba frecuentar el lecho conyugal.

La novela es una más que correcta reconstrucción de la época en la que transcurre la vida de Cristina, tanto en los reinos de nuestra península como de la casi desconocida historia de la Noruega medieval, con acertados retratos humanos e históricos. Tanto la parte de relato histórico como la de los avatares personales de la princesa resultan de interés, están contados con buen pulso narrativo y resultan atractivos. Buena lectura, en fin.

domingo, 6 de agosto de 2017

La ridícula idea de no volver a verte

"La ridícula idea de no volver a verte" no es una novela porque no tiene nada de ficción, es un libro sobre la vida de dos mujeres, una de ellas la autora, la otra Marie Curie; son dos mujeres que sufren, que aman y que muestran cómo los sentimientos son, al mismo tiempo, el asunto más íntimo y el más universal que existe. En esta obra Rosa Montero nos narra su experiencia propia en el duelo por su marido y nos lo presenta en paralelo con la historia de la científica polaca Marie Curie en base a la información recabada de diversas biografías y fundamentalmente del diario que la propia Marie escribió tras el fallecimiento de su compañero de investigación y amado esposo. Este diario es el origen de la obra, Montero nos cuenta cómo los diarios llegaron a sus manos en el momento preciso, cómo se vio reflejada en el dolor de aquella otra mujer tan lejana en el tiempo pero tan cercana en el sentimiento, nos lleva a lo largo del proceso creativo dejándonos asomarnos al modo en el que se fraguó la escritura de este libro, mostrándonos la labor del escritor, el proceso de escritura, las fuentes de las que se alimenta, no sólo en cuanto a la obtención de información sobre su protagonista, sino que nos incluye reflexiones sobre noticias de actualidad, recuerdos de su vida profesional y matrimonial, sus dudas y dificultades a la hora de ponerse a escribir y cómo los paralelismos entre su historia y la de Marie Curie la impulsaron a crear este libro.
"Ganas de contar su historia a mi manera. Ganas de usar su vida como vara de medir para entender la mía"
Al margen de presentarnos la figura histórica y profesional de Marie Curie, la científica más importante de la Historia, única en recibir dos premios Nobel en distintas materias, pionera en casi todo y que entregó su salud y su vida (literalmente) en aras de la Ciencia, Rosa Montero se identifica con la mujer, con la viuda que sufre el duelo por su esposo muerto, con el ser humano que se encuentra en la misma situación que ella, que sufre lo mismo que ella, con la mujer de ciencia que era también y sobre todo una mujer apasionada. Y esto lo hace con una enorme agudeza y tino para reflejar sentimientos de donde resulta un certero retrato humano en el que reflexiona sobre temas universales como el enamoramiento, la pérdida, la muerte, la ausencia, el dolor y especialmente muestra sus ideas sobre las mujeres en la sociedad actual, su papel en el mundo del trabajo, su manejo de los sentimientos, la culpabilidad, las obligaciones (auto)impuestas a las mujeres por el mero hecho de serlo. Todos estos asuntos los refiere a su propia experiencia y a la de Marie Curie probando la validez de que es más lo que une a cada mujer con las demás a través de sus experiencias emocionales que lo que las distancia en función de sus distintas circunstancias personales.
"¿Y dónde encontraré yo un alma si la mía se ha ido contigo? (...) la vida es atroz sin ti, es una angustia sin nombre, un desamparo sin fondo, una desolación sin límites" 

martes, 1 de agosto de 2017

La ciudad

El año pasado quedé conquistada con la novela de Luis Zueco "El castillo" en la que nos narra, con enorme viveza y agilidad, la construcción del castillo aragonés de Loarre allá por los tiempos de la Reconquista. Convencida por aquella experiencia, no dudé en repetir nuevamente con el autor al encontrarme con esta otra novela suya, "La ciudad", esta vez situada en una época más avanzada de la Edad Media y en este caso ubicada en la ciudad de Albarracín, cruce de caminos entre distintos reinos: castellanos, aragoneses, navarros, además de los reinos moros, rodean este enclave y pretenden hacerse con las riendas de su gobierno. La ciudad cuenta además con un emplazamiento privilegiado protegido por escarpadas montañas y las hoces del río, supone un lugar prácticamente infranqueable, lo que durante muchos siglos ha permitido a este señorío conservar su independencia de los reinos circundantes y convertirse en punto neurálgico de las rutas comerciales, dado que todos los caminos que comunican los distintos territorios se cruzan en la ciudad lo que la convierte en importante nudo comercial y centro de poder gracias a su condición de sede episcopal.

Con sus grandes dotes narrativas, Zueco nos traslada a este lugar privilegiado en el que antiguos linajes y nobles familias luchan constantemente por hacerse con el poder del señorío. Con la crueldad propia de aquellos tiempos en donde la vida humana tenía poco valor y los grandes peligros no venían ya exclusivamente de los infieles, sino de los distintos vecinos cristianos que se encontraban enzarzados en constantes enfrentamientos, la historia que se nos cuenta y que transcurre entre los muros de esta ciudad fortificada, está llena de muertes violentas, asesinatos que parecen seguir una pauta, ya que afectan a miembros de los distintos gremios y cada uno de ellos supone una técnica diferente de tortura. Estos crímenes serán los que un joven ayudante de alguacil junto con un curita con escasa vocación tratarán de resolver, acompañados por una misteriosa chica que lucha por su propia vida en este entorno tan poco propicio para una joven sin familia que la ampare.

Confiesa el autor al comienzo de la novela la gran inspiración que ha supuesto para él la genial obra de Umberto Eco "El nombre de la rosa" a la hora de escribir sus novelas históricas ubicadas en la Edad Media. Es cierto que algunos elementos de esa gran obra aparecen en la historia, fundamentalmente en los personajes del sacerdote enviado a investigar los crímenes que se hace acompañar de un joven ayudante. Pero, obviamente, no pretendo con ello afirmar que las coincidencias supongan que la novela alcance el nivel de la gran obra citada, pero sí que evoca aquella misma atmósfera y la recuerda a también en algunas de las escenas por las características de los crímenes que se suceden en ambos casos.

Se trata, en definitiva, de un thriller histórico muy bien planteado, con unos personajes bastante atractivos en general que, a través de una trama de acción bastante emocionante nos traslada muy bien a la época histórica, nos muestra las características particulares del peculiar escenario que supone la ciudad de Albarracín, nos ilustran sobre los enfrentamientos entre los distintos reinos cristianos y nos descubre el fenómeno del nacimiento y fortalecimiento de los gremios que agrupan a los diferentes oficios y su importante papel en la organización ciudadana, además de suponer el auge de la clase industrial, origen de la primitiva burguesía en la sociedad medieval hasta el momento dominada absolutamente por la nobleza y la Iglesia. Una novela, por consiguiente, de esas que tanto me gustan, de las que entretienen a la misma vez que instruyen en aspectos históricos, de las que unen emoción con información.

miércoles, 26 de julio de 2017

Belgravia

"Del creador de Downton Abbey" es, sin lugar a dudas, un irresistible gancho para atrapar a los que hemos sido seguidores incondicionales de tan insigne serie, así que no pude resistirme a lanzarme de cabeza a esta novela de Julian Fellowes en cuanto supe de su existencia, con la esperanza de que me ofreciera en esta "Belgravia" una oportunidad de asomarme al interior de las mansiones más exquisitas de la época victoriana en el corazón del imperio británico, conociendo ya el acierto con el que el creador de Downton Abbey es capaz de hacernos viajar en el tiempo a otros tiempos, a otras costumbres y a otros modos de vida. Nos situamos, efectivamente, unos años antes del momento en el que se ubica temporalmente la citada serie. En este caso la joven reina Victoria acaba de ascender al trono inglés; tras la derrota de Napoleón en Waterloo los ingleses inician una etapa de paz y prosperidad desconocida hasta el momento; el intenso comercio con las colonias, la expansión de la Commonwealth y la reactivación general de la economía dan lugar a un resurgimiento del esplendor urbanístico de Londres al tiempo que aflora una nueva clase social y económica de comerciantes adinerados que se han enriquecido gracias a su trabajo y que conviven y tratan de emular los modos de vida de la todavía poderosa nobleza tradicional que conserva la grandeza de los apellidos y las propiedades heredadas de sus antepasados.

James Trenchard es un ambicioso y honesto comerciante que ha hecho fortuna gracias a su ocupación como principal proveedor de suministros para el ejército británico en la guerra contra Francia y a haberse asociado posteriormente con las más importantes figuras en el negocio de la construcción de las grandes mansiones del área londinense de Belgrave Square, plaza que da nombre a todo el área de Belgravia, zona donde se concentra lo mejor de la sociedad londinense de la época y donde todos quieren construir su mansión, a cual más lujosa y sobresaliente. El destino cruzará la vida de esta familia adinerada con una de las de más rancio abolengo de la aristocracia tradicional británica, los Brockenhurst, a los que teóricamente no debería unirles nada, más allá de algún negocio ocasional, siendo como son miembros de diferentes clases sociales. Pero lo cierto es que entre ellos surgirán lazos inquebrantables, secretos que han de compartir a la fuerza, al margen de sus diferencias de clase, secretos que para unos no deben salir nunca a luz, mientras que para otros es preciso descubrir para asegurar la pervivencia del apellido y la propia familia.

El argumento de la novela es bastante simple, todos los personajes trabajan directamente en pro de la trama central de la historia, hay pocas subtramas paralelas que enriquezcan lo que se quiere contar, por ello tal vez se podría haber resuelto el embrollo en bastantes menos páginas, pero la simplicidad del argumento se compensa con la riqueza de la recreación histórica de la época que es formidable y es lo que más van a disfrutar los lectores que escogieron esta novela atraídos por la fama del autor; se recrearán en el detalle con el que se muestran las convenciones sociales, las condiciones de vida de cada grupo social, las relaciones entre los señores y el personal a su servicio, la instauración de la moda del hoy clásico té de las cinco de la tarde, la construcción de edificios emblemáticos de Londres como la Biblioteca Británica o Kew Gardens. La lectura de Belgravia es, sin lugar a dudas, una experiencia de disfrute total para los amantes de la época victoriana, de la literatura inglesa más clásica y de la rememoración de mundos y hábitos de vida desaparecidos con el avance de los siglos, aunque seguramente la sociedad inglesa sea de las que más se esfuerce en conservar sus antiguos signos de identidad y en la que más perviven hoy día el remanente de sus viejas tradiciones sociales junto con los avances democráticos y la multiculturalidad actual del país.

jueves, 20 de julio de 2017

Una librería en Berlín

"Una librería en Berlín" es una obra autobiográfica de la polaca Françoise Frenkel nacida como Frymeta Idesa Frenkellibrera de profesión y vocación y escritora como resultado de las vivencias que le tocó protagonizar durante la Segunda Guerra Mundial. Esta obra autobiográfica comienza con evocadores recuerdos del inicio de su pasión por los libros en su Polonia natal, de su juventud en París durante sus años de estudiante universitaria  y el establecimiento junto a su marido como propietarios de una pequeña librería francesa en el centro de Berlín. Desde ahí va narrando en primera persona los peligrosos tiempos que siguieron a la promulgación de las leyes raciales en Alemania. Su condición de extranjera parece que la libra al menos al principio de las medidas tomadas contra los judíos pero pronto las leyes se irán ampliando a todo tipo de personas, alemanas o no. Su marido se exiliará a París antes que ella y ya no se volverán a encontrar. Con el paso de los meses el ambiente se vuelve irrespirable en Berlín y Françoise acabara por verse obligada a huir ella también de la Alemania nazi abandonando su amada librería, uno de los pocos reductos de paz y racionalidad que quedaban en ese desquiciado Berlín de preguerra.
"Recuerdo la aparición de un jefe con cara de robot, cara en la que el odio y el orgullo estaban tan profundamente marcados que en ella había muerto todo sentimiento de amor, de amistad, de bondad, de piedad... Y alrededor de ese jefe, con voz histérica, una muchedumbre hechizada capaz de toda violencia y de todo asesinato. Visión del nacimiento de ese monstruoso y siempre creciente termitero humano que se extendía rápidamente por todo el país con un siniestro chirrido metálico, termitero de un incalculable potencial de fuerzas colectivas."
Narrada con sencillez y gran sutileza, esta es una obra que destila amor por los libros en todas sus páginas. Con breves sentencias describe a las perfección el proceso de expansión del nacionalsocialismo y cómo alteró por completo y para sienpre la forma de vida que hasta entonces conocían los europeos, cómo acabó con una sociedad culta y educada que acabó hundida bajo la barbarie de la más absoluta irracionalidad. 

Françoise fue siempre una francófila empedernida, amaba todo lo francés, su lengua, sus poetas y también a los franceses como pueblo. A todo lo largo del libro se muestra este gran cariño y respeto hacia los franceses, ensalzando el papel de la gran cantidad de ciudadanos opuestos a los ocupantes, que ayudan, ocultan y arriesgan su vida por los judíos. Habla con gran afecto de sus amigos franceses, de todos aquellos que la ayudaron en su peregrinar por distintas ubicaciones, tratando de salvarse de la persecución, algunos de aquellos que la ayudaron siendo completos desconocidos hasta ese momento, y del pueblo bueno, de los ciudadanos de a pie que sufrieron la ocupación y se opusieron a ella, cada uno al nivel de sus posibilidades, algunos de manera heroica y otros con pequeños gestos cotidianos de resistencia. 

Este libro es un testimonio más de tantos como se dieron que nos presenta las experiencias personales, en este caso de una mujer judía, culta, positiva y valiente, frente a la sinrazón; no es más que una de tantas historias que ocurrieron en aquellos tiempos de vergüenza y terror, y como todas esas historias, tiene el valor de contarnos una vida particular, una experiencia personal en torno a unos hechos que no deberían volverse a repetir nunca más. Aunque nunca se sabe de cuánta maldad sigue siendo capaz de hacer gala el hombre "civilizado" aún hoy día.

viernes, 14 de julio de 2017

El cuento de la criada

Cada cierto tiempo se da el caso de libros que se convierten en lecturas obligadas, en trending topic globales que nos avasallan por su omnipresencia en todos los medios de comunicación: te asomas por internet, lees blogs, miras en Instagram y descubres que todo el mundo está leyendo la misma novela, lo que te hace sentirte fuera de la realidad si no lo haces tú también.  Y esta temporada ese libro "de obligado cumplimiento" es "El cuento de la criada", novela publicada por Margaret Atwood allá por los años 80 y que ha vuelto triunfalmente a la actualidad en estos meses debido al éxito de la serie televisiva basada en la misma. Sea como sea, siempre es de agradecer que la que se ponga de moda sea una buena novela aunque sea con algunos decenios de retraso porque lo cierto es que con este revival literario he tenido ocasión de encontrarme con un relato absolutamente inquietante, una distopía que da terror, de puro creíble que resulta, por la cantidad de elementos reconocibles en los riesgos y amenazas que nos rodean en la convulsa sociedad actual y las radicales medidas que, para contrarrestar los peligros, se toman en la ficción literaria pero que no se ven como desmesurados o implanteables aquí y ahora si pensamos en las ideas y actuaciones de algunos dirigentes de hoy día que tratan de combatir unas ideas extremas con otras igual de radicales aunque sea hacia el extremo contrario del espectro ideológico.

La protagonista de la novela de Atwood es Defred (un nombre que significa que pertenece a un hombre llamado Fred), es una Criada, una de esas mujeres fértiles que, ocultas bajo vestiduras rojas y tocas blancas, constituyen el futuro reproductivo seguro del régimen, cumplen con la misión de garantizar la continuidad de la República, son esclavas de los Señores y odiadas y envidiadas por las Señoras que desean, sin embargo, sus hijos para criarlos como propios. Pero peor sería ser una No Mujer, incapaz de procrear, lo que provocaría ser enviada a las Colonias, un lejano lugar pasto de la contaminación más atroz del que nadie regresa. La acción se desarrolla en la república de Giled, en un pueblito de aspecto idílico ubicado en lo que antes eran los Estados Unidos, en la parte donde el nuevo sistema ha triunfado, un lugar que rezuma una falsa paz, un mundo perfectamente ordenado, organizado, puritano y decente.
"Me gustaría creer que esto no es más que un cuento que estoy contando. Necesito creerlo. Debo creerlo.(...) Esto no es un cuento que estoy contando. También es un cuento que estoy contando, en mi imaginación, sobre la marcha. Contando, más que escribiendo, porque no tengo con qué escribir y, de todos modos, escribir está prohibido. Pero si es un cuento, aunque sólo sea en mi imaginación tengo que contárselo a alguien. Nadie se cuenta un cuento a sí mismo. Siempre hay otra persona. Aunque no haya nadie."
En esta sociedad autoritaria existe una vigilancia constante sobre las obligaciones que corresponden a cada uno, cada persona tiene asignada una tarea, una función en esta sociedad jerarquizada y rígida donde no se permite a nadie escapar a su destino, dejar de cumplir con su papel.

Defred recuerda que hubo un tiempo pasado diferente, donde tuvo un verdadero nombre, un esposo y una hija, y una madre que hoy se encuentra en las Colonias, que luchaba por los derechos de las mujeres en una sociedad que, ahora se da cuenta, era pura libertad, una libertad que ahora no está permitido ni siquiera mencionar, igual que no está permitido opinar ni disentir. Las Criadas no pueden ni hablar con los demás fuera de su ámbito, ni mantener contacto físico ni visual con hombres que no sean su Capitán, son mujeres consagradas a su labor de engendrar. Pero hay otras prohibiciones terribles, la peor de todas: la palabra escrita. Ni libros, ni diarios, ni revistas están permitidos, ni las tiendas tienen carteles, sino que se identifican con dibujos, como las antiguas tabernas medievales. La palabra es expresión de voluntad, manifestación de pensamiento, expresión de libertad ¡¡lo peor que puede existir!!

Entiendo el éxito que ha tenido esta obra, ya que es una lectura que no deja indiferente a nadie, te obliga a cuestionarte muchos aspectos de nuestra sociedad, lo que tiene de bueno y los peligros que la amenazan y los valores que están en riesgo y que no nos esforzamos apenas por defender, confiados en que prevalecerán siempre por su bondad, cosa que al vez no esté garantizada en el futuro.

lunes, 10 de julio de 2017

La chica que dejaste atrás

Confieso que esta es la primera novela que leo de Jojo Moyes, a pesar de lo renombradísimas que han sido sus novelas anteriores que resultarían casi de lectura obligada si atendemos a los millones de ejemplares que ha vendido por todo el mundo. Pero no ha sido hasta esta novela de "La chica que dejaste atrás" que me he sentido atraída por un argumento que, en principio me resultaba bastante atractivo, con esas dos historias de mujeres separadas por los años pero conectadas por un atractivo cuadro, además de situar parte de la acción en la ocupación de Francia durante la I Guerra Mundial, escenario que me resulta, a priori, altamente atractivo y que me terminó de decidir a estrenarme con tan notoria autora, decisión de la que no puedo más que congratularme y que supongo que me llevará a recuperar alguna de sus novelas anteriores, aunque sólo sea para no quedar como la única lectora de occidente que se las ha dejado sin leer. En cualquier caso, reconozco que la lectura de esta novela me ha descubierto una autora con una escritura fresca, que mantiene la atención del lector mediante un pulso narrativo constante, genial en su  manera de describir escenarios y personajes y con un argumento muy atractivo, con una historia muy bien contada que te sumerge completamente en ella y te hace disfrutar a tope a todo lo largo de la novela .

Este argumento se inicia en 1916, cuando el ejército alemán ha ocupado el pequeño pueblo francés de St. Péronne durante la Primera Guerra Mundial. Sophie Lefèvre y su hermana Heléne regentan un pequeño hotel en el pueblo mientras que sus esposos se encuentran en el frente. Le Coq Rouge es un agradable lugar de encuentro para los vecinos hasta que los ocupantes deciden utilizarlo como base para que cenen allí a diario los mandos militares, dirigidos por un nuevo Kommadant, un hombre severo pero que no parece tan rígido y cruel como el anterior alemán a cargo del destacamento que controla el pueblo. La desconfianza de los vecinos hacia cualquier asomo de colaboracionismo con los ocupantes recae sobre Sophie que debe servir a los alemanes para evitar posibles represalias sobre ella o su familia mientras que confía en que su esposo, un talentoso pintor del que no tiene noticias desde hace mucho, regrese pronto a casa. Un retrato que éste le hizo en sus más felices días en París es lo único que conserva de aquellos buenos tiempos pasados, un cuadro que decora Le Coq Rouge y atrae la atención del Kommandant, hombre sensible al arte y a la belleza de Sophie.

Ese mismo cuadro nos lo encontramos casi cien años después presidiendo el dormitorio de Liv, una joven viuda que todavía no ha logrado superar la pérdida de su marido, un prometedor arquitecto que construyó para ellos una moderna y peculiar vivienda en Londres, un cubo de cristal y metal que reflejaba su maestría y su genio creativo y que ahora Liv apenas puede permitirse mantener, abrumada por los impuestos que debe abonar y la soledad en la que ha quedado sumida tras perder a su marido de manera repentina.

El cuadro de La chica que dejaste atrás supondrá una mágica conexión entre dos mujeres separadas por un siglo pero con muchas cosas en común, como la manera en que se enfrentan a la soledad y al dolor al perder a su marido, como se deben reponer y luchar por sí mismas. Para ambas mujeres ese cuadro tendrá mucho más valor que para los demás, es un símbolo de amor, de la vida que vivieron junto a sus respectivos maridos, independientemente de su valor económico e incluso artístico. Una bonita historia en la que se mezclan muy hábilmente lo romántico con lo histórico y en la que comprobamos que las cosas que de verdad importan no son materiales y que vale la pena luchar por lo que uno cree que es auténticamente valioso.